¿Qué PRI es el que vuelve?
El País
Madrid, 13 de julio de 2011
Por Miguel Angel Bastenier
“…Calderón, que en 2006 había sucedido a su correligionario Vicente Fox, tenía que elegir entre dos posibles alianzas. Con el PRI, contando con sus escaños en la Cámara para aprobar las reformas, o con la izquierda, el PRD, para hacer causa común en las elecciones a gobernador y tratar de evitar así una victoria tras otra del PRI. Y aunque el presidente prefería esta segunda alianza, a consecuencia de la cual el partido de Peña Nieto había perdido en los últimos dos años varias gobernaciones, acabó sin reformas y con el PRI dominando el centro del campo. Disensiones en la izquierda habían impedido que el pacto PAN-PRD se reeditara en los comicios del día 3, lo que facilitaba la victoria del sucesor de Peña en el crucial Estado de México.
El país, ya en plena campaña electoral, no va a dejar de interrogarse durante todo el año hasta las presidenciales de 2012 sobre la personalidad del candidato priísta. Enrique Peña Nieto, de 44 años, viudo y casado en segundas nupcias con la estrella de culebrones Angélica Rivera, sería físicamente del formato Kennedy-criollo. Pero de su acumen político hay que destacar la manera en que ha sabido granjearse el apoyo de Elba Esther Gordillo, líder desde 1989 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, con un millón de afiliados, seguramente el sindicato más poderoso de América Latina, así como colocar en marzo pasado a su hombre ligio, Humberto Moreiras, en la presidencia del partido; porque en México para ganar elecciones primero hay que ganarse al partido; el que sea.
Pero no faltan los escépticos. Jorge Zepeda, exdirector de El Universal, escribía del candidato: “Difícilmente puede recordarse alguna tesis suya que no sea un lema de marketing”, empeño en el que su mano derecha es Alejandro Quintero, de TV Promo y Televisa. Y también hay quienes lo vinculan al expresidente Carlos Salinas de Gortari, uno de los recuerdos menos agraciados del PRI, en aquel su fin de reinado.
Con el PAN imposibilitado por la guerra al narco; el PRD dividido entre Marcelo Ebrard, el preferido del aparato, y Andrés Manuel López Obrador, derrotado por Calderón en 2006 y filochavista, que amenaza con romperlo todo si no es elegido candidato, como escribe Rubén Aguilar: “Peña Nieto tiene la mesa más puesta que nunca”. Aunque no se sepa qué PRI es el que representa”.


























