El triunfo de Humala

Infolatam
Lima, 8 de junio 2011
Por Fernando Tuesta Soldevilla

Con el triunfo de Ollanta Humala, el Perú ha girado a la izquierda, como lo hizo Lima, en las elecciones municipales, con el triunfo de Susana Villarán. Pero esta izquierda, está lejos de ser igual a sus pares de América Latina. Es el aglutinamiento del Partido Nacionalista Peruano (PNP), pequeños partidos de izquierda y políticos sin partido, alrededor de la figura de Ollanta Humala, un ex comandante que ha bebido de diversas aguas ideológicas, formando un pensamiento híbrido, pero que le ha permitido transitar de un radicalismo nacionalista a un izquierdismo moderado.

Pero, no es el triunfo de una izquierda organizada en un partido, acompañada de sectores sindicales y movimientos sociales, que el líder de Gana Perú encabeza. Se trata sobre todo de un triunfo de Ollanta Humala y lo que representa. Esta situación lo lleva a tener una gran autonomía en relación a su entorno político y, en el poder, probablemente ser más pragmático que ideológico.

Ollanta Humala gana, como han ganado Alejandro Toledo (2001) y Alan García (2006). En segunda vuelta, con un fuerte componente de rechazo a la candidatura en competencia. En este caso, Keiko Fujimori y el fujimorismo. Pero, sobre todo, ha ganado por que se ha ubicado en aquel espacio social y territorial que han desaprobado al gobierno de García (65% de desaprobación). Ese sector menos beneficiado por el crecimiento económico, que ha separado Lima y la costa urbana con el resto del país. Es allí donde Humala, ha canalizado esas demandas y expectativas, sobre todo de las provincias más pobres.

Pero, Humala ha derrotado al fujimorismo, como no lo pudo hacer hace 5 años con el alanismo. No solo por que el antifujimorismo actual, es mayor que el antialanismo de ayer, sino por que el candidato de Gana Perú, trabajó su campaña de manera tal que logró generar apoyo que iban desde la izquierda hasta el liberalismo, creando una imagen más positiva que la de Keiko Fujimori que, contra lo que señalaba, circunscribía su apoyo a su entorno tradicional y arrinconada a la derecha. Es decir, Humala le ganó el centro a Keiko Fujimori, que fue la clave de su éxito.

Keiko Fujimori, es la única que pudo llevar al fujimorismo a ser competitivo. A diferencia de Martha Chávez, que representa políticamente más que nadie al gobierno de la década del ’90, la candidata de Fuerza al 2011, representaba simbólicamente la figura de su padre. Contó por eso con un voto de recuerdo y agradecido, de un electorado que seguramente gozó de las prebendas del gobernante. En todo caso, esa relación evidentemente estrecha, fue su impulso y su freno. Keiko no logró desarrollar una imagen de autonomía, frente al gobierno que, a su vez, era su referente. Si bien agregó más votos que Humala, en la segunda vuelta, el apoyo se concentró en Lima y centros urbanos del norte del país.

El resultado de esta elección ha sido un presidente de un gobierno de minoría, pero con una caja fiscal que puede ayudar a desarrollar políticas públicas redistributivas, que serán exitosas si pasan por un delicado juego de coaliciones políticas, no sólo en el parlamento, sino también a nivel regional. Ese es uno de los retos del nuevo gobierno.

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