Un debate de pesadilla
El Periódico
Guatemala, 24 de agosto de 2011
Por Dina Fernández
“…De los tres candidatos, quien mejor se desempeñó fue Otto Pérez Molina: es quien tenía mejor estructurada una propuesta, quien lució más serio y quien parecía más apegado a la realidad. Pero no se engañen ni me malinterpreten: el jefe del Partido Patriota no convenció por su lucidez, ni por su claridad ni por su capacidad de inspirar a los topos. El hombre simplemente se vio mejor peinado que sus rivales.
No se la pusieron difícil. De Manuel Baldizón, del partido Lider, no quiero decir mucho porque criticarlo equivale a echarle gasolina. Cantinfleó como esperábamos, dijo que solo el pueblo salva al pueblo, levantó el pulgar con su sonrisa socarrona, hizo tres verónicas con los números y con admirable sentido de la oportunidad, colocó su anuncio censurado en pantallas gigantes a la salida del teatro.
A riesgo de concitar la furia del decano del trío de candidatos invitados, debo decir que quien más quedó a deber fue el candidato de Creo, Eduardo Suger. De alguien con su trayectoria, se espera más consistencia y más rigor, no lugares comunes arropados de fogosidad ni mucho menos ocurrencias sin base técnica, como la imponer distintas tasas del IVA en cada departamento, una idea que habrá hecho estremecer a los economistas.
Muchos nos retiramos del teatro con un profundo desazón. El problema no era el trío de candidatos que tocó marchas militares, rumbas y boleros. El problema es el sistema electoral y de partidos políticos que hemos construido, que no consigue representar a la sociedad, que no forma cuadros capaces de proponer soluciones, no digamos de gestionarlas desde la administración pública y que se alimenta por “padrinos” que a cambio de financiar campañas millonarias, exigen favores, privilegios y contratos.
Ese es el problema. Si no lo enfrentamos, seguiremos teniendo candidatos dignos de Mister Universo, solo que más feos”.


























