Uribe/Santos: la distancia es cada vez más grande
El Heraldo (Colombia)
Barranquilla (Colombia), 15 mayo 2011
Por El Heraldo
1. Razones para marcar distancia
Juan Manuel Santos tiene fama de ser un buen jugador de póquer, pero, además, parece que tiene la fortuna que le hace falta a quienes son capaces de arriesgarlo todo en una jugada.
Como Presidente, Santos ha sabido apostar a las cartas ganadoras. Desde la configuración del Gabinete, que fue su primer acto de independencia frente a Uribe, al nombrar a tres reconocidos contradictores ideológicos del ex presidente en cargos de representación, hasta el reconocimiento de la existencia de un conflicto armado interno, Santos ha arriesgado en la relación con Uribe y ha salido siempre ganador.
La buena suerte de Santos se ve, cuando sus actos de independencia coinciden con el destape de múltiples actos de corrupción del gobierno de Uribe que van dejando en la opinión pública la sensación de que el gobierno pasado usó la excusa de la “guerra contra el terrorismo” para tapar el enriquecimiento ilícito de quienes a la sombra de ese gobierno, con su anuencia o sin ella, desangraron las arcas del Estado en sectores como el del agro, el de la salud y el de los contratos de obras públicas. Con semejante panorama y cada día más ex funcionarios de Uribe avanzando hacia la cárcel, la desuribización de Santos no es sólo un acto de inteligencia, sino, sobre todo, un estado de necesidad.
2. La viudez del poder
Las actitudes de Uribe como expresidente son como para análisis en el diván de Luis Carlos Restrepo, porque rompen con cualquier tradición que el país haya conocido en lo que tiene que ver con el comportamiento de un exmandatario. El Uribe que se ha revelado a raíz de los escándalos en los que se han visto involucrados exfuncionarios de su gobierno tiene mucho más que ver con la imagen de un amansador de caballos que con la de una persona que ocupó por ocho años la Presidencia de la República y al que se debería asociar con un estadista.
Como será de exagerado su comportamiento que hasta un aliado incondicional suyo, como el actual Procurador General de la Nación, le llamó la atención en una oportunidad por festinar la dignidad de un expresidente de la República, al criticar con palabras altisonantes decisiones del Ministerio Público o de los órganos de justicia del país. A Uribe le haría bien poner en práctica el axioma oriental que enseña que el que mucho habla, mucho yerra.
El Expresidente opina sobre tantos temas y tiene tantos “inamovibles” respecto de su gestión que cada día queda más en evidencia que sus intervenciones terminan siendo refutadas no por el presidente Santos, sino por los hechos, que son los que se empeñan en contradecirlo sin que él parezca darse cuenta. Esa desconexión de las teorías del Expresidente es la que merece la intervención de Restrepo, para que le diga al ex gobernante que él también tiene “el derecho a la ternura”.
3. La desuribización del país
Es bastante probable que el expresidente Uribe no se haya dado cuenta, o quizás sí y por ello es que está tan bravo, que el que se está desuribizando no es Santos, sino el país. La opinión pública, esa que Uribe manipuló durante ocho años con tanto éxito, es más inteligente de lo que el Exmandatario cree, pues aunque entendió que tenía que cerrar los ojos ante ciertos desmanes uribistas con tal de atajar a la guerrilla, tarea que todos reconocemos que hizo bien, una vez hecha, también consideró llegada la hora de corregir los entuertos que dejó armados y de restablecer la moralidad pública tan duramente menguada durante su gobierno.
Son muchos los síntomas de la desuribización del país y si algo ha contribuido a ella es el estilo del presidente Santos, que comparado con el de Uribe termina por mostrarse más favorable, porque como diría Pambelé es mejor tener amigos que enemigos. Ello quedó demostrado en el reciente rifirrafe por Cormagdalena, que era probablemente el último bastión burocrático del uribismo, pero que al tiempo terminó siendo la institución más estratégica para combatir los estragos del invierno en la Región Caribe, de modo que era obvio que en esa Dirección no podía estar una ficha del Expresidente.
Otro punto que ha contribuido a la desuribización nacional es que algunas de las peleas de Uribe obedecen más a su capricho y terquedad que a reales razones de fondo, como ocurre precisamente con el tema del conflicto armado. Y por si alguna prueba de la desuribización hiciera falta, el solo hecho de ver a Lozano y Roy al lado de Santos respaldando la Ley de Víctimas, es, como dirían las señoras: la tapa. Porque cuando en un juego de ajedrez se entregan los peones, es que la partida está perdida.
4. La retrouribización
Tal parece que la forma tan vehemente, como dirían sus amigos, o tan histérica, como dirían sus enemigos, con que Uribe asume la defensa de su gobierno no se deba a la necesidad de seguir figurando en el espectro público, sino a una razón más prosaica, que es simple y llanamente la de defenderse de las acusaciones penales o disciplinarias de que están siendo objeto la mayoría de sus colaboradores.
En lo que parece más una confesión de parte que una defensa, Uribe ha estado repitiendo que ha debido hacerle caso a las denuncias de la desaparecida Revista Cambio sobre la evidente corrupción en que terminó el programa Agro Ingreso Seguro, pero lo que nunca explica es por qué prefirió permitir ese atentado contra la libertad de prensa que tomar cartas en el asunto. Tampoco ha dicho, como no sean los insultos de los que fue objeto León Valencia, por qué nunca cumplió la promesa que hizo durante su gobierno de publicar las declaraciones de renta de sus hijos ante la evidencia objetiva de su enriquecimiento durante su mandato.
Finalmente, en medio de tanto ‘trino’ todavía no hay explicaciones al enorme y vergonzoso desangre de la salud, que acaba de descubrirse por el gobierno de Santos, al punto que debió intervenirse la empresa de salud más grande del país, que tiene 4 millones de afiliados, lo que significa que no es problema de la empresa, sino que es una bomba social con la que el Estado tiene que lidiar. Por todo eso, es que el país real –muy alejado del país formal— ha entendido que las peleas de Uribe, no son las suyas y que las suyas son contra el invierno, la corrupción etc. Y contra eso, por mucho trino de Uribe, el único que puede ayudarlos es Santos.


























