América Latina: inflación y tipo de cambio, batalla en dos frentes

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Infolatam
Madrid, 7 de febrero de 2011

Las claves

  • Banco Mundial: "el remedio -subir las tasas para luchar contra la inflación- tiene sus contraindicaciones: tasas más altas podrían exacerbar los flujos de capital extranjero, y así perjudicar a los exportadores locales al impulsar la apreciación cambiaria".
  • Protestas en Bolivia contra el alza de los precios de los aliementos y el temor a escasez y crisis alimentaria.

(Especial para Infolatam de Rogelio Núñez).- La economía latinoamericana vive una época dorada desde 2003  -sólo interrumpida en 2009- pero no por ello se encuentra libre de peligros externos (crisis de los países árabes, inestabilidad internacional) e internos (inflación, apreciación de las monedas locales, endebles infraestructuras y escasa diversificación de la matriz energética).

La inflación y la caída del dólar son  fenómenos que han llegado para quedarse y que requieren de soluciones creativas e imaginativas para ser combatidos. En estos momentos esa doble tenaza se cierne sobre las economías latinoamericanas. El aumento de la inflación no debería, en principio, ser combatido con las armas tradicionales (subida de los tipos de interés) porque ello conllevaría una aún mayor apreciación de las monedas.

Gobiernos y Bancos Centrales no tienen claro cómo combatir simultáneamente ambos fenómenos, e incluso sobre algunos países, como Bolivia, se cierne el espectro de la escasez y las protestas por la crisis alimentaria. El Banco Mundial ha advertido en sus últimos informes del peligro de incrementar las tasas, teniendo en cuenta que se pone en riesgo la competitividad por la revaluación de las monedas locales: “el remedio tiene sus contraindicaciones: tasas más altas podrían exacerbar los flujos de capital extranjero, y así perjudicar a los exportadores locales al impulsar la apreciación cambiaria”.

Sin embargo otras voces tienen una opinión en cierto modo diferente.  Jonás Fernández, Analista y director del Servicio de Estudios de de Solchaga y Recio, señaló a Infolatam que “si bien es cierto que la apreciación del tipo de cambio deprime las exportaciones, también lo es que en estos momentos la región está viviendo un boom exportador y probablemente parte de esa apreciación de las monedas locales tienen fundamentos reales y no sólo especulativo. Centrar la política económica en el tipo de cambio a su vez hace un flaco a favor a la lucha contra la inflación”.

El caso mexicano

En México, el Banco central ya ha alertado sobre un posible aumento  inflacionario: “el aumento en los precios de las materias primas, en especial de los alimentos y energéticos, representa un riesgo importante para la inflación en México”. Además, el peso avanzó la semana pasada 1.53%, con lo que alcanzó su nivel más alto frente al dólar en 28 meses, debido, sobre todo, a un creciente flujo de recursos provenientes del exterior y a los altos precios de los commodities, en especial el petróleo.

Felipe Calderón no intervendrá para controlar la apreciación del peso

Felipe Calderón no intervendrá para controlar la apreciación del peso

México afronta una creciente entrada de capitales extranjeros en el mercado de deuda nacional y los elevados precios de los productos energéticos todo lo cual está causando una fuerte oferta de dólares.

El gobierno rechaza que México afronte una espiral inflacionaria. Ernesto Cordero, secretario de Hacienda, no cree que haya ese riesgo: “Yo creo que nunca hubo ese riesgo, creo que, como lo demuestran los datos de inflación en la primera quincena de enero, hemos tenido la inflación más baja en 22 años. Sin embargo, seguimos muy atentos al comportamiento de precios internacionales, pero en este momento no hay ningún riesgo de eso”.

Además, Cordero considera que “el tipo de cambio del peso frente al dólar es el que menos se ha apreciado frente a las monedas de Brasil, Colombia y Chile”, por lo cual no sería necesario intervenir.

Igual de claro fue el propio presidente Felipe Calderón cuando en Davos aseguró que “no estamos interviniendo, no impondremos impuestos para hacer esto, no estamos manipulando la moneda”.

