La responsabilidad de las derechas
Infolatam
Por Federico Ysart
Mario Vargas Llosa acuñó una expresión sumamente gráfica al temerse que Perú estaba eligiendo de hecho entre el cáncer y el sida. Los sondeos pronosticaban, como así fue, que Humala y Keiko Fujimori pasarían a una segunda vuelta. La razón de que tal presentimiento se haya confirmado es clara: la dispersión del voto más razonable.
La división de quienes preferirían un país creciendo a las tasas que lo ha venido haciendo con el gobierno del converso Alan García; capaz de convivir pacíficamente con el vecindario, pese a los diferendos históricos por unas millas marinas con unos y de tierras con otros; un país con la gallardía necesaria para no permitir ingerencias de los caudillos bolivarianos, ni más plantaciones de droga; un país en suma dispuesto a seguir creciendo para tener pastel que repartir, los que prefieren todo eso han ido divididos en cuatro candidaturas.
Esa división, ellos pues, son la primera causa del triunfo de las incógnitas. Porque incógnitas son Ollanta Humala y Keiko Fujimori. El primero se ha presentado tan suave como Hugo Chávez lo hizo en su primera elección, cuando manifestaba que estaba dispuesto a dejar el poder en cuanto se lo pidieran, se equivocara y faltara a sus promesas. Y ahí sigue, gobernando con poderes especiales –sin control parlamentario pues- una sociedad destrozada por la división civil y el hambre. ¿Puede haber cambiado Humala? Puede, como también el caudillo venezolano pudo ser sincero hace doce años.
Y de la Fujimori, poco que añadir a lo que el apellido representa. Puede ganar la segunda vuelta pues se hace difícil pensar que las derechas no traten de impedir el triunfo de Humala. ¿Y?


























