Cubaleaks

La Razón
México D,F., 19 de diciembre de 2010
Por Bertrand de la Grange

“¿Se puede ser enemigo acérrimo de la transparencia informativa y celebrar las filtraciones de Wikileaks? Algunos, empezando por Fidel Castro y el coro de aduladores que le siguen la corriente en los blogs oficialistas cubanos, no ven ninguna contradicción si se trata de golpear al “imperio”. En un nuevo capítulo de sus Reflexiones, publicado el 15 de diciembre, el dictador semijubilado felicitaba al australiano Julian Assange por haber “puesto de rodillas moralmente al imperio”, pero no daba un solo ejemplo para demostrarlo y se cuidaba mucho de reproducir los cables diplomáticos de Estados Unidos sobre Cuba.

En realidad, Fidel Castro no está muy satisfecho, y sus alabanzas al australiano podrían ser un simple ardid para quedar bien, mientras descarga toda su ira contra las “cinco grandes transnacionales de la información”, es decir, los cinco periódicos escogidos por el propio Assange para publicar los 250,000 telegramas del Departamento de Estado. El ex presidente cubano les acusa de usar esas filtraciones “para atacar a los países más revolucionarios”…

…Nadie puede imaginar que Granma publique, por ejemplo, el cable “confidencial” sobre la destitución fulminante, en marzo de 2009, del vicepresidente Carlos Lage y del ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, que eran considerados —de manera errónea, creo— como los moderados del régimen y, por ende, los mejores interlocutores de la comunidad internacional…

Los cables de Wikileaks revelan secretos del Estado cubano, y eso en la isla es un delito que “se castiga hasta con pena de muerte, tanto para civiles como para militares”, recordaba una agencia de prensa. Incluso existe el fusilamiento previo para impedir la revelación de secretos, como ocurrió cuando Fidel Castro mandó al paredón, en 1989, a dos de sus más cercanos colaboradores, el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia. Ambos estaban autorizados para traficar con cocaína colombiana —el dinero servía para financiar al régimen—, pero el FBI había descubierto la trama. Fueron sacrificados para salvar a los hermanos Castro.

¿Conoceremos un día los entresijos de esas operaciones criminales dirigidas desde las más altas esferas del poder en La Habana? ¿Aparecerá un Cubaleaks que nos abra una ventana a los atropellos cometidos, dentro y fuera de la isla, por un megalómano que se dedicó a sembrar guerrillas en todo el continente, mandó a decenas de miles de soldados a África o autorizó el uso de las valijas diplomáticas para transportar armas, droga y hasta cadáveres? Ya sabemos que muchas pruebas han sido destruidas y varios testigos eliminados, pero lo poco que queda promete ser bastante más truculento que el inocuo material difundido por Wikileaks”.

Extracto del artículo publicado por el diario La Razón

- Imprimir

Comentar esta noticia