El fracaso de las intervenciones

Si México no ha intervenido para contener la inflación o reducir la apreciación del peso, en Suramérica la postura ha sido muy diferente pues allí se han desarrollado políticas muy activas.

Existe en la región, como señala Jonás Fernández a Infolatam, una auténtica obsesión por la apreciación de las monedas frente al dólar cuando “lo peor que pueden hacer es fijar un objetivo central de tipo de cambio…. Quizá sea matar al mensajero, que probablemente esté trayendo buenas noticias”.

Alan García y Sebastián Piñera sufren las consecuencias de la revalorización de sus monedas

Alan García y Sebastián Piñera sufren las consecuencias de la revalorización de sus monedas

En efecto, en las últimas semanas, los bancos emisores de Brasil y Perú han plantado cara a la inflación y la revalorización de las monedas.

Contra la inflación han tomado la decisión de incrementar sus tipos en 50 y 25 puntos básicos, respectivamente. Con esta medida  Brasil tiene las más altas tasas con 11,25%.

Colombia aún no ha intervenido pese a que el Índice de Precios al Consumidor subió en enero pasado un  0,91%, superior en 0,2 puntos al mismo mes de 2010, y llevó el total de los últimos doce meses a 3,40%, superior al interanual de hace un año que era de 2,10%.

Para frenar la caída del dólar el Banco Central chileno anunció una compra por US$ 12.000 millones. Brasil comenzó a requerir a sus bancos cubrir el 60% de sus apuestas contra el dólar, con depósitos en el Banco Central por los que no entregará ningún interés. Perú está comprando dólares también, e igualmente ha ampliado los requisitos de reserva de divisas para los bancos.

En cuanto al tema monetario, el peso colombiano es la moneda de la región que más se ha revaluado. El peso argentino ha caído 0,15 por ciento en el mes de enero, el real brasileño se ha desvalorizado 0,57 por ciento, mientras que el peso chileno se ha depreciado 4,91 por ciento.

El ranking lo completan monedas como el peso mexicano, que en el año se ha apreciado 2,43 por ciento, mientras que el nuevo sol peruano suma un repunte de 1,24 por ciento.

En Chile el temor es que la inflación suba del 3% de 2010 a más casi el 4% en 2011. El Banco Central  decidió unánimemente mantener estable la tasa clave de interés en un 3,25 por ciento en su reunión de enero, para validar su intervención en el mercado cambiario.

El dilema brasileño

En Brasil, el gobierno de Dilma Rousseff se enfrenta a un serio dilema: como luchar a la vez contra la inflación y la apreciación del real.

Dilma Rousseff afronta un doble reto: alta inflación y dólar bajo

Dilma Rousseff afronta un doble reto: alta inflación y dólar bajo

El Banco Central ha manetenido en los últimos años una política de fuerte intervención. Durante el año pasado la entidad llegó a comprar u$s 41.000 millones para contener al real, que desde 2003 subió más del 108%.

Asimismo, ante la aceleración de la inflación, el Banco Central de Brasil decidió a mediados de enero subir la Selic en 50 puntos básicos para contener los precios y las expectativas.

Ante la fortaleza del real, Rousseff ha tomado en su primer mes de gobierno medidas tales como desalentar el ingreso de capitales -restricción a las ventas cortas de dólares contra el real- y profundización de la intervención cambiaria operando en el mercado de futuros.

Pero a la vez, la inflación es el otro dolor de cabeza para el nuevo gobierno Rousseff. El índice cerró el 2010 en un 5,9 por ciento, muy por encima de la meta del Gobierno, un 4,5 por ciento.

Por eso, el pasado 19 de enero el Banco Central anunció el aumento de la tasa de interés referencial de 10,75% a 11,25% anual, la más alta en los dos últimos años.

El riesgo está en qe estas decisiones para controlar la inflación pueden provocar una pérdida de competitividad. Al aumentar de tasas, Brasil  se hace más atractivo para los inversores externos, con la consiguiente entrada de dólares al mercado local.

