Un problema de liderazgo interno

La Nación
Montevideo, 13 de mayo de 2011
Por Nelson Fernández Salvidio

José Mujica gobierna, pero no lidera. Por lo menos en su partido. Por eso, anoche enfrentaba una rebelión de legisladores dispuestos a seguir adelante para votar un proyecto que el presidente uruguayo señala como negativo para el país, para su gobierno y para la coalición oficialista.

Mujica fue a hablar con los diputados, les mandó una carta, lo planteó públicamente ante los medios de comunicación, pero su bancada dice que tiene argumentos de más peso político para hacer oídos sordos a las palabras del jefe de Estado.

Mujica nunca había logrado ser el líder indiscutido del Frente Amplio (FA). Ni en la campaña electoral ni tras el triunfo electoral de 2009. Cuando llegó a la presidencia, subió su popularidad y parecía haber conquistado a toda la izquierda, e incluso a votantes de otros partidos. Pero una cosa es popularidad y otra, liderazgo.

Así, la bancada de diputados oficialistas se dispone a dar un fuerte revés al propósito presidencial de que no se vote contra una ley que fue avalada en dos plebiscitos, como si no les importaran los reiterados planteos que ha hecho el jefe de Estado. Y Mujica no puede convencerlos.

El estilo del mandatario abona ese entrevero partidario, según admiten dirigentes oficialistas. ¿Por qué esperó a que el Senado votara el texto interpretativo de la ley de caducidad y fue a plantear su preocupación cuando el proyecto había llegado a la Cámara de Diputados? ¿Por qué no lo hizo antes si le parecía tan importante? Es lo que se preguntan los legisladores que ahora están en la disyuntiva de seguir adelante pese al planteo de Mujica o dar marcha atrás y quedar expuestos ante los que reclaman “verdad y justicia” sobre los crímenes de la dictadura.

Mujica no da órdenes. Pone los temas arriba de la mesa. Y luego pretende que lo sigan. Con aire de libertad, los suyos analizan si lo siguen o no.

En el ejercicio del gobierno, Mujica obtuvo respaldo de los grupos frenteamplistas que no lo querían como candidato, mientras que encontró resistencia a varios de sus proyectos justamente en los que levantaron su postulación. Cambió respaldos, pero sigue sin lograr liderazgo.

Y por eso en reiteradas ocasiones tuvo que trasladarse de la casa de gobierno para pedir unidad política, respaldo a determinados proyectos, apoyo moral a uno de sus principales senadores que renunció a la banca porque lo obligaban a votar un texto con el que discrepaba. No se pone en mandamás que da una directiva para que se cumpla, como sí hacía su antecesor, Tabaré Vázquez.

Laberinto

El laberinto en el que cayeron el gobierno y su base política partidaria tiene costos para cualquiera de las salidas que pueda encontrar. Si el plenario de mañana acepta el planteo de Mujica y da marcha atrás en su decisión de votar la anulación de la ley de amnistía, los reproches internos serán de alto voltaje y las heridas quedarán abiertas, para ser cobradas en otros temas transcendentes.

Y, además, no pondrá fin al debate, porque seguirán buscando alternativas contra la ley de caducidad, que de alguna forma terminarán contrariando el pedido presidencial.

Si el plenario mantiene el mandato de sus legisladores, se corre el riesgo de que alguno quiera desacatarse y deje en minoría al FA. Pero si mantienen la mayoría y anulan la ley, la oposición se afirmará en criticar al oficialismo con los mismos argumentos usados por Mujica.

Y si se proponen recorrer el camino de un referéndum sobre la ley, se expondrán a más críticas y enredos políticos. Las encuestas arrojan que la mayoría está en contra de lo que quiere hacer el FA, e incluso eso se ve entre sus propios votantes.

Mientras el oficialismo sigue trenzado en discutir sobre lo ocurrido hace 30 años, la oposición ataca en el tema que sí le preocupa a la gente: el aumento de la inseguridad y de delitos cometidos por menores de edad.

Pese a todo, la crisis política del oficialismo está amortiguada por una bonanza económica que disfrutan los uruguayos. El PBI completa nueve años de crecimiento, el desempleo está en un nivel bajo (6,4%), las exportaciones y el consumo privado baten récords, y la pobreza cayó.

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

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Un comentario a “Un problema de liderazgo interno”

  1. Cendrero dijo:

    Mujica debe partir por lo sano, él debe respetar las dos consultas populares que ya fallaron sobre el tema. Tiene que vetar esta Ley que pretende revivir el Senado, con todo y el costo político que le signifique. A lo mejor entonces si gana ese liderazgo que no tiene.

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