Sustituído Palocci, PMDB y PT disputan “influencia”

Folha de Sao Paulo (Brasil)
Sao Paulo, 8 junio 2011
Por Josías de Souza

(Folha de Sao Paulo. Brasil).- Después de cambiar a Antonio Palocci por Gleisi Hoffman, Dilma Rousseff se encuentra ahora con una nueva demanda: la remodelación de la coordinación política del Gobierno.

PMDB y PT miden sus fuerzas. El partido del vice-presidente Michel Temer reivindica mayor peso en las decisiones del Gobierno.

La leyenda de Dilma intenta evitar que el segundo socio del condominio gobernante se entrometa más de lo razonable.

Este martes, mientras ponía orden en el baile de sillas del Gobierno, Dilma hizo un hueco en la agenda para el compromiso adquirido la semana pasada.

Recibió a una bancada de senadores del PTB para comer. La comida tuvo algo de peculiar y delimitó la nueva realidad en la que Dilma está envuelta.

La peculiaridad fue la presencia de Fernando Collor, dos décadas después de su acusación, en un palacio que él rechazaba.

Como Presidente, Collor prefería vivir en la Casa de Dinda, una propiedad familiar con jardines y cascadas costeadas con partidas de dinero sucio de PC Farias.

Como senador, se vio en el compromiso de atender a la invitación de Dilma. A su salida, monopolizó la atención de los fotógrafos que aguardaban.

Los periodistas le llamaron la atención, pero Collor se mostró hostil y optó por cubrirse la cara.

¿Y qué pasa con la nueva realidad? Pues bien, la comida demostró que Dilma hablaba en serio cuando informó de que pasaría a prestar más atención a los políticos.

Ya se había acercado a los senadores del PT y del PMDB, y ahora toca centrarse en los partidos de la periferia del consorcio que da soporte en el Congreso al Gobierno.

La propia Dilma deja claro que su rápida disposición para los acercamientos políticos es un asunto de emergencia, dictado por la crisis.

En las reuniones que mantuvo a lo largo del día, Dilma manifestó su intención de aprovechar la salida de Palocci para engrasar la coordinación política de la Presidencia.

En la entrevista, Gleisi Hoffman, la sustituta de Palocci dijo que había recibido de Dilma la “misión” de dirigir la Casa Civil en lo que respecta a las tareas administrativas.

A líderes del PT y del PMDB, la presidenta les informó de que, en los próximos días, tratará de fortalecer los poderes de la Secretaría de Asuntos Institucionales.

Los interlocutores de Dilma entendieron sus palabras de forma muy distinta. Una parte interpretó que se iría a la calle el ministro Luiz Sérgio.

Otros intuyeron que Dilma apenas dará más poderes al actual auxiliar, cuya actuación como coordinador político fue asfixiada por Palocci.

Informado en mitad de la tarde sobre la salida de Palocci y la entrada de Gleisi, Temer no se quedó de brazos cruzados y decidió movilizarse.

La cúpula del PMDB se reunió el martes por la noche en el Palacio de Jaburu, residencia oficial de Terner. Definieron su estrategia.

El PMDB quiere silbar más fuerte. No pide la salida de Luiz Sergio. Reivindica claridad en el modelo y quiere más influencia en la definición de los métodos.

Ya la semana pasada, cuando aún había dudas sobre la permanencia de Palocci, el diputado Henrique Eduardo Alves, líder del PMDB, observó:

“El cargo de Luiz Sérgio le da la coordinación política, pero Palocci absorbe todo, también se hizo cargo de esa área.”

Cada vez que tenía un tema relevante para discutir, dijo Henrique al periodista, el PMDB llamaba a la puerta de Palocci.

“Luiz Sérgio sólo lo acompañó en las reuniones, a veces ni siquiera eso. Palocci acumuló las políticas, el control del gobierno y el asesoramiento al presidente”.

“… Se podía llamar a Palocci a mediodía, a las cinco de la tarde, y en cualquier momento él se encontraba con el presidente. Eso no podía funcionar”.

Henrique le dio el apoyo a Palocci que el PTismo le negó. Pero, al mismo tiempo, celebraba la perspectiva de un cambio de atribuciones.

“No hay mal que por bien no venga”, dijo, refiriéndose a la descoordinación expuesta por la crisis. “Tal vez ahora los roles estén mejor definidos”.

La reunión en casa de Terner mostró la pretensión del PMDB de que el Vice pasara a tener más peso en la esfera política.

Por otra parte, al partido le preocupan los éxitos que se obtuvo con Palocci. Sea quien sea el nuevo coordinador, Luiz Sérgio u otro, desea ver respetados los éxitos.

Se trata de cargos pendientes de negociación y de la liberación de las enmiendas presupuestarias. En total, las enmiendas suman $ 750 millones.

Son las demandas de todos los partidos, no sólo el PMDB. Dilma ya había autorizado la liberación de $ 500 millones. Y Palocci aludió a $ 250 millones para julio.

En cuanto a PT, una parte pide la salida de Sérgio Luiz. Otra parte desea mantenerlo. Las dos partes sostienen el mantenimiento del puesto en manos del PT.

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