Crisis alimentaria en Bolivia

La inflación ha desatado otros temores: la escasez de alimentos y el peligro de una crisis alimentaria.

Evo Morales retiró el "gasolinazo" antes la fuertes ola de protestas
Evo Morales retiró el “gasolinazo” ante la  ola de protestas

Uno de los países más afectados por la inflación es Bolivia que en enero registro un aumento del 1,29% (para acumular un índice anualizado de 8,38), debido fundamentalmente del azúcar y el almuerzo consumido fuera del hogar, lo cual representa casi un tercio de la meta proyectada (4%) por el gobierno para este año.

Para Evo Morales la culpa tiene nombre propio: “Éste (la crisis del azúcar y alimentos) es un problema momentáneo… cuando algún alimento y material de construcción está en manos de empresarios, falta y falta (…). El problema nos lo provocan los empresarios”.

Sin embargo, la historia es muy diferente para los empresarios.  El presidente de la Asociación de Productores de Trigo y Oleaginosas, Demetrio Pérez considera que la crisis alimentaria boliviana se agudizó en los últimos años por factores climáticos adversos, la inseguridad jurídica y las restricciones a la exportación de ciertos productos decretadas por Morales.

La inflación desbocada

Argentina y Venezuela son los dos ejemplos regionales de inflación desbocada. En Argentina no hay una medición fiable de la inflación; si oficialmente se admite que fue en 2010 del 15%, extraoficialmente se calcula que ronda el 25%.

Ee alto nivel tiene repercusiones sobre el tipo de cambio. Para el economista Carlos Melconian “La inflación comió el tipo de cambio, y el tipo de cambio real es muy parecido en poco tiempo al que hubo en el 2001 y al que hay en los países vecinos”.

Como señala el periódico La Nación “el gobierno de Cristina Kirchner apostará en las próximas semanas a controlar la inflación y a evitar la puja distributiva con fuertes gestos de autoridad presidencial. “Esto es una puja de poder entre empresarios formadores de precios y los sindicatos. A ambos hay que ponerles límites”, dicen cerca de la Presidenta. Pese a que la niegue, la preocupación central de la jefa del Estado frente a las elecciones es la inflación. La escalada de precios puede tener un impacto social negativo en los comicios del 23 de octubre.

El índice de precios en Venezuela creció un 27.2 por ciento en el 2010, dos puntos porcentuales por encima del año anterior. Se calcula que en 2011 podría llegar al 32%.

Hugo Chávez y Cristina Kirchner presiden los países con mayor inflación de la región
Hugo Chávez y Cristina Kirchner presiden los países con mayor inflación de la región

De hecho, que los sindicatos pidan aumentos salariales del 35% en 2011 hace prever que los cálculos extraoficiales, y no los gubernamentales, son los que tienen razón.

Hugo Chávez afronta una inflación que supera el 25% desde hace cinco años y que pasó de 14,4% en 2005, a 31,9% en 2008. Fue del 27,4% en 2010 y mientras América Latina tuvo una inflación de 5,5% en 2010 la de Venezuela fue 5 veces más alta que el promedio de 21 países de la región medidos por la Cepal.

Posibles soluciones

Como apunta Jonás Fernández, “si suben tipos para contener la inflación, la moneda se aprecia aún más…. ¿Qué hacer entonces?…En primer lugar, asumir que está habiendo un cambio de largo plazo (que todos deseamos) marcado por la emersión de la región en el mercado internacional que supone necesariamente las apreciaciones de su moneda”.

En segundo lugar, hay un camino que ya están transitando Chile o Brasil: crear fondos soberanos con los excedentes de exportación.

En tercer lugar, según Jonás Fernández, “hay que huir de los objetivos de tipo de cambio que pueden hipotecar el grueso de la política monetaria. Y por último, hacer reformas estructurales y definir muy bien el gasto público para permitir crecimientos de largo plazo con menores tensiones inflacionistas, como pasa en Brasil, lo que su vez se traduce en tipos de interés sostenibles menores que no atraigan tanto capital internacional”.

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