¿Y si América del Sur y China no fueran complementarias?

Infolatam

Por Federico Steinberg

Las claves

  • Madrid, 31 marzo 2011

En los últimos años se ha forjado una narrativa según la cual China y América del Sur son complementarias desde el punto de vista económico. La idea es que el crecimiento de China requiere de materias primas y productos primarios, que son precisamente las principales exportaciones de los países de cono sur. Por lo tanto, se produciría un círculo virtuoso por el cual la mayor demanda china (y de otros países emergentes) explicaría el  boom del precio de las commodities que está mejorando la relación real de intercambio de países como Argentina, Brasil o Uruguay (por las exportaciones agrícolas) o de Chile (por las de cobre).

Este boom, a su vez, daría lugar a superávits comerciales y públicos que podrían ser ahorrados para cuando vengan vacas flacas o gastados para mejorar la educación y la cohesión social, que siguen siendo las grandes asignaturas pendientes de la región.  En este círculo virtuoso, lamentablemente, no entrarían México o América Central, que no exportan commodities (a excepción del petróleo mexicano) y cuyas principales ventas al exterior son manufacturas de valor añadido bajo y medio que compiten directamente con los productos chinos en el mercado estadounidense. En definitiva, según este argumento, si a China le ve bien, a América del Sur le va bien, a América Central le va mal y a México regular.

El broche de oro para esta narrativa virtuosa vendría a ser que, gracias a esta complementariedad, tanto China como América del Sur están ganando influencia en el reequilibrio de fuerzas de la economía mundial, que se mueve en favor de las potencias emergentes y en detrimento de los países avanzados. Resultados de este cambio serían el mayor peso e influencia de estos países en los organismos económicos internacionales, así como la mayor presencia global de empresas multinacionales con origen en mercados emergentes, un fenómeno muy estudiado por Javier Santiso.

Pero como ha señalado recientemente José Luis Machinea, es posible que esta complementariedad sea una maldición encubierta para América del Sur. Según su tesis, gracias a la demanda china y al boom de precios, en los últimos años los países del cono sur han aumentado el valor (aunque no necesariamente la cantidad) de sus exportaciones de productos primarios en detrimento de las industrias manufactureras que, en general, incorporan más valor añadido.

Asimismo, la apreciación de sus tipos de cambio está dificultando todavía más la competitividad precio de aquellos productos industriales en los que en las últimas décadas habían logrado ventajas comparativas gracias a las políticas industriales activas. Por lo tanto, concluye Machinea, hay un riesgo de re-primarización del sector exportador, que no sería negativo en sí mismo si se gestiona bien, pero que pone en riesgo al sector industrial, que es donde es más fácil añadir valor, crear empleo y aumentar la productividad, como bien sabemos por el espectacular crecimiento chino.

Por lo tanto, sin dejar de reconocer que el boom de las commodities supone una bendición para Sudamérica, sería necesario hacer lo posible por evitar la desindustrialización, invertir para incorporar innovación y valor añadido a las exportaciones de productos primarios y utilizar los instrumentos de política económica disponibles para suavizar en la medida de lo posible la apreciación del tipo de cambio, una de cuyas causas son las enormes entradas de capital.

Articular estas medidas, que en términos fiscales tendrían que ser contractivas, no es fácil políticamente debido las carencias sociales que todavía tiene la región. Pero hay que tener presente tanto que no se puede apostar todas las cartas al sector primario como que el actual boom de commodities, aunque sea largo, terminará algún día. Y cuando eso suceda las empresas de Sudamérica tendrán que exportar otras cosas, además de vender en su mercado interno, que si todo sigue como en los últimos años, habrá aumentado notablemente su capacidad de compra.

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