Ollanta Humala (sin pena ni gloria) en Chile

Infolatam
Santiago, 15 junio 2011
Por Patricio Navia

(Especial para Infolatam).- Si bien durante la reciente campaña moderó su discurso histórico anti-chileno, el presidente electo del Perú Ollanta Humala llegó a Chile con la intención de tranquilizar las preocupaciones de una opinión pública que lo percibía como el más hostil de los candidatos peruanos. Pero los conflictos sociales que remecen las calles de Santiago y un bullado escándalo financiero que afecta a miles de deudores de una cadena de tiendas relegaron su visita a un lugar secundario. Si el Humala candidato anti-chileno provocaba temor y sospechas, el Humala presidente, moderado y conciliador, apenas captura espacios secundarios en la prensa nacional.

Desde su fallida candidatura presidencial en 2006, cuando fue identificado con el modelo chavista de populismo de izquierda y cuando produjo preocupación en Chile por sus declaraciones abiertamente nacionalistas y claramente anti-chilenas, Ollanta Humala se convirtió en un nombre ampliamente reconocido en Chile. De los principales políticos del Perú, Humala era probablemente el menos popular.

En privado, el presidente saliente Alan García normalmente utilizó las arremetidas nacionalistas—que incluyeron una marcha a la frontera entre ambos países en 2007 para conmemorar la guerra del Pacífico de 1879 que terminó con una victoria de Chile y con la cesión de territorio peruano a Chile—para justificar algunas de sus posturas menos amigables hacia Chile. Durante el quinquenio de García, Perú presentó una demanda contra Chile cuestionando los límites marítimos existentes entre ambos países en la corte internacional de La Haya.

Si bien García buscó consolidar las relaciones comerciales y de inversión con Chile, la demanda por los límites marítimos complicó las relaciones entre su gobierno y el gobierno de la entonces presidenta Michelle Bachelet.  Humala fue ampliamente considerado como parcialmente responsable de la adopción de esta postura reconocidamente poco amigable adoptada por Perú hacia Chile en cuestiones de límites fronterizos.

De ahí que cuando Humala se fortaleció durante la campaña presidencial de 2011, la opinión pública chilena entendió su fortaleza electoral como un paso en la dirección equivocada en las relaciones bilaterales. Si los peruanos apoyaban a un candidato abiertamente anti-chileno, entonces las relaciones entre ambos países eran menos sólidas y auspiciosas de los que decían públicamente ambos gobiernos.

La primera mayoría relativa de Humala en primera vuelta encendió aún más luces de emergencia en miembros de la elite política y empresarial.  Varios líderes de opinión advirtieron sobre los riesgos de una victoria de Humala para la estabilidad bilateral.  En segunda vuelta, la elite chilena parecía decididamente a favor de Keiko Fujimori. Las empresas chilenas de retail con presencia en el Perú fueron incluso acusadas, desde el comando de campaña de Humala, de ejercer presión sobre sus empleados para que votaran por Keiko Fujimori, alegando que sus empleos estarían en riesgo si ganaba Humala y adoptaba posturas anti-chilenas como presidente.

Pero después de la victoria de Humala en segunda vuelta, la percepción en Chile comenzó a tomar un rápido giro hacia posturas más optimistas. El Presidente Piñera se apuró en ser uno de los primeros mandatarios en saludar a Humala, incluso horas antes de que el propio Humala se pronunciara públicamente declarándose ganador. Desde el equipo de campaña de Humala se aseguraron de enfatizar que Humala era ahora mucho más moderado y que buscaría un entendimiento con Chile. De ahí que la visita de Humala al país fuera entendida como un paso más en el esfuerzo por calmar temores que ya se habían aquietado bastante a partir de las positivas señales enviadas por el entorno del presidente electo.

No es que los chilenos crean que Humala haya dejado de ser anti-chileno. Tampoco hay muchas certezas sobre sus políticas económicas preferidas. Pero hay bastante acuerdo en Chile de que resulta inconveniente para Humala adoptar posturas hostiles hacia Chile y hacia las empresas chilenas en el Perú. También hay creciente convicción de que Humala mantendrá las políticas de libremercado mientras el país siga creciendo y la economía se mantenga dinámica.

Es cierto que existen algunos temores respecto a lo que Humala podría hacer para inducir a una mayor competencia en el mercado de las aerolíneas (actualmente dominado por LAN, una empresa de capitales chilenos) y para fortalecer los derechos de los consumidores y deudores de las grandes cadenas de tiendas, donde también tienen una fuerte presencia empresas chilenas.

Pero si las reformas que pudiera impulsar Humala serían a favor de nivelar la cancha y para facilitar más competencia, no deberían ser consideradas anti-chilenas. Además, como el Presidente Piñera fue importante accionario de LAN hasta poco después de asumir el poder, resultaría sumamente costoso políticamente para el gobierno de Chile adoptar una postura enérgica en defensa de LAN ante el gobierno peruano.

Por eso, la visita de Humala a Chile terminó siendo algo anticlimática. Si bien hubo cierta expectación por su llegada, y por su reunión con el Presidente Piñera, al final no logró convertirse en la gran noticia del día en Chile. El movimiento estudiantil contra las reformas a la educación superior que impulsa el gobierno de Piñera se preparaba para una gran movilización nacional a realizarse el jueves 16 de junio.

