Para entender las elecciones de Perú: crisis del electorado, no solo de los partidos

Infolatam
Lima, 27 marzo 2011
Por Fernando Tuesta Soldevilla

En el Perú, no solo hay un problema de los representantes (partidos), sino también de los representados (electores). Ver el fenómeno que se tiene al frente (volatilidad, fraccionamiento) situándolo sólo como un tema de la oferta (candidatos), sin fijarse en la demanda (los electores), es mirar una sola parte de la medalla, cuando se trata de una relación en ambos sentidos que se afectan mutuamente.

Y es que si las elecciones tienen la función de permitir la rotación de las élites, en nuestro país, ésta no solo ha sido vertiginosa, sino ha resultado hasta contraproducente. Tenemos en las dos últimas décadas, la tasa más alta de rotación de parlamentarios en América Latina y el Congreso ha disminuido su calidad cada vez más, con la anuencia de este mismo electorado, de donde sale y fluye esta semi élite política.

Desde hace dos décadas, la distancia entre los ciudadanos (electores) y los canales organizados de la política para el acceso al poder (los partidos), se debilitaron de tal manera que éstos se vaciaron de aquellos. Si antes los ciudadanos necesitaban a los partidos para llegar al poder, ahora son solo meros formalismos. Para quienes aspiran al poder, un mal necesario. Las adhesiones partidarias se han tornado así, bajas o nulas. Esto quiere decir que al no existir identidad con los partidos, sino con sus líderes, el voto se articula fuertemente en los candidatos. Estos últimos han mostrado, ser de mediana y baja intensidad. Es decir, los electores pueden seguir a sus candidatos y no tanto a los partidos, pero no por cualquier camino, ni en todo momento.

El elector se ha vuelto –más con el paso de los años- desconfiado, distante y pragmático en relación a los candidatos, que los conduce a decisiones muy coyunturales, que pronto reniega (gobiernos de Toledo y García). Y es que si los partidos ya no agregan, sistematizan ni canalizan intereses, éstos se disgregan, se dispersan y van por múltiples direcciones.

Así se encuentran y desencuentran protopartidos con electores posmodernos, con actitudes volátiles, que se muestran en cambios frecuentes y dramáticos. Y volatilidad siempre es acompañada con la incertidumbre.

De lo anterior, se puede entender por qué a pocos días de las elecciones, no existan escenarios claros y que la diferencia entre el primero (Toledo o Humala) y el quinto (Castañeda) sea tan cercana, como nunca en la historia electoral peruana. A lo más un candidato acoge a uno de cada cinco peruanos. Y si bien el resultado final, está en manos de los candidatos y sus campañas, por un lado, y del humor cambiante de los electores, por otro, es tal la dispersión que ningún candidato logrará la mayoría en el Congreso (con posibilidades de tener una mayoría opositora) y el que triunfe en segunda vuelta, logrará solo una mayoría ficticia.

El resultado será un presidente con apoyo minoritario e incapaz de hacer cambios necesarios –ya no hablemos de profundos-, delante de un electorado escéptico y si listo para desaprobar, aquello que nació de su voto.

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Un comentario a “Para entender las elecciones de Perú: crisis del electorado, no solo de los partidos”

  1. carmen Liu Sin dijo:

    No hay crisis del electorado. Es el juego del sistema. Esto se explica tras el fracaso del comunismo en el mundo y la hegemonía del sistema capitalista a nivel planetario. Finalizada la contienda ideológica, el capitalismo impone su juego frívolo, farandulero, narcotizante. A esto le llama democracia representativa, pero en la cual no hay representación democrática y menos aún de las mayorías pobres y marginadas. En el mundo comunista, desde Stalin, tampoco había democracia. Pero la bipolaridad (capitalismo versus socialismo) imponía la contienda ideológica. Eso que el articulista llama “crisis del electorado” no es sino la lógica y el juego del sistema hegemónico.

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