Populistas por necesidad, neoliberales por oportunidad

Infolatam
Nueva York, 11 de mayo de 2011
Por Patricio Navia

Hay buenas razones para temer posibles efectos negativos para el Perú en caso de una victoria de Ollanta Humala. Pero parece improbable que, de ganar, Humala decida cambiar la hoja de ruta por la que exitosamente ha transitado el Perú desde el fin de la era de Alberto Fujimori. De todas las preocupaciones que existen sobre Humala, una de las menos probables de verse materializada es la que sugiere que el ex militar llevará a su país por el sendero del chavismo, revirtiendo las políticas económicas que han producido tanto crecimiento en ese país en la última década.

Los candidatos de izquierda se comportan de forma muy distinta cuando ganan elecciones en un contexto de crisis económica y social que cuando llegan al poder en un ambiente de sólido crecimiento económico y avances en la lucha contra la pobreza. Cuando ganan en un país en crisis, inevitablemente adoptan reformas radicales. Ese fue el caso de Hugo Chávez en Venezuela y, en menor medida, ha sido el caso también de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador e incluso Néstor Kirchner en Argentina. Pero cuando los candidatos de izquierda llegan al poder en un país que va por buen camino, sus políticas son siempre más continuistas que reformistas.

Los presidentes Lula en Brasil, Lagos y Bachelet en Chile e incluso Tabaré Vázquez en Uruguay son ejemplo de líderes de izquierda que, al llegar al poder, decidieron aprovechar el impulso de crecimiento económico para poder financiar sus programas sociales en vez de abocarse a hacer reformas que pusieran en riesgo el desarrollo económico que venía experimentando el país. Independientemente de sus preferencias ideológicas, Ollanta Humala no debería comportarse de forma distinta. Porque necesita mostrar resultados en su lucha contra la pobreza, de ganar la presidencia, el líder nacionalista cederá a la tentación de mantener el statu quo y abocarse a distribuir un poco mejor los beneficios del desarrollo.

Es verdad que Humala ha moderado su discurso menos de lo que tranquilizaría a muchos. Es más, muchas de sus improvisadas declaraciones todavía alimentan sospechas sobre lo que realmente piensa. Aunque intente acercarse a Lula, sus dichos a menudo lo muestran como un nacionalista acérrimo, con inclinaciones militaristas y autoritarias y con visiones económicas retrógradas e inconducentes al desarrollo económico sostenible y amigable con el mercado. Pero los que quieren ver una conversación ideológica de Humala a una economía social de mercado equivocan sus aspiraciones. Humala sólo necesita demostrar una aceptación pragmática de un modelo que ha ayudado al Perú a crecer a tasas especialmente altas en los últimos 10 años.

El líder nacionalista ha enfatizado su interés en distribuir mejor los frutos de la riqueza, en combatir la corrupción (problema endémico en la frágil institucionalidad peruana) y en el desarrollo de infraestructura (donde comparte intereses con los sectores empresariales). También ha prometido programas sociales de transferencia a los más pobres, especialmente su proyecto de pensiones universales y de reforma educacional.

Es cierto que su programa de campaña dice cosas distintas a las que ha dicho Humala como candidato. Pero en el Perú, la historia nos enseña—desde Fujimori—que no hay que mirar el programa de campaña para tratar de anticipar lo que harán los candidatos en caso de resultar electos. Mejor aún para Humala, el programa de campaña de Fujimori es tan ambiguo, que de no llevar el nombre de Keiko Fujimori, podría ser perfectamente compatible con lo que promete cualquier líder populista de la región.

El 5 de junio no se realiza un referéndum sobre Ollanta Humala. A estas alturas resulta incontrovertible que los peruanos se merecían mejores candidatos para la segunda vuelta. Pero hoy por hoy, los peruanos deben escoger entre Humala y la congresista Keiko Fujimori. Así como Humala produce dudas, abundan aprensiones sobre una victoria de la hija del ex hombre fuerte del Perú. Si a Humala se le asocia con la amenaza chavista, a Fujimori parecen rodearla los fantasmas del fujimorismo, con su irrespeto por el estado de derecho, sus inclinaciones a favorecer la corrupción y el tráfico de influencias y ese dote de populismo autoritario que caracterizó el decenio fujimorista.

Algunos sectores empresariales peruanos parecen menos temerosos de la corrupción asociada al fujimorismo que del militarismo populista de Humala. Pero eso más bien da señales sobre por qué ha resultado tan difícil combatir la corrupción en la clase política peruana. Cuando la sociedad civil parece poco interesada en inducir más probidad, difícilmente disminuirá la corrupción en la elite política.