A su vez, un escándalo financiero provocado por una empresa que re-pactó deudas impagas a clientes morosos sin su autorización con el fin de maquillar sus datos y mejorar su estado financiero ha provocado un terremoto político por los alcances que pudiera tener tanto por las relaciones de algunos de los directores de la empresa con vínculos con el gobierno de Piñera como sobre la responsabilidad que le pudiera caber al propio gobierno por haber incumplido su labor fiscalizadora sobre la empresa, la cadena de grandes tiendas La Polar.

Pese a que hace dos semanas para muchos hubiera sido impensable que ocurriera, la visita de Humala fue relegada al tercer lugar de las noticias en Chile precisamente porque el presidente electo ha sido exitoso en su esfuerzo por mostrarse moderado y por enviar señales positivas a Chile. Su visita a Santiago confirmó lo que se ha venido convirtiendo en una lectura generalizada sobre el próximo gobierno peruano. Si con los mandatarios democráticos anteriores, Alejandro Toledo y Alan García, las relaciones fueron de más a menos, con Ollanta Humala pareciera que la relación bilateral irá de menos a más.

3 comentarios a “Ollanta Humala (sin pena ni gloria) en Chile”

  1. Ollanta Humala (sin pena ni gloria) en Chile – Infolatam | Luces Emeregencia dijo:

    […] Ollanta Humala (sin pena ni gloria) en Chile – Infolatam Posted by admin in Luces Emergencia, Sin categoría     Discussion […]

  2. Andres Zöllner Sánchez dijo:

    Nuestras Glorificaciones Colectivas Creando Identidad Nacional

    Un comentario al articulo de Patricio Navia “Ollanta Humala (sin pena ni gloria) en Chile”, Infolatam, 15 de Junio 2011
    Siempre es una irresponsabilidad política hacer uso de populismos. Desde esa afirmación se puede explicar muy bien el problema de las confianzas en los sistemas políticos.
    El trato discursivo (relato dicen ahora muchos; alguna nueva moda) que le transmite Chile y Perú a sus nuevas generaciones sobre la Guerra del Pacifico, es el mismo fenómeno con diferentes formas.
    En ambos casos coincide que estas formas son parte de una identidad nacional. Tenemos la cultura de integrar las guerras pasadas como una instancia de lo colectivo. Desarrollamos nuestra identidad como sociedad, como nación a partir de una valoración de nuestros enfrentamientos bélicos. Glorificamos estos hechos y glorificamos héroes, como modelos de conducta para las generaciones contemporáneas. Son como lenguaje educado, la interiorización necesaria para producir conductas necesarias. Un elemento guerrero transnacional frente a lo nacional.
    Cada país desde una propia perspectiva como nación reproduce las hazañas de guerra en la transmisión intergeneracional de la identidad creada. Chile y Perú se diferencian por el hecho de ser ganadores y perdedores de una misma guerra. La educación de lo colectivo integra la glorificación de ella. Las “Guerras de la Independencia”, focalizadas como lo central, glorificarían la unión transnacional. Otro camino. Dejar de glorificar otro.
    No necesito ser analista para entender que la transmisión hablada de estos hechos divide el fenómeno en dos formas diferentes. Por eso Chile como ganador de lo bélico, lo repito, por la necesaria diferenciación que ganar es más amplio que lo bélico, cultiva la hazaña del ganador y glorifica el sacrificio de sus héroes logrando los éxitos asociados. Lo conquistado es nuestro. Una posición de conservar los resultados concreto de la guerra ganada.
    Perú como perdedor de lo bélico cultiva la hazaña heroica, glorifica el sacrificio de sus héroes asociado a las perdidas, y agrega las atrocidades de lo bélico en la responsabilidad chilena. Asume una posición moral de lo injusto del resultado reivindicándolos.
    Los formalismos postguerra nacen desde las trincheras bélicas mismas. Lo justo no esta definido en la formalidad de los tratados. Un problema no fácil de solucionar.
    No se si es bueno glorificar para crear identidad nacional, no se si a la luz de la desigualdad del desarrollo global debamos buscar la unión transnacional primero, y subordinar lo nacional a esa lógica. Identificar la gravedad de la desigualdad como un fenómeno no controlado todavía, es la premisa. Aquí nos esperan serios problema. La concentración económica en su tendencia mata el mercado.
    Desde ahí, el análisis de la visita del nuevo Presidente de Perú, incluyendo sus eventuales concepciones del mundo y de lo político en especial. Y ojala desglorificándose.
    Usó populismos para ganar la elección. El que no usa en Perú el tema limítrofe con Chile, con toda su historia de guerra, no gana elecciones.
    Con Guitarra es diferente.
    Todo político por esencia tiene que desarrollar una gran sensibilidad para detectar como se capta el voto. Si es legítimo depende solo del uso que le da a esa captación. El Bien Propio o El Bien Común y los Populismos. Un buen titulo para un comentario sobre lo que estructura la conducta política.
    Saludos y mi respeto a Patricio Navia por la lectura de la realidad. No siempre concuerdo. Lo ideológico lo pienso todos los días, para no equivocarme. Trato por lo menos.

  3. Carlos Musse dijo:

    Corregir en el párrafo: “Pero si las reformas que pudiera impulsar Humala SERÍAN a favor de nivelar la cancha y para facilitar más competencia, no deberían ser consideradas anti-chilenas”.

    Correcto: fueran

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