El lado oscuro de Horacio Cartes

ABC Color
Asunción, 14 de enero de 2011
Por ABC Color

“Apareció en el empresariado y fue abarcando todo como la humedad. Escaló en la dirigencia deportiva como un huracán. Irrumpió en la política como una tromba y ya apunta nada menos que al más alto cargo del país: el de presidente de la República. Como el rey Midas, convierte en oro todo lo que toca, lo que explica su meteórico ascenso económico. Se trata de Horacio Cartes, de cuyos éxitos hablan profusamente sus partidarios, pero poco de su lado oscuro, de sus amistades poco recomendables, de los cuestionamientos que se le hacen en nuestro país y en el exterior.

Su influencia en la política creció aceleradamente a platazo limpio. No esconde que financia a tirios y troyanos, a santos y pecadores. Admitió que en las internas liberales accedió a un “pedidito a uno que corre rally” (Ultima Hora, 11/11/10), en obvia alusión nada menos que al presidente del Partido Liberal, Blas Llano, aunque este aclaró que la financiación se realizó solo en el plano deportivo automovilístico. Pero, en la misma ocasión, Cartes también admitió que aportó para los oviedistas y, que sepamos, entre estos no aludió a alguien que “corre rally”. Según reveló uno de sus allegados políticos, Diógenes Martínez, en las últimas elecciones municipales financió casi la mitad de la campaña colorada, aunque él lo niega. Conociendo cómo funciona en nuestro medio la “financiación” partidaria, puede hablarse de compra de dirigentes y convencionales. Ya son votos cautivos a su favor.

…Nada tiene de malo que un empresario quiera aportar a la política. De hecho, otros lo hacen. Pero en el caso de Cartes, como su aspiración final es el sillón de los López, primero debe aclarar serias dudas que existen sobre sus negocios y sus amistades, que “prima facie” aparecen como no recomendables.

En el libro-relatorio “CPI da Piratería” (CPI es la Comisión Parlamentaria de Investigación), de la Cámara de Diputados del Brasil, figura la empresa TABESA (Tabacalera del Este SA), de Ciudad del Este, como una de las empresas que contrabandea cigarrillos paraguayos al vecino país. En la pág. 106 de este libro dice claramente que “sus propietarios son de la familia paraguaya Cartes, de la que se destacan Horacio y Sarah…”. Se acompaña con una infografía titulada “Origen del Contrabando”, y en la lista, por supuesto, aparece TABESA.

Nos imaginamos lo contentos que estarán los brasileños cuando se enteren de que un posible candidato a presidente del Paraguay introduce cigarrillos de contrabando a ese país.

En noviembre del 2002, el diario “La Nación” publicó una serie de notas sobre Horacio Cartes. Entre otras cosas, el diario expuso fotocopias de documentos según los cuales el hoy aspirante a presidente mantuvo negocios con Fadh Jamil y familiares, considerados estos en varias publicaciones como verdaderos capomafiosos de la frontera. Según documentos, los Jamil le vendieron a Cartes unas seis o siete estancias y establecimientos agrícolas en el Amambay y Canindeyú, con un total de más de 12.000 hectáreas.

¿Podría imaginarse, por ejemplo, a un candidato a presidente de Estados Unidos, Brasil, Uruguay, u otro país serio del continente, manteniendo negocios con personas acusadas de narcotráfico y contrabando?

Los nombres de los ejecutivos relacionados con las empresas de Cartes, Juan Carlos Ramírez Villanueva y Eduardo Campos Marín, pueden encontrarse profusamente en internet, en relación a investigaciones por presuntos delitos económicos en el Brasil. Por ejemplo, ingresando en la dirección del Superior Tribunal de Justicia del Brasil, se puede leer un párrafo como este: “El quinto turno del Superior Tribunal de Justicia restableció la prisión preventiva del paraguayo Juan Carlos Ramírez Villanueva. El es acusado de crímenes contra el sistema financiero nacional, por la supuesta evasión de más de 35 millones de reales en operación no autorizada en el mercado de cambio”.

No son tranquilizadoras tampoco las publicaciones que han aparecido en la prensa local sobre algunos hechos relacionados con el narcotráfico y el nuevo “hombre providencial” del coloradismo.

Por ejemplo, en marzo del 2000, la Dinar incautó 343 kilos de marihuana y 20 kilos de cocaína de un avión que aterrizó en la estancia La Esperanza, de Horacio Cartes. Este también compró en los primeros años de la década del 90 una hacienda perteneciente el brasileño Milton Machado, que a su vez estuvo en la noticia por haber sido derribado en su establecimiento un avión con 210 kilos de cocaína.

Diplomáticamente, el nuevo político colorado no contesta a las publicaciones, y evita así que la controversia mantenga en el tapete los temas vinculados con él. Cuando responde, lo hace con evasivas, como esta: “Si el 1% de lo que dicen de mí es cierto, no entraría a la política” (UH, 19/12/10). Pero esto no basta. Por el contrario, si entra en la política y quiere ser presidente de la República, tiene la obligación de limpiar absolutamente su nombre, aclarando todo lo que se dice sobre él. De lo contrario se podrá aplicar aquello de que “quien calla otorga”, y la duda persistirá sobre sus antecedentes, aunque tal vez eso le importe un comino”.

Un comentario a “El lado oscuro de Horacio Cartes”

  1. Jorge Fernández dijo:

    “No hay fortuna en el mundo que sea capaz de comprar nuestro pasado” Oscar Wilde

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