América Latina: Costa Rica, país que más respeta la libertad de prensa, según RSF

RSF/Infolatam
22 de febrero de 2011

Las claves

  • Panamá vive un ambiente cada vez más tenso entre la prensa y las autoridades.
  • El primer balance de la administración Obama respecto a la información pública se anuncia muy por debajo de las esperanzas ciudadanas.
  • En Cuba, Estado que no reconoce la existencia de ningún tipo de prensa independiente, continúan encarcelados cinco periodistas.

Según recoge Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su Informe Anual 2010, los cambios más espectaculares del año afectan a tres países de América Central. En El Salvador, el asesinato de Christian Poveda, ocurrido el 2 de septiembre de 2009, provocó una real movilización del gobierno de Mauricio Funes. Y ahí están los resultados: 33 detenciones. Algo muy raro en una región donde con frecuencia reina la impunidad.

También se dibuja una tendencia positiva en Guatemala donde, al contrario de años precedentes, en éste no ha habido ningún muerto.

Panamá experimenta un movimiento inverso, en un ambiente cada vez más tenso entre la prensa y las autoridades, con graves episodios como la detención, durante diecinueve días, del periodista jubilado Carlos Nuñez, a causa de una condena por “difamación” e “injurias” que se remonta a doce años atrás y de la que el interesado no tenía conocimiento.

Durante este tiempo, el vecino Costa Rica ha seguido manteniendo su posición de país mejor clasificado de Latinoamérica.

En Estados Unidos, a pesar de que existe una situación claramente más favorable que durante el doble mandato de George W. Bush, el primer balance de la administración Obama en materia de acceso a la información pública se anuncia muy por debajo de las esperanzas ciudadanas.

Honduras, donde persiste la violencia generada por el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, presenta en 2010 un balance humano, en el norte, casi comparable al de México. En este país de América Central han matado desde enero a nueve periodistas, y a tres de ellos a priori por motivos relacionados con la profesión. La prensa mexicana lleva luto por doce de los suyos, ocho de los cuales pagaron si duda el precio de sus actividades.

En Colombia, otro país de alto riesgo, dominan las secuelas del escándalo de espionaje, en parte contra de la prensa, durante la doble presidencia de Álvaro Uribe. A eso hay que añadir tres asesinatos.

La situación continúa siendo tensa en República Dominicana.

Los países andinos atraviesan también momentos complicados. Bolivia y Ecuador fueron escenarios de un rebrote de violencia, intimidaciones y bloqueos, que mantienen un fuerte clima de polarización política y mediática.

Igualmente Perú ha tenido su cuota, muy elevada, de agresiones, y también de censuras ordenadas desde muy arriba del poder donde se ha abusado de los procedimientos abiertos a la prensa. El conjunto de todos esos factores hace que, también en Venezuela, siga siendo dramática la situación, con un margen muy escaso para el pluralismo.

En Cuba, único Estado del continente que no reconoce la existencia de ningún tipo de prensa independiente, continúan encarcelados cinco periodistas.

En Haití los medios de comunicación intentan sobrevivir en medio de la reconstrucción de un país devastado por el seísmo del 12 de enero de 2010.

Entre los países del Cono Sur se reparten algunos problemas persistentes –superconcentración de medios, desigualdades económicas, tensiones locales, exceso de diligencias judiciales, restricciones para cubrir acontecimientos– como los que existen en Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

El balance de Brasil se anunciaba prometedor al principio del año, con una disminución de los casos graves de violencia que hasta entonces minaban determinadas regiones. Sin embargo, tres asesinatos vinieron a enlutar la prensa regional en octubre, en los Estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Río Grande do Norte.

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