Dilma cambia de política económica
Folha de Sao Paulo
Sao Paulo, 29 de agosto de 2011
Por Kennedy Alencar
A lo largo de este año, la presidente Dilma Rousseff dio señales contradictorias en la economía. Hoy, ella, en la práctica, cambia la política económica más laxa fiscalmente que tuvo inicio con la llegada de Lula a la Casa Civil en 2005, ganó fuerza al comienzo del segundo mandato de su antecesor y fue ejecutada con gusto y empeño en la crisis de 2008-2009 y en las elecciones de 2010.
En sus ocho meses de gobierno, la presidente prometió combatir la inflación a todo costo. Después admitió convivir con un nivel alto de elevación de los precios. En otro momento, el tipo de cambio era la gran amenaza. Pasado un tiempo, volvía el fantasma de los intereses por la luna.
Explicando claramente: Dilma retoma la fórmula de comienzo del primer mandato de Lula, pero con un matiz importante.
En 2003, el entonces ministro de Hacienda, Antonio Palocci Filho, hizo una política de rigor fiscal y monetario que dejó al PT con los pelos de punta, pero le hizo bien al país. Construyó la base del éxito económico de la era Lula.
Sin embargo, hubo quejas fundadas de que el Banco Central no podría recortar las tasas de interés en mayor medida, porque no había una contrapartida fiscal que permitiera esto sin afectar la economía.
Dilma ahora busca dar esa contrapartida. Endurecer el control de gastos y evitar la aprobación ene el Congreso de proyectos de expansión del gasto son ahora prioridades verdaderas, no apenas un discurso de la boca hacia fuera.
Ya están acordadas elevaciones del gasto el año que viene. Una de ellas, ahora medio demonizada, es la del alto reajuste del salario mínimo. Ese tipo de gasto que la historia reciente demostró acertadísimo: beneficia al mercado interno, aumenta la recaudación de impuestos y ayuda a disminuir nuestra vergonzosa deuda social.
La presidente decidió interrumpir las señales erráticas en la economía. Su objetivo es conquistar la confianza de los agentes económicos y de la sociedad como un todo para crear las condiciones a fin de que los intereses caigan.
Dilma entendió que hay límites concretos para expandir las inversiones con dinero público en su mandato. Una caída de los intereses y la confianza de los empresarios podrían crear un círculo virtuoso de inversiones privadas, haciendo parte del trabajo del sector público. Es el camino correcto.
(Folha de Sao Paulo, Brasil, traducido por Infolatam)


























