La ética importa

Infolatam
New York, 24 noviembre 2010
Por Bernardo Kliksberg

Dos estrenos que han despertado gran interés en Estados Unidos, son “Wall Street”, y “Inside Job”. Llenan una necesidad. La opinión pública quiere saber cómo se llegó a la crisis actual, la mayor desde 1930, que ha causado cifras records de desocupación y pobreza en dicho país y en muchos otros. Busca entender que sucedió en el mundo de las altas finanzas.

El New York Times se pregunta sobre que tenían en común algunos de los Presidentes de organizaciones financieras cuya gestión deficiente precipitó la crisis y que actuaron según la Comisión Investigadora del Congreso, con “avaricia, y soberbia”. Muestra que muchos eran egresados de reconocidas Escuelas de Alta Gerencia.

Pocos años antes cuando frente a las quiebras de Enron, World Com, Tyccon, y otras, el Congreso Americano interpeló a los responsables, el Profesor Emérito de George Washington University, Amittai Etizioni sugirió al Congreso desde el Washington Post: “Impulsar la realización de una audiencia en donde los decanos de las principales escuelas de negocios expliquen al público como la ética es enseñada en sus universidades”. Mostró encuestas, algunas señalaban que el perfil ético de los estudiantes de dichos Master era peor cuando se graduaban que cuando ingresaban.

El gran tema planteado es: la gerencia es un recurso fundamental para la economía y la sociedad. Es muy loable y utilísima la tarea que desarrollan las escuelas que forman gerentes al más alto nivel tecnológico, pero las evidencias indican que no había al mismo tiempo una problematización de los dilemas, y valores éticos en juego. Esa educación de excelencia en lo técnico, tenía un talón de Aquiles en lo ético. No preparaba a los estudiantes para decidir en situaciones éticas conflictivas. De hecho, al no darle relevancia a la ética, la desvalorizaba en su percepción.

El Wall Street Journal resalta (Canales, Masey, Wrzesniekwski): “Algunos expertos creen que las escuelas deben entrenar gerentes en aspectos más estrechos de las estrategias empresariales como negociación, incentivos, y otros y dejar la enseñanza de valores a otros. No podemos estar más en desacuerdo”. Las contradicciones son muy fuertes. Destaca que cuando se preguntó a estudiantes de escuelas de negocios líderes las calidades para ser un gerente exitoso, mencionaron entre las primeras visión y perspicacia mientras que honestidad y responsabilidad recién aparecían después de mucha discusión. En cambio cuando se los interrogaba sobre los rasgos que más valoraban en los seres humanos, los encabezaban solidaridad, integridad, y responsabilidad.

Piper, catedrático de Harvard, describe que en los currículos gerenciales el énfasis está en “cuantificación, modelos formales y fórmulas, y se minimiza la aplicación de juicios y el debate sobre valores…los estudiantes asumen que no tiene importancia”.

Una experimentada profesora explica en el Financial Times (Gentile) que el ambiente que se crea hace que: “la manera de demostrar que un alumno es listo es argumentar que la competencia en el mercado no permite una moralidad personal, y está mal comportarse de ese modo egoísta poniendo la conciencia de uno sobre el bien de la empresa y sus accionistas”

Una nueva obra “La educación empresarial en la encrucijada” de Datar, Garvín, y Cullen explica que la crisis obliga a poner el tema a foco: “Hay una percepción social creciente que los master gerenciales tienen que hacer más sobre las responsabilidades de las empresas y los gerentes, y los límites de los mercados y modelos”.

Hay una gran reacción en marcha en las mismas escuelas. Un grupo de estudiantes de la promoción 2009 de Harvard propuso a sus compañeros que al graduarse lo hicieran jurando de modo voluntario “actuar con la más absoluta integridad”, no caer en corrupción, ni en egoísmos. Poco tiempo después escribían “nuestro buzón de email ha explotado”. 115 países, con 49 idiomas distintos lo han visitado, y el juramento está siendo adoptado en múltiples escuelas.

Los juramentos son alentadores, pero se necesita mucho más. Pionerizando el movimiento de cambio la Presidenta de la Universidad de Harvard Drew Faust, rompió la tradición por la que los Decanos de su famosa escuela de negocios eran profesores de economía o finanzas, y nombró recientemente nuevo decano a Nithin Nhoria profesor de liderazgo y ética, conocido por su pensamiento crítico, y su énfasis en lo ético. El nuevo decano explica que “la crisis ha conmocionado la confianza de la sociedad en las empresas y también en la educación gerencial”.

Faust explicitó con claridad su mensaje de cambio: “…los estudiantes están muy preocupados acerca de la imagen de las empresas y sus lugar en la vida americana y en el mundo”.

Otras reconocidas universidades se hallan en la misma dirección. El Decano de la Escuela de Southern University, Ellis, plantea “hemos enseñado a nuestros estudiantes a buscar grietas en la economía y los hemos preparado para explotarlas”.

Cabrera, Presidente de la Thunderbird, alerta “Algo grande ha fallado. No podemos mirar para otro lado y decir es no es nuestra falta, cuando hay una sistemática y tan extendida falla de liderazgo”.

Para La nueva decana de Kellogg, Blount, el cambio es una necesidad “Estamos llegando en un tiempo critico para la educación de negocios”. Enfatiza enseñar ética y responsabilidad social.

El autor de “Felicidad en el trabajo” Rao, señala metas muy concretas: “Demasiadas de nuestras escuelas de negocios no son instituciones educativas, sino de adoctrinamiento. Necesitamos más cursos que hagan pensar profundamente a los participantes sobre sus valores, su rol en la sociedad, y como intentan cumplirlo”.

El debate es de gran relevancia para América Latina donde hay un clamor de la ciudadanía por ética en todos los campos. Son estimulantes iniciativas renovadoras de diversas Universidades e instituciones empresariales de la región, entre ellas la creación de la Red de Universidades Iberoamericanas por la Responsabilidad Social Empresarial integrada por 200 Universidades de 21 países (con sede en la FCE de la UBA, y con la cooperación del PNUD, y la AECID).

Samuelson, Directiva del prestigioso Aspen Institute de USA fuertemente dedicado al tema, resume bien la situación “El viejo mensaje de las escuelas de negocios era que la ética y los valores son un agregado…es la antítesis de lo que necesitamos ahora”.

(*)   Autor con el Nobel de Economía Amartya Sen de “Primero la Gente” (Temas, 8ª edición, 2010).

Un comentario a “La ética importa”

  1. alma balcazar dijo:

    NO PUEDE HABER UNA ACCION SOCIAL EMPRESARIAL RESPONSABLE SIN ETICA Y TRANSPARENCIA EN LA BASE DE LA CONDUCTA EMPRESARIAL.
    LA CONSTRUCCION DE INTEGRIDAD ES INHERENTE A LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL.

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