Fiebre reeleccionista en América latina

La Nación
Buenos Aires, 15 de junio de 2011
Por Daniel Zovatto

“…En quince años, América latina pasó de ser antirreeleccionista a ser pro reelección, entendida ésta como “el derecho de un ciudadano (y no de un partido) que ha sido elegido y ha ejercido una función pública con renovación periódica de postular y de ser elegido una segunda vez o indefinidamente para el mismo cargo: titular del Ejecutivo”. Hoy, la reelección está permitida en 14 de 18 países, y sólo cuatro la prohíben: Guatemala, Honduras, México y Paraguay.

…Cabe señalar, por su fuerte rasgo personalista, que las reformas a favor de la reelección, sobre todo en su modalidad consecutiva, tuvieron nombre y apellido y se llevaron a cabo durante la presidencia de los mandatarios que querían reelegirse, es decir, no responden a una tendencia ideológica única. Salvo en República Dominicana con el presidente Hipólito Mejía, lograron su objetivo: la reelección del mandatario que reformó la Constitución para seguir en el poder (Cardoso, Menem, Fujimori, Uribe, Chávez, Morales, Correa).

En la Argentina, el matrimonio Kirchner inauguró una nueva modalidad de reelección: la “conyugal”. Primero fue elegido presidente Néstor Kirchner, a quien lo sucedió su esposa, la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Para las elecciones de octubre de 2011 estaba previsto que volviera Néstor Kirchner, quien falleció en octubre de 2010; de haber resultado victorioso, lo habría sucedido (eventualmente) su esposa, y así hasta que el electorado se cansase o la muerte de alguno de ellos o de ambos pusiera fin a esta estrategia.

Una fórmula similar trató de ser implementada en Guatemala entre el actual presidente Alvaro Colom y su esposa, Sandra Torres. Pero ante el riesgo de que la Corte de Constitucionalidad fuese adversa a la candidatura de Torres, ambos cónyuges decidieron divorciarse para así facilitar la candidatura de la primera dama a las elecciones de septiembre próximo. En una confirmación explícita de esta forma de política “conyugal”, la señora Torres declaró: “Me divorcio [del presidente Colom] para casarme con el pueblo”.

Una mirada del mapa político latinoamericano muestra que la ola reeleccionista va ganando fuerza. De los actuales presidentes de la región, tres de América del Sur han sido reelegidos de manera consecutiva (Morales en Bolivia, Correa en Ecuador y Chávez en Venezuela), y uno de manera alterna (García, en Perú). En América Central y el Caribe uno fue reelegido de manera consecutiva (Fernández en República Dominicana) y otro de manera alterna (Ortega en Nicaragua, quien buscará su reelección consecutiva en noviembre de este año). Chávez ya anunció que intentará una nueva reelección en 2012. Por su parte, durante el último rally electoral (2009-2010), dos ex presidentes trataron de regresar (Lacalle en Uruguay y Frei en Chile). Ambos pasaron a la segunda vuelta, pero fueron derrotados en esta instancia por José Mujica y Sebastián Piñera, respectivamente.

Dos elecciones por realizarse este año contienen la posibilidad de reelección: en la Argentina (si bien aún no se anunció oficialmente) y en Nicaragua, ambos presidentes (Fernández de Kirchner y Ortega) irán en pos de su reelección consecutiva.

….Nos encontramos pues ante una fiebre reeleccionista y a una obsesión por el poder que, a mi juicio, son malas noticias para una zona caracterizada por la debilidad institucional, la creciente personalización de la política y el hiperpresidencialismo…

Es cierto que en un buen número de países de la región la ciudadanía respalda, en las urnas, esta ola reeleccionista, pero ello se debe más a la inestabilidad política de las reformas democráticas y a la limitada capacidad de formación de opciones (en un escenario partidario caracterizado por la debilidad programática) que a una valoración de la calidad del desempeño gubernamental. Por su parte, el buen momento macroeconómico que vive la región, sobre todo en América del Sur, la utilización clientelar de los programas sociales y la creciente personalización de la política refuerzan la tendencia en pro del hiperpresidencialismo y la reelección.

Mi opinión: el fortalecimiento y la consolidación de nuestras democracias no se obtendrán a través de líderes carismáticos y providenciales, sino por la calidad de las instituciones, la madurez de los ciudadanos y una sólida cultura cívica.

Quizás estos mismos argumentos fueron los que pesaron en mandatarios que con altos niveles de popularidad (Tabaré Vázquez en Uruguay, Lula en Brasil, Lagos y Bachelet en Chile) decidieron no cambiar las reglas de juego en su propio beneficio. Ya lo dijo el ex presidente Lula da Silva: “Cuando un líder político comienza a pensar que es indispensable y que no puede ser sustituido, comienza a nacer una pequeña dictadura”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

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