Pero así como Humala no es Chávez, Keiko tampoco es su padre. Es verdad que puede resultar más fácil que Humala se aleje de Chávez a que Keiko se aleje del legado de su padre. De ahí que muchos reconocidos defensores de la democracia peruana parecen inclinados a apoyar a Humala. Pero así como Humala tiene incentivos para mantener al país por el sendero de la economía social de mercado, Fujimori también cometería un gigantesco error al tratar de reproducir la lógica y cultura de gobierno que existió en el Perú durante los 90.

El hecho de que el Perú haya avanzado por el sendero del desarrollo económico sostenido, con mejoras sustanciales—aunque claramente insuficientes—en combatir la pobreza y en ampliar la estructura de oportunidades parece ser la mejor garantía de que, gane quien gane, el país mantendrá en el próximo quinquenio la misma hoja de ruta que ha producido el crecimiento de esta última década. Por más simpatías que pudiera tener con la revolución bolivariana o por mas nostálgico que sea del fujimorismo, el próximo presidente del Perú pensará primero en cómo lograr un alto apoyo en su primer año de gobierno, para atraer apoyos en el Congreso y lograr avanzar algunas reformas necesarias.

La única conclusión posible será que, independientemente de si es Ollanta o Fujimori, mantener el modelo actual, realizando ajustes que permitan avanzar más rápido contra la pobreza, es la mejor estrategia para cementar el éxito del quinquenio. Porque ni el izquierdismo nacionalista ni el derechismo populista tienen tendencias autodestructivas, el Perú se mantendrá en el mismo sendero de desarrollo, independientemente de quién gane la próxima elección.

8 comentarios a “Populistas por necesidad, neoliberales por oportunidad”

  1. Lucas Blanco Acosta dijo:

    DESPIERTA LATINOAMÉRICA Y DESENMASCARA A TUS VERDADEROS INVASORES.
    La disuasión del Establishment Mundial o la mafia que rige las altas esferas de la derecha e izquierda (Mafia X), es tan persuasiva, que nunca deja dudas o lugar para titubeos, para aquellos que le obedecen. Actualmente esto se demuestra, en la fecha de la “toma de posesión de Hollanta Humala”, en la presidencia del Perú, que sería el próximo 28 de julio; ese mismo día, es el cumpleaños del presidente de Venezuela; y el regalo que le tiene preparado el Establishment Mundial o la Mafia X, es al Perú mismo. Les invito a leer la 2ª Carta a Venezuela en http://www.lucasblancoacosta.com

  2. josejulian dijo:

    Lucas : Está Ud en lo cierto. No conozco al Perú , no he seguido el curso político de su historia reciente pero si conozco a esa ralea de populistas que acaban abriendo mano de las posibilidades económocas del país supuestamente para beneficiar a los más pobres y perpetuarse . Es mejor un malo conoccido que un bueno por conocer …. Mienten hasta alcanzar el trono y de ahí con miserias , como la bolsa de familia brasilera , compran el voto popular. El proximo paso reformas de las constituciones , cosas que se convierten en un relajo ya que al poco tiempo la modificada constitución se les va quedando corta para sus ambiciones …. Acabamos de ver esto en Ecuador. No me explico como un personaje como Vargas Llosas es capaz de apoyar a este Sr a todas luces una mala replica del venezolano. En cuanto al articulista debía adentrarse un poco más en lo que ha sucedido en El Brasil para informarse mejor y no pasar falsos resultados……

  3. Roberto Morán S. dijo:

    Estimados amigos:
    Este artículo proveniente de un chileno y izquierdista a la vez debe ser tomado con pinzas, ya que no creo en sus buenas intenciones para con el Perú. Es claro su apoyo a Humala sin conocer a fondo la situación política de mi país. Los discursos incendiarios de Humala en el interior, ante masas de campesinos resentidos por los errores de los gobiernos pasados qu no han logrado sacarlos de la pobreza nos hacen pensar que si llega al gobierno se enfrentará a demandas populares que lo obligarán a implementar las reformas “chavistas” que en este momento trata de ocultar.
    Atentamente

  4. Rosangela M. dijo:

    Sr. Patricio, muy bueno el analisis!.

    No vote por Humala ni pense hacerlo, pero recuerdo perfectamente el gobierno de Fujimori y jamas votare por ellos.

    Como usted dijo es mas facil que Humala se aleje del Chavismo, a que Keiko se aleje de su padre.

    Ambas opciones representan un peligro para el pais, porque ambos crecieron y se rodearon de gente con ideas dictatoriales, la diferencia es que si gana Humala y trata de hacer cambios que afecten la economia y la estabilidad del Pais, los empresarios y los otros partidos se levantaran, la prensa sera dura con el y lo sacaran. Con Fujimori sera diferente ellos mantendran la economia no se meteran con eso, pero seguiran corrompiendo la prensa, liberaran a las ratas que ayudaron a robar a su Papa en los 90, se vengaran de los jueces que condenaron a su padre y lo peor nunca saldran del gobierno, porque ya tienen experiencia de como hacerlo.
    No podria por Fujimori seria burlarme de la memoria de los que cayeron para defender la democracia.
    Asi que con todo el miedo del Mundo y tomando unas 3 pastillitas de gravol votare por Humala.

