Guatemala: Sandra Torres resucita a Evita Perón
Infolatam
Madrid, 29 de marzo de 2011
Las claves
- Sandra Torres: "represento a los sectores más olvidados y humildes de Guatemala...me han criticado porque me estoy divorciando del presidente, pero me estoy casando con la gente, con el pueblo".
- "Hemos librado una lucha con las personas que se oponen a que la ayuda le llegue a los pobres", asegura Sandra Torres.
El divorcio de Sandra Torres y la política matrimonial en América Latina
(Especial para INFOLATAM).- El problema de fondo no está en que los conyugues presidenciales quieran hacer política, para lo cual están perfectamente legitimados, y tanto da si es la esposa o el esposo del presidente, sino en utilizar en su favor, de forma claramente ventajista, las estructuras del poder.
(Especial para Infolatam de Rogelio Núñez)
Sandra Torres, la candidata oficialista de Guatemala, es la última encarnación de lenguaje y estilo populista con su lenguaje demagógico y sensiblero que es una constante en la política latinoamericana. Sandra Torres repite, consciente o inconscientemente, en sus discursos las palabras que entonaba en su época Evita Perón. Una forma de gobernar y de relacionarse con los ciudadanos que no inventó el peronismo pero que encarnó muy bien.
Esos discursos están repletos de un pretendido ”sacrificio” personal en defensa de los “más necesitados”. Con sus palabras divide a la sociedad en dos bandos irreconciliables sin posibilidad de tender puentes entre ambas partes y lanza una advertencia “o se vota por mí, o mis rivales acabaran con los beneficios sociales”.
En un artículo publicado en Prensa Libre, el analista político Pedro Trujillo llamaba la atención sobre este paralelismo entre la guatemalteca y la argentina: “¿recuerdan la frase: “Yo haré siempre lo que el pueblo quiera”?, pues no es de la candidata, sino de Eva Perón….Esta suerte de Evita nacional —de pueblo y “sufrida”, como la otra— argumenta la legitimidad de su candidatura sobre la base del “derecho a elegir y ser electa”.
La frases y estilo que hicieron famosa a Evita reaparecen en el discurso de Torres. El famoso acto en el que Eva Perón renunció a ser vicepresidenta (el conocido como “el Renunciamiento” de 1951) es sin duda la muestra más clara de ese pretendido “sacrificio personal” por el “pueblo”: “yo no renuncio a mi puesto de lucha, yo renuncio a los honores … Yo haré, finalmente lo que decida el pueblo”.Estas palabras de Evita parece que han inspirado a Sandra Torres cuando defiende la decisión de divorciarse para poder presentarse a las elecciones: “esta es una de las decisiones más importantes de mi vida, pues implica un sacrificio familiar y personal. ..Estoy anteponiendo los derechos, anteponiendo a la gente antes de mi persona, es un sacrificio personal que hemos tomado con el Presidente…nuestro amor con el presidente es más sólido que nunca, y jamás ha estado sujeto a ningún papel. Sin embargo, el amor a Guatemala y nuestro compromiso con los más necesitados, lo es aún más”.
Donde Evita decía tener “carne y alma y sangre del pueblo. No podía hacer otra cosa que entregarme a mi pueblo”, Sandra asegura tajante: “Yo represento a los sectores más olvidados y humildes de Guatemala…me han criticado porque me estoy divorciando del presidente, pero me estoy casando con la gente, con el pueblo”.
Como señaló a Infolatam Flavia Freidenberg, Subdirectora del Instituto de Iberoamérica, “como otros populistas, Torres busca generar empatía con los sectores más desfavorecidos, sobre la base de generar identidades que rechazan a los individuos para convertirlos en un colectivo único e indivisible”.
Evita se alzaba como la defensora de sus “descamisados” frente a la oligarquía: “no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bota oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora”. Al igual que la argentina, Sandra Torres remarca que su “compromiso es con los más necesitados, con los más olvidados…Yo represento a los sectores más olvidados y humildes de Guatemala”.
Como Evita, Sandra Torres divide el espectro político en dos campos irreconciliables. La argentina no dudaba en lanzar terribles amenazas a sus rivales: “Yo le pido a Dios que no permita a esos insectos levantar la mano contra Perón, porque ¡guay de ese día! Ese día, mi general, yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista”.
La guatemalteca aventa el miedo a que los beneficios sociales desaparezcan si gana la oposición que encarna Otto Pérez Molina: “he luchado durante estos tres años de administración para que ustedes tengan una vida digna, un poco de dignidad, lo cual no ha sido fácil porque hemos librado una lucha con las personas que se oponen a que la ayuda le llegue a los pobres, personas que han lucrado con la pobreza de nuestro país por muchos años…los programas sociales, uno de los principales logros del gobierno, están amenazados por partidos políticos que no comparten la visión de país que yo tengo, y mi preocupación es que esos programas sociales puedan desaparecer del mapa, si no llegamos al poder”.
