Piñera, los tecnócratas y los políticos


Por Consuelo Ysart

(Especial para Infolatam).- Al comienzo de su gobierno Sebastián Piñera optó por un gabinete técnico, solamente Hinzpeter y Lavín provenían del mundo político, año y medio después han entrado al gabinete los más duros y conocidos políticos de la coalición oficialista: Longueira, Chadwick, Allamand y Matthei. Pecó de ingenuo el presidente, los “voraces empresarios” y “desalmados tecnócratas” finalmente necesitaron la ayuda de los políticos.

El Gobierno de la inmediatez y de la excelencia en la gestión, con directores acostumbrados a ver cumplir sus decisiones sin chistar, se topó con la dura realidad del aparato del Estado, siempre lento y con una sociedad para la que los buenos resultados económicos ya no son suficientes. La exigencia no ha sido la misma que con los gobiernos previos. Este gobierno se vendió como eficiente y como tal se le va a exigir eficiencia.

El país tiene claro que los problemas son arrastrados – la Concertación está hasta peor evaluada que el Gobierno – pero el desengaño y la frustración  frente a las expectativas no cumplidas hay que saber manejarlos. Corregir el desastre de la educación, aumentar la matriz energética con sus costos medioambientales implicados o la necesaria modernización y optimización de Codelco son tareas lentas y pesadas, que implican sí o sí medidas poco gratas. Y la capacidad de darle vuelta a los datos, convencer a la sociedad y volverla a reencantar, esa capacidad, la tienen los políticos.

El Gobierno no lo ha hecho tan mal, pero las expectativas alimentadas por él mismo eran demasiado altas, y más después del rescate de los famosos 33 mineros; pero no es lo mismo sacar a 33 mineros del centro de la tierra, que arreglar la educación primaria, secundaria y universitaria de un plumazo. Con este cambio de gabinete, parece que Piñera intenta conjugar la buena política con la buena administración. Ambas son, pueden y deben de ser complementarias.

Si el gobierno de Bachelet también tuvo que recurrir a los políticos de siempre y al apoyo de los partidos de los que renegó en un principio, con su “gobierno de caras nuevas” para revertir la mala imagen que obtuvo tras las movilizaciones estudiantiles del principio de su mandato, no podía ocurrir algo muy distinto en el gobierno Piñera que, además de enfrentar los mismos problemas que la Concertación no supo solucionar, tiene el handicap de ser de derechas, millonario y con una imagen que da poca confianza.

Este cambio de Gabinete podría devolverle al gobierno la confianza de la mayoría de la ciudadanía e incluso Piñera podría revertir su mala imagen y terminar su mandato con buenos índices en las encuestas, como su predecesora. La UDI, partido con amplias bases, ha entrado a este segundo tiempo con una fuerte presencia, se sentirá más partícipe y por lo tanto las críticas desde la derecha deberían disminuir.  RN por su parte tampoco perdió, ya que Hinzpeter sigue pese a las presiones. Los nuevos actores son experimentados políticos que saben de qué se trata este juego.  Si no es ahora no va a ser nunca. Sólo fata comprobar si el país se deja conquistar por los políticos de siempre.

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