Sebastián Piñera a un año del terremoto

Infolatam
Nueva York, 24 febrero 2011
Por Patricio Navia

(Especial para Infolatam).- Resulta inevitable que el desempeño de Sebastián Piñera como presidente de Chile esté ligado al devastador terremoto que golpeó al país dos semanas antes de que asumiera el poder. Si bien su gobierno ha impulsado una serie de reformas, ha intentado cumplir sus promesas de campaña, ha enfrentado complejos desafíos coyunturales y ha tropezado producto de errores políticos no forzados, el terremoto sigue presente como el evento más importante en lo que va de su administración y el que más posibilidades tiene de definir y marcar el legado de su cuatrienio.

El 27 de febrero, cuando terminaba el gobierno de la popular presidenta Michelle Bachelet, y llegaba a su fin un exitoso periodo de 20 años de gobiernos de la centroizquierdista Concertación, un terremoto de magnitud 8.8 golpeó la zona centro sur de Chile. Aunque la pérdida de vidas (521 personas) y los daños estructurales causados por el sismo fueron menores a los que se hubiera esperado dada la magnitud del sismo, el tsunami que afectó a varias zonas costeras del país (y que costó las vidas de más de 150 personas) y los saqueos que se produjeron el día después del sismo ante la lenta llegada de la ayuda del gobierno nacional generaron fuertes críticas y cuestionamientos a los protocolos de emergencia existentes y al desempeño del gobierno saliente. La falta de un plan de emergencia para evacuar las zonas costeras y la lentitud y desorden de la respuesta oficial del gobierno de Bachelet dejaron una mancha en el legado de la popular presidenta y también pusieron en tela de juicio la eficiencia del aparato estatal chileno.

El Presidente Sebastián Piñera, que había convertido en centro de su campaña la promesa de un gobierno eficiente que trabajaría las 24 horas del día y los siete días de la semana, asumió el poder marcando distancia del legado de la administración saliente de Bachelet.  Durante los primeros meses, el hecho de ser el primer gobierno de derecha en veinte años de democracia se convirtió en una comprensible excusa para la lentitud del proceso de reconstrucción de las zonas afectadas. El gobierno inteligentemente se centró en impulsar una reforma tributaria que, a través de un aumento temporal de impuestos a las ganancias de las empresas, pudiera generar suficientes recursos para impulsar la reconstrucción.

El hecho que muchos de los daños hayan sido en zonas rurales y que la gente tuviera altas expectativas sobre la reconstrucción también hizo más lento el proceso. A sabiendas de que una reconstrucción rápida atentaría contra la calidad del proceso, la propia gente exigió y demandó mejor calidad. Sumando los controles burocráticos y los procesos de transparencia que obligan a licitaciones públicas y acucioso control y fiscalización, el proceso ha sido mucho más lento de lo que el propio gobierno de Piñera prometió. Como Piñera prometió eficiencia, esa lentitud ha provocado duras críticas al gobierno. Acusaciones de corrupción y algunos escándalos políticos asociados al proceso de licitaciones de obras de infraestructura y construcción de viviendas han contribuido también a que se instale la percepción de que el proceso de reconstrucción ha sido muy lento.

La Concertación, que ha tenido dificultades para asumir su papel de oposición, ha aprovechado la lentitud del gobierno para articular una crítica a una de las principales promesas de Piñera, la eficiencia. Como otros errores y omisiones del Presidente Piñera—incluida la demora en vender sus acciones y participación en empresas y separar sus intereses económicos de su agenda política—han repercutido negativamente en su credibilidad, las críticas de la Concertación a la lentitud de la reconstrucción han profundizado la caída de Piñera en su aprobación presidencial. A un año de asumir el poder, Piñera tiene un 40% de aprobación presidencial, muy por debajo del 80% que tenía Bachelet al dejar el poder.

A un año del terremoto, y a un año de asumir el poder, el gobierno de Piñera tiene buenas razones para sentirse satisfecho. La economía chilena creció en forma saludable, casi a un 6% en 2010, con una saludable expansión del empleo. Aunque más lento de lo que el propio gobierno prometió, el proceso de reconstrucción avanza en forma razonable. Aunque ha cometido errores infantiles, en general el gobierno ha cumplido su compromiso de introducir más eficiencia al gasto público y mejor rendición de cuentas.

Con una mezcla saludable de cambio y continuidad en políticas públicas, el primer gobierno de derecha en 20 años ha logrado consolidarse en el poder y afirmarse después de un inicio marcado por el terremoto (y por una fuerte réplica minutos antes de que Piñera asumiera el poder el 11 de marzo). De hecho, la principal nube en el horizonte del gobierno radica en que la propia personalidad del presidente parece no ser del agrado de los chilenos.  Aunque la economía crece y el gobierno logra un nivel razonable de aceptación ciudadana, la aprobación del presidente sólo se ubica en torno al 40%. De ahí que parece apropiado decir que los chilenos se sienten satisfechos con la dirección en que avanza el país y con los cambios provocados por la elección de enero de 2010, aunque puedan estar menos contentos con el estilo y la personalidad de su nuevo presidente.

6 comentarios a “Sebastián Piñera a un año del terremoto”

  1. Rostropálido dijo:

    Este artículo es un resumen perfecto de la sibilina personalidad de su autor. Un párrafo a la izquierda, un párrafo a la derecha, en su permanente zigzageo. La fórmula adecuada para quedar bien con dios y el diablo o, para quienes sepan interpretarle, mal con ambos.

  2. Pancho dijo:

    Y pa escribir esta weá estudiaste tanto? El crecimiento del 6% venia de antes de la crisis, por lo que bajo cualquier gobierno este crecimiento hubiera retomado su nivel una vez finalizada la crisis, osea, niun merito pal gobierno. Trata de ser objetivo, ya que ni en tus ensayos ni en tus twits se nota objetividad. Este gobierno ha sido MALO y punto. Simple. Crei que eras mas clever. UNFOLLOW

  3. Planeador dijo:

    Al contrario, pienso que está bastante marcado por su color político. Para muestra un botón: “A un año del terremoto, y a un año de asumir el poder, el gobierno de Piñera tiene buenas razones para sentirse satisfecho”

  4. Francisco Santoni dijo:

    Estimado Rastropalido, creo que la manera moderna de interpretar está columna es la que todo el mundo debería tener, donde no todo es blanco y negro, existen los matices, donde se valora lo bueno y se denuncia lo malo, con el fin de generar un continuo proceso de mejora que construye un país mejor.

  5. Sergio uribe dijo:

    ‘un exitoso periodo de 20 años’….wooow! Exitoso para quien?

  6. Rostropálido dijo:

    Para Francisco Santoni, si eres de aquellos que cuidas tu neutralidad, de los que votan en blanco o anulan su voto, entonces te comprendo. Pero esta comprensión no alcanza para el autor del artículo, que deja ver lo que lleva bajo el poncho.

Comentar esta noticia

*