¿Por qué la cabeza de García Luna?

Milenio

Por Ciro Gomez Leyva

“Javier Sicilia había tenido la virtud de apartarse del facilismo verbal en la marcha Cuernavaca-México. Podría criticársele un tono exageradamente poético, pero no el estacionarse en la comodidad de las frases hechas.

…De ahí mi sorpresa cuando, con el Zócalo a sus pies, pidió la renuncia de Genaro García Luna. ¿Por qué el secretario de Seguridad Pública federal y no el de Defensa, Guillermo Galván? ¿Qué no el clamor es que regrese el Ejército a los cuarteles, qué no el Ejército está “violando flagrantemente los derechos humanos”, según organizaciones no gubernamentales?

¿Por qué no el secretario de Marina, Francisco Saynez? ¿No fue un pecado de guerra de sus fuerzas especiales (cebarse con el cadáver de Arturo Beltrán Leyva) lo que, de alguna forma, mandó la violencia en Cuernavaca a una escala de infierno?

¿Por qué no el presidente municipal de Juárez, el gobernador de Tamaulipas, el de Nuevo León, el fiscal de Durango?

¿En qué es más condenable el trabajo de la Policía Federal al de cualquier policía estatal o municipal, la PGR o cualquier policía ministerial?

Pedir la cabeza de García Luna como señal de que el presidente Calderón escuchó el mensaje de la marcha es montarse en la verdad de Florence Cassez. Es pobreza en el discernimiento. Es circo para el pueblo.

En la plaza, Sicilia sacrificó un corazón pulsante para tratar de obtener la recompensa de los dioses. Esa fue la nota y en eso, creo, se centrará el seguimiento a una muy inspiradora movilización”.

Extracto del artículo publicado por el diario Milenio

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