Un sobresaliente curso

Infolatam
Bogotá, 20 de julio de 2011
Por Salud Hernández-Mora

Pocas veces ha contado un Jefe de Estado con un Legislativo tan sumiso. Será difícil que el nuevo periodo que comienza este 20 de julio resulte tan favorable a los intereses del Ejecutivo como el pasado. Le aprobaron todas las leyes que quería sin meterle demasiada tijera ni exigir excesiva burocracia. El modelo de Unidad Nacional –alianza de los Partidos de la U, Conservador, Cambio Radical y Liberal- ha funcionado a la perfección. Juan Manuel Santos cuenta con una mayoría tan sobrada que pudo prescindir de los más díscolos y pedigüeños.

Ya cuenta con casi todo el armazón legislativo que pretendía, salvo la reforma judicial, y ahora falta que arranquen las famosas locomotoras que prometió llevarían al país hacia la “prosperidad democrática”. Por encima de todas ellas, la de la infraestructura, porque a doscientos y un años de la Independencia, apenas el país avanzó en ese terreno. Carreteras decimonónicas, trochas intransitables, ciudades con sistemas de transporte caducos, puertos insuficientes, aeropuertos jurásicos, ausencia de trenes. En suma, cuellos de botella que amenazan con hacer fracasar su “prosperidad”.

Tres son los principales obstáculos para que no despeguen las grandes obras públicas que requiere Colombia: corrupción, ineficiencia e inseguridad jurídica. Y Santos se ha propuesto derrotarlos.

A diferencia de Álvaro Uribe, que hizo de la seguridad el norte y sur de su gobierno, Santos pretende que le vean como el látigo de los corruptos. Se ha aliado con los órganos de control y la Fiscalía, y ha creado un Batallón para perseguir ladrones del erario, que entrará pronto en marcha, al estilo de lo que hacía Uribe cuando fundaba unidades de las FFAA para cazar jefes terroristas.

Hace unos días destapó, con bombos y platillos, un gigantesco atraco a la DIAN de un billón de pesos. El que una pequeña red de corruptos fuera capaz de robar semejante cifra a lo largo de unos tres años, da muestra de la ausencia de controles, la ineptitud de un sinnúmero de funcionarios y la facilidad para comprar voluntades.

La inseguridad jurídica será más compleja de atacar, porque ya no depende solo de él. Pero su gabinete está rediseñando las licitaciones públicas para corregir males y atraer inversores foráneos.

En cuanto a la ineficiencia, Santos lleva años predicando “el buen gobierno”, de ahí que nombrara una asesora presidencial especial para mejorar el funcionamiento de las entidades estatales. Tal vez no consiga avanzar mucho puesto que los tumores están enquistados en las entrañas del Estado, pero al menos va en la dirección correcta.

Si bien concluye su primer año con sobresaliente en las encuestas y con la sensación de que este gobierno es honesto y hace bien las cosas, hay un punto negro que amenaza con debilitarlo: la arremetida guerrillera.

El Presidente despreció a quienes hacían sonar las alarmas dados los crecientes atentados de las Farc y llegó a decir que era solo percepción equivocada y propaganda de la extrema derecha que quiere verle fracasar. Pero los brutales ataques del 9 de julio a seis pueblos del Cauca, sobre todo a Toribio y Corinto, con seis muertos, cerca de cien civiles heridos y quinientas casas destruidas, dejó en evidencia que hay un retroceso.

Pese a ello, Santos no ha querido modificar su estrategia ni su discurso. Sin dejar de recordar que también tiene puño de hierro y que fue un apreciado ministro de Defensa, prefiere continuar al frente de los cazadores de corruptos y hablar de desarrollo y economía.

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Un comentario a “Un sobresaliente curso”

  1. Castaño dijo:

    Paraco, paraco.

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