Golborne sí funciona
Infolatam
Coquimbo, 18 de enero de 2011
Por Consuelo Ysart
Mucho se ha dicho después del cambio de gabinete del domingo pasado sobre el eventual fracaso de la nueva forma de gobernar más ejecutiva y menos política con que empezó su cuatrienio Sebastián Piñera. La inclusión de Matthei y Allamand en el nuevo gabinete trajo de vuelta a los políticos de toda la vida a la primera línea del ejecutivo.
Analistas y políticos tradicionales, que no conservadores, se frotaban las manos orgullosos de su perspicacia por ver cumplido su vaticinio inicial de la imposibilidad de manejar el país sin políticos “de peso”, con un “gabinete de gerentes”, como se le llamó desde su nacimiento.
Y en eso estabamos y llega Golborne, flamante biministro no-político-tradicional y nos resuelve la crisis de Magallanes, estocada mortal a la “nueva forma de gobernar” según el analista concertacionista Eugenio Tironi, en 48 horas. ¿Fracasó relamente el modelo de gobierno ejecutivo? ¿o simplemente terminó su ciclo?
Es innegable que en el plano político el gobierno estaba al debe. Ni el ministro de interior, Hinzpeter (el que más pierde con este cambio), ni el propio presidente han logrado imprimir una mística a este primer gobierno de centroderecha, más allá del trabajo 24/7 (24 horas los 7 días de la semana), la eficiencia, la rapidez y la omnipresencia, características todas bien poco trascendentales. Pero, como dice Héctor Soto en La Tercera, “El Presidente tomó nota, evaluó las circunstancias, se tragó el orgullo en que se refugian los políticos obstinados y pertinaces y demostró con el ajuste ministerial que tiene interés en afinar válvulas que estaban haciendo ruido en su administración”.
Ciertamente la entrada de dos buques insignia de la derecha al gabinete marca un cambio de estilo. Piñera, como dice Patricio Navia en Infolatam, necesitaba eliminar varios “fantasmas” para poder salir bien parado por ser el primer presidente de derecha desde Pinochet y puede que este objetivo no se hubiera logrado con una Evelyn Matthei, un Andrés Allamand o similares formando parte del gabinete desde el primer día.
A fin de cuentas, al cabo de este primer año en el poder, este gobierno puede permitirse lujos como la decisión de Hinzpeter de aplicar la Ley de Seguridad del Estado en Magallanes sin escandalizar en exceso al personal, pero otro gallo nos cantaría si esta medida la hubiera tomado una figura tradicional de la derecha, tipo Matthei, Longueira o incluso Allamand después de escribir “El desalojo”.
Lo que sí fracasó fue el experimento del gobierno de todos con la inclusión del ex DC Jaime Ravinet como ministro de defensa. Si la historia reciente de la derecha chilena ha estado marcada por deslealtades, conversaciones privadas sacadas a la luz y traiciones varias, no se podía esperar un mejor comportamiento con un compañero ajeno. Una lástima, pero se veía venir.































19 enero 2011 a las 10:43
Consuelito: muy buen artículo- Un abrazo
19 enero 2011 a las 14:45
Exelente articulo, yo agrego que la incorporación de Matthei y Allamand no solo contribuirán al perfil politico que falta en el gabinete, sinó que ademas aportarán una gestión eficiente y ejecutiva demostrada a través de los años por ambos.
19 enero 2011 a las 20:36
Muchas gracias!!! Un fuerte abrazo.
20 enero 2011 a las 17:27
Súper bueno el articulo consuelo, yo estoy de acuerdo en que ravinet nunca debió entrar y estuvo bien en ser el primero en salir