Alianzas fantasmas

El Universo
Guayaquil, 1 de agosto de 2011
Por Simon Pachano

“…Hace pocos días (Rafael Correa) aseguró que, por tener la mayoría en la Asamblea, Alianza PAIS debía designar al tercer integrante del Consejo de la Judicatura y que a ese movimiento político le corresponde presidir la Asamblea. Pero, resulta que sumando y sumando, sus asambleístas no alcanzan el número mágico de 63, que es la mitad más uno de los 124 que conforman ese organismo. No es que las cuentas no salgan porque unos se han ido o porque otros están a punto de irse. Simplemente sucede que AP nunca tuvo la mayoría. Obviamente es el bloque más numeroso, pero en el mejor de los casos habría que considerarle como la primera minoría o, utilizando un anglicismo, la primera pluralidad.

Hay que recordar que desde el primer momento el movimiento correísta se vio obligado a hacer acuerdos con otros grupos…nunca pudo dejar de contar con el apoyo de aliados (desinteresados y patrióticos, obviamente). Sobre todo, fue decisiva la presencia de quienes habían llegado a la Asamblea sin un partido. Por tanto, no había mayor diferencia con lo que sucedía en los aborrecidos tiempos de la partidocracia, cuando se formaban unas alianzas que acertadamente fueron calificadas como fantasmas por el politólogo Andrés Mejía. Su principal característica era el carácter no explícito y el intercambio de los votos faltantes por unos favores graciosamente concedidos por quienes tenían el control de los recursos. De ahí salían las mayorías y de ahí también salió la de estos dos años.

Sin embargo, se generalizó la idea de la existencia de una mayoría propia de AP. Como corresponde a todo fantasma que se respeta, los otros participantes se volvieron invisibles. La dispersión y la pobreza programática de la oposición fueron fundamentales para construir esa percepción equivocada. Pero parece que esta va cambiando. Seguramente tiene que ver con los resultados de la consulta popular y con el aparecimiento de evidentes aunque todavía débiles signos de erosión del encantamiento con el líder.

… a partir de hoy, ya no se podrá presentar como un simple error aritmético a lo que en realidad constituye una manera autoritaria de comprender a la política. En efecto, en las afirmaciones del líder (quien como sabemos, nunca se equivoca) no hay un error sino una manifestación de aquella concepción que ve a la política como un juego de ganadores y perdedores absolutos. Según esta, quienes han obtenido menos votos no pueden aspirar a dirigir un organismo como la Asamblea, aunque en conjunto tengan más puestos que el primero. Sorprendente si se considera que lo sostiene alguien que vivió en Europa, donde muchas veces los ganadores no gobiernan”.

Extracto del artículo publicado por el diario El Universo

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