Capitães Nascimento

Folha de Sao Paulo
Sao Paulo, 26 de noviembre de 2010
Por Kennedy Alencar

“”Tropa de Élite” es una película interesante. Coloca el dedo en la herida en algunos puntos, como lo de la corrupción política y policial. Resbala al idealizar el policía honesto, pero torturador. Pero lo más importante es acordar que se trata sólo de una película, pura diversão para algunos, crítica social para otros.

La vida real es más complicada. La crisis del Río, entonces, mucho más. La histórica acción en Vila Crucero, con el poder público reconquistando un territorio del narcortráfico, no es “Tropa de Élite”. Parte de la prensa está bautizando los policías de la operación de jueves (25/11) de “Capitanes Nacimiento”. Corremos peligro yendo por ahí. El Nacimiento de la ficción no es un buen modelo. Por el contrario.

Los policías que están colocando la vida en riesgo cotidianamente merecen respeto, apoyo, mejores salarios etc. Sin embargo, la sociedad no puede dar carta blanca para el uso indiscriminado de la violencia, la población más pobre que vive en las áreas en las cuales los criminales se refugian sabe el coste de eso. Incluso en situaciones extremas, como a que vive el Río hoy, la policía no puede actuar como bandido. El Nacimiento de la ficción actuó muchas veces así.

En “Tropa 2″, “el sistema” es el mayor culpable. En Vila Crucero, “el sistema” dio una respuesta. Mostró que el poder público está vivo en el Río de Janeiro.

La Seguridad Pública es asunto complicado mucho más para un periodista que da opinión como especialista. El riesgo de hablar tonterías se hace enorme. No es el caso.

Por eso, este texto refleja impresiones. El Bope es importante para el Río de Janeiro, pero muy menos por el lado “Capitán Nacimiento” y muy más por la faceta José Mariano Beltrame, el secretario de la Seguridad Pública del Estado.

Hay cuestionamientos sobre la política de Beltrame, respaldada a hierro y fuego por el gobernador Sérgio Cabral. Pero es justo reconocer que, si existe una persona para los medios comparable a un Eliot Ness de nuestros tiempos, esa persona es Beltrame…”.

Extracto del artículo publicado por Folha de Sao Paulo

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