10 años de la Carta Democrática
La Tercera
Santiago de Chile, 4 de septiembre de 2011
Por Jose Miguel Insulza
“ESTE 11 de septiembre la Carta Democrática Interamericana celebra su décimo aniversario. En diez años, la gobernabilidad democrática, su defensa y promoción, no ha perdido una sola batalla de las muchas que ha debido enfrentar, aunque algunas han sido difíciles y prolongadas. El episodio más reciente, en Honduras en 2009, ha sido superado en la última Asamblea General en San Salvador, con el pleno restablecimiento de la institucionalidad y la consiguiente reincorporación hondureña al principal foro regional.
La democracia en América Latina y el Caribe es hoy más sólida y consistente que hace diez años. Hay más democracia en nuestros países que en ningún otro momento de su historia. Los ciudadanos de las Américas valoran la democracia por sobre cualquier otra modalidad de gobierno, haciendo de ella un rasgo de identidad permanente, y también nuestros gobernantes comprenden que su acceso al poder debe regirse por las normas y preceptos que la democracia establece. En todos nuestros países miembros se celebran hoy procesos electorales libres, secretos e informados con una regularidad impensable hace tan sólo dos décadas atrás. La democracia en las Américas ha llegado para quedarse. Aquí el recurso a la violencia extra institucional no tiene cabida. Quien lo utilice arriesga la condena y el aislamiento más severos por parte de sus vecinos.
La Carta logró plasmar en su texto una definición amplia de democracia. Presenta una serie de elementos esenciales de la democracia representativa basada en la participación activa de la ciudadanía y trasciende la idea de democracia electoral, incorporando no sólo el origen democrático del poder, sino también su ejercicio. Democracia no sólo significa ser elegido democráticamente, sino también gobernar democráticamente. La Carta establece, además, una visión integral de la democracia promoviendo tanto la construcción de ciudadanía como la vigencia plena del Estado de derecho.
Lo interesante es que la Carta es no sólo un derrotero político consensualmente aceptado sino también un compromiso de acción conjunta en defensa y promoción de la democracia. En los últimos años la efectividad de la Carta ha sido probada de manera exitosa en al menos seis oportunidades donde crisis internas que reclamaron la atención de la Carta fueron resueltas sin transgredir el principio de no intervención que sustenta el accionar de la OEA.
Pero la Carta no fue escrita para las crisis, sino para la construcción democrática. Se expresa en el trabajo cotidiano de nuestra organización para apoyar el fortalecimiento de lo que nuestros países han construido.
El décimo aniversario de la Carta Democrática es una ocasión para recordar algunas limitaciones que enfrentamos para aplicarla, así como la necesidad de actualizarla frente a los riesgos que amenazan la consolidación de la democracia. Avanzar en el mejoramiento de su aplicación significa ampliar la responsabilidad colectiva que tenemos en el esfuerzo de construcción democrática. La democracia es un asunto de todos; Ese es el mensaje en este aniversario”.
Artículo del secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, para el diario La Tercera


