  5. Patricio Navia: Es improbable que Humala frene el crecimiento en Perú | arturito dijo:

    […] importante analista político chileno,Patricio Navia, publicó esta mañana un artículoen donde habla de las posibilidades que podrían aparecer siOllanta Humala vence en al segunda […]

  6. Marco dijo:

    No se como Jose Julian comenta sobre algo que no conoce… por lo menos trata de informarte un poco mejor y averigua a que nivel de corrupción, robo y violencia llegó el Peru con los FUJIMORI. Y ten en cuenta tambien que CHAVEZ fue socio de FUJIMORI. Que Chavez solo imito a Fujimori. Que dio leyes para perpetuarse en el poder, controló con millones de dolares a los medios de comunicación (existen los videos) a tal punto que los opositores no podian poner anuncios televisivos. Que su hija llegue al poder en el Peru sería abominable para muchos ciudadanos cuyos derechos, libertad y dignidad fueron ultrajados violentamente.

  7. Rafael Bastías dijo:

    Creo que el pueblo peruano está tan dividido regionalmente, como el boliviano. Esa idea de que tanto peruanos elijan modelos politicos o economicos convergentes en uno o en otro, nos hace pensar que solo los caudillismos y personalismos deciden en nuestro continente. Hay que recordar que el sur urbano, el chino tiene bastante peso, y en el area rural, por sus subvenciones y el alto a los grupos terroristas. El tema con Humala, es que la gente volvió a creer en un cambio. No veo el enlace con chavez, ya que son preceptos y llegadas diferentes al poder.
    Saludos a Patricio.

  8. Luis dijo:

    Fujimori o Humala. Son las dos peores opciones que quedaron despues de la primera vuelta, sin embargo cualquiera que tiene decencia, amor propio y amor por su país jamás podría votar por los Fujimori. Es muy cierto que Keiko no es su padre, pero fué partícipe activa de su gobierno por 8 años, tiempo en el que se produjeron la más terribles torturas(Leonor La Rosa, Susana Higuchi, etc.), crímenes(Mariela Barreto, La Cantuta, Barrios Altos, El Santa, etc.) secuestros y desapariciones de estudiantes en diferentes puntos del país y también de quienes se atrevían a levantar la voz para criticar o reclamar por tanta corrupción en el gobierno, masacres de campesinos hombres, mujeres y niños, etc, etc. Además del terrible shock económico, necesario, pero que en campaña siempre lo negaron, despidos masivos, desprecio total por la clase trabajadora afectando los derechos laborales. Fué la etapa de la más grande corrupción de nuestra república donde se compraban conciencias de congresistas, medios de comunicación, jueces, y otros funcionarios. Se esterilizaron de mala forma a miles de mujeres, si creen que eso era bueno porque no esterilizaron también a Keiko, manejaron el tráfico de armas lesivo a los intereses nacionales, transportaron drogas en los barcos de la marina mercante y en el avión presidencial, en el mismo avión en el que también se robaron las reservas peruanas. Keiko fué primera dama de aquél presidente que siempre se decía que tenía absoluto control de las fuerzas armadas pero vilmente lo negó durante su juicio, Keiko fué complice del cobarde que no sólo nos hundió en la corrupción y miseria sino que además abandonó el país para renunciar por fax desde el exterior, aquél que cada vez que sentía peligro se refugiaba en la embajada de Japón, a donde finalmente huyó al descubrirse toda la podredumbre de su gobierno y en donde postuló al senado de ese pais para librarse de las leyes peruanas y todo ello con la profunda admiración y los aplausos de Keiko fujimori.
    Del otro lado tenemos a Ollanta Humala, un ex militar del que no se tiene buen concepto porque aún le persiguen los ecos de Madre Mía y un nacionalismo trasnochado, mismo que ahora viene suavisando mediante el consenso con otros sectores democráticos. Lo peor que le imputan es su relación con el dictador Venezolano Hugo Chávez, pero acaso no fué Fujimori quien en su momento respaldó a Chavéz, y si hacemos comparación creo que Chavéz es un bebé de pecho frente a los Fujimori, de quienes aprendió a cambiar la Constitución para perennizarse en el poder y mantener un gobierno dictatorial, también aprendió muy bien la lección de que al pueblo se le mantiene regalándole un kilo de arvejas y otro de arroz para ganar elecciones y si eso no funciona, pues se hace fraude y punto. En conclusión creo definitivamente más prudente votar por quién aún no gobernó y queda la duda de que quizás lo haga bien o como lo dijo Alejandro Toledo resulte un salto al vacío, antes que votar por la podredumbre de quienes ya conocemos, salvo mejor decisión. Al final los peruanos tendremos el gobernante que nos merecemos porque así lo determina la democracia.

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