Joaquín Morales Sola (La Nación): “Una oposición incapaz y vapuleada”

La Nacion (Argentina)
Buenos Aires, 15 agosto 2011
Por Joaquín Morales Solá

Un empate técnico entre Eduardo Duhalde y Ricardo Alfonsín por un lejano segundo lugar mostraba anoche a una oposición vencida por el fuego amigo y por la vieja propensión social a votar con la economía como prioridad. La economía mueve las elecciones aquí y en cualquier país del mundo. El default de la oposición fue la noticia más relevante de las primeras elecciones primarias argentinas. No obstante, volvió a surgir una Argentina peronista. Entre Cristina Kirchner , Duhalde y Alberto Rodríguez Saá se llevaron casi el 70% de los votos, un porcentaje muy parecido al que el peronismo había juntado, también con fórmulas distintas, en el caótico 2003.

Sin embargo, sería arbitrario colocar a la Presidenta y a Duhalde en un mismo paquete político e ideológico, más allá del origen común en un mismo partido. De hecho, fueron Duhalde y Elisa Carrió los opositores más duros y confrontativos con el oficialismo durante la campaña electoral. Duhalde pudo ascender, al final de una noche larga y contradictoria, al chato podio de los opositores; Carrió no logró eso.

Quizás el primer error de la oposición haya sido la ruptura de las fórmulas que habían sido exitosas hace apenas dos años. El segundo traspié fue confiar en una sociedad supuestamente fatigada de las formas del kirchnerismo y hasta de sus gastados íconos, de su reincidente autoritarismo, de sus distorsiones de la historia y del presente y de su módico afecto institucional. Todo eso puede ser cierto, pero la oposición no advirtió una extendida sensación social de estabilidad económica, marcada por un alto consumo y por el crédito fácil. Ningún líder opositor le habló de la economía, más allá de algunas frases demasiado vagas para ser creíbles, a esa sociedad que requería serias garantías para dar un salto.

…. Si se suman los votos conseguidos ayer por Alfonsín, Hermes Binner y Carrió el resultado es muy parecido, aunque no igual, al tercio de los votos nacionales que el Acuerdo alcanzó en 2009. El radicalismo no hizo ningún negocio bueno con De Narváez y, encima, ayudó a fragmentar los votos que había obtenido hace dos años con una alianza distinta y más natural.

La oposición terminó ayer vapuleada y acorralada. Cristina Kirchner le sacó más de 30 puntos al que le siguió, Duhalde, y se colocó sobre un porcentaje de votos propios que le asegura, hoy por hoy, el triunfo en primera vuelta. La primera mandataria tuvo más astucia que sus opositores cuando depositó la candidatura bonaerense en Daniel Scioli, con quien no simpatiza, y que arrasó a los otros candidatos kirchneristas. No era su candidato ideal, pero era el mejor.

Extracto del artículo publicado en La Nación (Argentina)

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