Ese lenguaje finalmente no hace sino profundizar la polarización política, como apunta Bertrand de la Grange en el diario La Razón: “el discurso demagógico de Sandra Torres a favor de los pobres suena tan falso como su divorcio, pero su hábil manejo de los programas de ayudas del Gobierno en las zonas rurales le ha permitido construir una base social en previsión de su futura campaña electoral. Esa mujer impositiva, que ha ejercido el poder real tras bambalinas durante el mandato de su marido, no cejará en su empeño de llegar a la presidencia de la República. Y sus adversarios harán todo lo posible para impedirlo. Lo más probable es que no se hable mucho de amor en los mítines y que la polarización llegue a niveles peligrosos”.
Flavia Freidenberg, autora del libro “La tentación populista”, comentó a Infolatam que ”el uso de un discurso polarizante, que buscan unir a partir de la diferencia con el otro, lo único que hace es disminuir la calidad de la convivencia política y minar las posibilidades de construcción de un sistema democrático.
Incluso, los más cercanos colaboradores de Sandra Torres son más explícitos: “se cierne una amenaza que un militar vinculado a las violaciones de derechos humanos gobierne el país y eso no los vamos a permitir (es) la mano dura que vino a matar durante el conflicto armado”.
Pedro Trujillo, profesor de la Universidad Francisco Marroquí así como analista de Prensa Libre, considera que detrás de la candidata se encuentra “un grupo de frustrados ideológicos que, lejos de apostar por el ejercicio del respeto y de la democracia que predican…Todo se puede esperar de agitadores escondidos detrás de la campaña de la UNE que asustan con la llegada de militares pero que utilizan técnicas que llevaron a otros dictadores socialistas al poder, además de la incompetencia que provoca seis mil asesinatos anuales y otros tantos fallecidos por hambre”.
Si Evita Péron tuvo su famosa Fundación Evita desde la que impulsaba importantes programa de asistencia social -con una abundante dosis de asistencialismo y clientelismo y político, los Colom han impulsado programas como el de Mi Familia Progresa o el de las Bolsas Solidarias, que consiste en el reparto mensual de 35 libras de alimentos básicos por familia.
Durante el gobierno de su marido, ha sido Sandra quien personalmente ha distribuido esas bolsas. Desde que lanzó su candidatura ella no lo hace y ha sido sustituida directamente por el presidente Álvaro Colom.
Esos programas sociales son la base de la popularidad de Sandra Torres, sobre todo en los ámbitos rurales, peor medidos por las encuestas. Esas mismas encuestas señalan que la población los respalda.
La oposición ha criticado la falta de transparencia y control institucional de estos programas, lo cual es aprovechado por la candidata para pedir “que no se dejen quitar Mi Familia Progresa nunca (…) Nuestra preocupación es que nos bloqueen en el Congreso y nos quiten los fondos para seguir dando la ayuda”.
Además, la propia figura de Sandra Torres crea un especial rechazo entre sus rivales como la figura de Evita lo provocaba los antiperonistas (solo basta recordar como aparecieron las famosas pintadas de ”Viva el cáncer” en Buenos Aires cuando se supo que la esposa de Perón padecía esta enfermedad).
En Guatemala se habla incluso de “sandrofobia”, como apunta Gustavo Berganza en el diario El Periódico: ”El foco de la aversión hacia Sandra Torres se localiza en los estratos altos y medios…La sandrofobia más que una manifestación machista y de clase, parece tener explicación en el conservadurismo de la sociedad. Esta visión ideológica, en la que convergen grupos medios con la clase alta, valora la acción individual y critica el asistencialismo. De ahí ese odio intenso y tan vociferante hacia Sandra Torres, quien se promueve como la continuadora de un régimen perjudicial y que va a contrapelo de la ideología de los estratos medios y alto”.
































30 marzo 2011 a las 20:17
Esto es jugar con un país, ni vergüenza tiene la señora de jugar con la gente pobre, envés de darles bolsas debería de crear empleo.
31 marzo 2011 a las 13:23
[...] Guatemala: Sandra Torres resucita a Evita Perón La frases y estilo que hicieron famosa a Evita reaparecen en el discurso de Torres. El famoso acto en el que Eva Perón renunció a ser vicepresidenta (el conocido como “el Renunciamiento” de 1951) es sin duda la muestra más clara de ese pretendido “sacrificio personal” por el “pueblo”: “yo no renuncio a mi puesto de lucha, yo renuncio a los honores … Yo haré, finalmente lo que decida el pueblo”. [...]
4 abril 2011 a las 00:35
luli