Para reactivar la educación municipal

El Mercurio
Santiago, 29 de noviembre de 2010
Por El Mercurio (Chile)

“En Chile, este año están asistiendo a la educación básica casi 300 mil niños menos que en 2001, período en que se alcanzó el mayor número de alumnos en ese nivel educativo. Lo anterior obedece a la caída en la tasa de fecundidad en nuestro país en las últimas décadas, pero dicha tendencia no se había observado en la educación media, porque ahí se estaba experimentando un aumento de cobertura. Sin embargo, desde el año pasado también en ella se presenta este fenómeno.

La matrícula escolar seguirá retrocediendo en los próximos años y, además, ha cambiado su composición. En el año 2000, el 54 por ciento de los alumnos asistía a la educación municipal. Hoy, es el 42 por ciento. La posibilidad de elegir siempre ha existido, y hace 50 años el 67 por ciento de los estudiantes asistía a la educación de gestión pública. Pero las opciones se ampliaron en 1981, cuando se simplificó el sistema de financiamiento de la educación. Entre 1960 y 1980 se revirtió parcialmente la importancia de la educación particular: gradualmente la educación pública comenzó a perder alumnos, y eso se aceleró en la última década. Como consecuencia de la baja de la matrícula total del país y de los cambios de participación relativa, entre 2000 y 2010 la educación municipal perdió cerca de 450 mil estudiantes.

Sin embargo, en ese mismo período el número de establecimientos municipales y las horas docentes contratadas prácticamente no han sufrido grandes variaciones. En ausencia de ajustes a esta nueva realidad, los municipios se han visto obligados, en promedio, a aportar sumas crecientes a la educación, afectando el presupuesto municipal para otras funciones.

Pero eso tiene un límite, y varios municipios están comenzando a tomar medidas que, como es obvio, deben incluir el cierre de establecimientos y la reducción de las horas docentes contratadas. Éstas son medidas resistidas por las respectivas comunidades -muchas veces empujadas por los propios docentes-. Con todo, para mejorar la calidad de la educación, la fusión de escuelas puede ser conveniente: es imposible reunir y financiar las capacidades necesarias en un conjunto grande de escuelas con pocos alumnos, pero esa posibilidad crece si hay menos escuelas con más alumnos.

Esta condición -necesaria, mas no suficiente- puede reforzarse con los anuncios que ha esbozado el ministro de Educación sobre el Estatuto Docente, en particular aquellos que buscan una selección más rigurosa de los futuros directores de los planteles municipales y una asignación directiva más generosa. Estos cambios irían acompañados por una mayor autonomía de los nuevos directores para conformar sus equipos docentes -lo cual es lógico, dado que se están invirtiendo más recursos en asegurar buenos directores-. Tales medidas forman un conjunto bastante coherente de iniciativas, en línea con las propuestas para incentivar el ingreso a las carreras de pedagogía de jóvenes de mayores habilidades y con las mayores remuneraciones a que podrán acceder en el futuro los docentes que demuestren altas competencias. La consolidación de establecimientos junto con estos cambios y anuncios, si son implementados adecuadamente, pueden cambiarle el rostro a la alicaída educación pública”.

Extracto del artículo publicado por el diario El Mercurio

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