Es crucial pasar al voto positivo

La Nación
Buenos Aires, 21 de julio de 2011
Por Natalio Botana

“… Admitamos, por lo menos, que aún transitamos un camino plagado de incógnitas. Ignoramos los efectos de las primarias del 14 de agosto, que, salvo los escalones más bajos de las intendencias, poco tienen que ver con las intenciones de quienes escribieron y votaron esa ley en sede legislativa. No habrá competencia intrapartidaria para decidir unas candidaturas presidenciales ya resueltas previamente, ni tampoco podemos en este momento sopesar con alguna certeza el arrastre que tendrán esas primarias en cuanto a la participación electoral.

Lo que sí sabemos es que estamos en presencia de un partido en pleno control de los resortes del Estado, conformado de arriba hacia abajo por el poder presidencial y con eje en esa formidable cantera de votos que es la provincia de Buenos Aires. Frente a ese bloque verticalista, cuya consistencia alimentan el crecimiento, la fabulación estadística, las consecuencias positivas para el consumo de la política económica y el caudaloso flujo de la propaganda oficial, se ha desplegado un abanico de partidos que, más que una oposición, remeda por ahora un laberinto de ofertas.

Otro mito de proporciones. De un laberinto se sale con astucia y tesón, vale decir, con una combinación de inteligencia práctica y voluntad, dos atributos necesarios para clarificar el panorama. No es del todo cierto que corresponde solamente al pueblo elector desbrozar un campo opositor tan saturado y seleccionar a quien, en última instancia, deberá competir en contra de la reelección. Visto desde el lado de la demanda electoral, este criterio puede llegar a ser sostenible. Desde el lado de la oferta, el escenario es en cambio más complejo ya que dependerá de la virtud de los candidatos encaminar un proceso al cabo del cual alguien tendrá que sobresalir.

La experiencia de esta seguidilla de comicios provinciales y de distrito es aleccionadora. Hace pocos días en la ciudad de Buenos Aires, el domingo próximo en Santa Fe, en tres semanas en Córdoba, la ciudadanía busca consagrar sus representantes. Sin embargo, el engarce entre lo local y lo nacional adolece de un defecto. Sirve, como ocurrió con el voto porteño, para derrotar al oficialismo, pero no contribuye, con idéntica potencia, a consagrar un candidato presidencial apto para vencer en los mismos términos.

Mientras las elecciones locales se están nacionalizando en algunas provincias (lo cual explicaría la presencia de la Presidenta en Santa Fe hace un par de días), a las candidaturas presidenciales de la oposición les cuesta más trabajo levantar vuelo. El pasaje del voto negativo al voto positivo es por consiguiente crucial. Es un camino erizado de dificultades y oportunidades que se irán escalonando hasta el mes de octubre. Jamás, en estos años de democracia, hemos tenido tantos comicios en tan poco tiempo, desde los locales hasta los generales, desde los primarios hasta los definitivos.

Por otra parte, nunca en este mismo período hubo un choque tan rotundo entre los estilos que apuestan a favor del consenso y del respeto al contrario, y los que calibran la política como un ámbito teñido exclusivamente por el antagonismo. El destino que tendrán estas actitudes, más allá de la experiencia de los comicios locales, es un capítulo abierto sobre el cual también se inscribirán las motivaciones relacionadas con el empleo, el ingreso y el consumo. Por eso, tal vez sean decisivos los liderazgos que mejor articulen estas perspectivas de vida con la cultura de la tolerancia”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

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