Bolivia y Chile vuelven a su juego

Infolatam
La Paz, 25 marzo 2011
Por Fernando Molina

Las declaraciones del presidente Evo Morales, el cual anunció que planteará en tribunales internacionales la demanda marítima boliviana en contra de Chile, y la respuesta del presidente Sebastián Piñera, quien dijo que esto sería “inaceptable” para su país, devuelven las relaciones entre ambos países a su nivel histórico “normal”, que siempre ha sido de confrontación, disputa en foros multilaterales y presiones mutuas.

No por nada Bolivia y Chile no tienen relaciones diplomáticas plenas desde 1979.

La novedad del hecho, entonces, reside en que este intercambio de amenazas rompe un periodo de cinco años de aproximación entre ambos países, que en su momento se consideró el más auspicioso de la historia.

La diplomacia chilena trabajó con Morales desde el comienzo de su Gobierno, en 2006. Le aseguró apoyo internacional, propio y de otras naciones sudamericanas, en un momento interno muy difícil, cuando las regiones orientales del país se rebelaban en contra del sesgo izquierdista de la línea gubernamental.

También financió viajes de dirigentes oficialistas y autoridades públicas a Santiago, incluso del  primer Ministro de Defensa de Morales, Walker San Miguel, quien actualmente es el máximo representante diplomático boliviano en Chile (“Cónsul” en Santiago). Y acordó debatir una agenda bilateral de 13 puntos, entre los cuales estaba el tema marítimo.

En respuesta, el Gobierno boliviano se salió de la estrategia diplomática que aplicaba Bolivia desde la Guerra del Pacífico (1879), y que consistía en apoyar al Perú en contra de Chile. Por el contrario, Morales llegó a decir que la reclamación peruana en la Corte Internacional de La Haya, que tiene el propósito de cambiar la frontera marítima entre ambos países justamente en la zona donde se habló de crear un “corredor” para Bolivia, era una argucia para evitar que éste país y Chille llegaran a un acuerdo.

Este fue el mayor espaldarazo dado por Bolivia a su tradicional rival, y puso a la diplomacia peruana en un estado cercano a la desesperación. Durante un periodo, Morales y el presidente Alan García se atacaron mutuamente y un par de veces el embajador peruano en La Paz fue llamado a consultas por Lima.

Se sabe extraoficialmente que, en ese ambiente, la presidenta chilena de entonces, Michelle Bachelet, ofreció a Bolivia un enclave por  99 años en el centro de la costa chilena, en un lugar que no perteneció a Perú, y sobre el que este país, por tanto, no tenía derecho de veto. Bolivia escuchó esta oferta pero no la aceptó porque esperaba negociar una posibilidad todavía más ambiciosa, que incluyera alguna forma de soberanía marítima (que es lo que demanda su Constitución), por lo menos a largo plazo.

Todo esto cambió en 2009. Ese año cambió el Gobierno chileno y La Moneda fue ocupada por la derecha, la cual siempre fue más nacionalista respecto a Bolivia. Desde ese momento, las sorpresivas relaciones que hemos descrito comenzaron a enfriarse.

Simétricamente, Bolivia fue acercándose al Perú, enérgicamente animada por Lima: entre otras cosas, ambos países relanzaron Ilo, un puerto en el sur peruano que se supone debe servir a los intereses bolivianos.

Desde la asunción de Piñera, Bolivia endureció sus declaraciones sobre el asunto marítimo y comenzó a exigir a Santiago que hiciera “propuestas concretas”. Hace unos meses Morales pidió que una oferta escrita para antes del 23 de marzo, aniversario de la Guerra del Pacífico. Chile respondió que no aceptaría “ultimatos”.

Durante este último tiempo, una comisión binacional de cancilleres trató de evitar que las cosas continuaran deteriorándose, pero por lo visto en ella Chile continuó su estrategia de evitar el rompimiento sin hacer una oferta concreta que  pudiera traerle problemas políticos internos a Piñera. Y al mismo tiempo, Bolivia siguió exigiendo una salida soberana al mar, lo que resulta imposible por los motivos obvios: ningún chileno aceptará por las buenas una solución de este tipo.

El rompimiento del romance chileno-boliviano también tuvo causas de índole internacional: Si Bachelet tenía como prioridad luchar contra el aislamiento de su país, considerado el país sudamericano menos querido (y más envidiado) por sus vecinos, Piñera vive en un mundo distinto, en el que el terremoto del año pasado y el rescate de los mineros despertaron la admiración de propios y extraños. Y en el que Obama eligió Santiago como uno de los puertos de desembarque para su gira latinoamericana.

Bolivia y Chile han vuelto a lo suyo: la pelea diplomática. Es muy difícil que el camino elegido por Morales, esto es, presionar en los foros y las cortes multilaterales lleve a ninguna parte más que a soliviantar a los chilenos, pero es seguro que unirá a Bolivia con el Perú en su enconada campaña antichilena, lo que de alguna forma puede verse como una falta de Piñera, que no supo conservar lo que por un tiempo logró conquistar Bachelet, la buena voluntad boliviana.

En todo caso, si en algún lugar celebraron el discurso de Morales en contra de Chile éste fue Torre Tagle, la sede de la Cancillería peruana.

4 comentarios a “Bolivia y Chile vuelven a su juego”

  1. Zulma dijo:

    Es preciso aclarar que nadie es dueño de las tierras , el día que mueres no llevas a la tumba, pero si queda claro que los abusos se pagan y más si no has remediado tu falta, es así que Chile en su conjunto tiene que sufrir las consecuencias de las muertes de bolivianos y peruanos, durante la guerra del pacífico, especialmente por el abuso contra Peruanos inocentes que pedían paz, sin embargo no oyeron, Arica y Tarapacá peruanos, cuantos fueron desalojados de sus viviendas y obligados a ser lo que chilenos de ese entonces pedían, mujeres violadas por militares, bibliotecas destruidas, fábricas y puentes destruidos, un caos. Por la ambición terrenal. ¿Qué culpa tuvo el Perú convaleciente de una guerra con España?
    Bueno amigo, estas peleas seguirán porque los pueblos no olvidan. Sólo Dios es el único que puede ayudar a olvidar mediante su paz que mora en el alma viviente.

  2. viejolobodemar dijo:

    Señores bolivianos y peruanos, Chile no regala territorio ni mar, métanselo muy bien en esa cabeza de indio tan irracional que tienen.

  3. Eugenia dijo:

    Felicito al Ministro Choquehuanca por ser el boliviano más cuerdo en este asunto del diferendo marítimo. ¿Por qué el gobierno boliviano no ha aceptado el camino por él propuesto? ¿ Es decir, ir paso a paso, solucionando punto por punto de la agenda de los trece puntos y dejar que “n el camino se arreglen las cargas? ¿Era esto demasiado racional? ¿Era necesario exigir la “solución final de “rompe y raja”? ¿O es que se considera necesario tener este “diferendo” siempre “a la mano” para poder recurrir a él en los casos de “pérdida de popularidad” ?

  4. Eugenia dijo:

    ¿Moderación?… ¿Qué es eso?

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