Roman Ortiz: “Humala y la geopolítica de América Latina”
El Espectador
Bogotá, 6 de junio de 2011
Por Román Ortiz
“…Para entender el potencial desestabilizador de la victoria de este exoficial del Ejército, resulta fundamental recordar la orientación ideológica de su partido. El PNP se define como nacionalista y antiimperialista. Bajo este rótulo, el candidato ha prometido cambiar el alineamiento de Perú, acercándolo a países como China y distanciándolo de EE.UU. El asunto va más allá de la retórica si se tiene en cuenta que Humala visitó Beijing en abril de 2010 y ha anunciado repetidas veces que renegociará el Tratado de Libre Comercio con Washington. Así las cosas, no es raro que Chávez en Caracas y Morales en La Paz miren con entusiasmo su ascenso como un eslabón clave para completar el eje bolivariano de la región Andina.
La mayor interrogante descansa en cuáles podrían ser las relaciones de la administración Humala con Chile. Este antiguo comandante del Ejército ha dado repetidas señales de un profundo sentimiento antichileno. En 2007, encabezó una marcha hacia la frontera binacional en nombre de la “defensa de la soberanía”. Tras su victoria electoral de hace unas semanas, volvió a atizar la rivalidad peruano-chilena señalando que Santiago debería pedir perdón por la larga lista de afrentas a las que sometió a Lima, desde la guerra del Pacífico (1879-1884) hasta un reciente caso de espionaje que enrareció el clima entre los países.
Pretextos para la tensión no faltan. En enero de 2008, el gobierno peruano presentó una demanda ante la Corte Internacional de La Haya por un diferendo con Chile sobre la demarcación de las aguas jurisdiccionales de los dos países. El contencioso ha coincidido con la decisión boliviana de revivir el reclamo de una salida al mar por territorio chileno en compensación por la franja costera perdida durante el conflicto del Pacífico. Así las cosas, no sería nada extraño que un gobierno encabezado por Humala encontrase en Morales un entusiasta aliado en la causa anti-chilena. Todo ello sin olvidar que la presencia de miles de emigrantes peruanos en Chile y multimillonarias inversiones chilenas en Perú representan otros potenciales focos de fricción.
Desde luego, esto no quiere decir que la llegada de Humala a la presidencia implique necesariamente la resurrección del fantasma de una crisis bélica en el sur del continente. Pero el triunfo nacionalista podría abrir una etapa de “guerra fría” con Santiago, extender la sombra del populismo bolivariano a un país andino clave y alterar de forma decisiva los equilibrios estratégicos en América Latina”.


























