Turbulencias en el río San Juan
La Razón
México, 20 de noviembre de 2010
Por Bertrand de la Grange
“…Lo más chocante en ese asunto no es tanto la interpretación que hace Managua de los tratados, sino su actuación, como si hubiera una intención deliberada de provocar un incidente fronterizo. Meses antes de que empezara el dragado, San José había solicitado a Managua “detener las obras” y entregarle “los estudios para demostrar que no tendrían impacto sobre territorio costarricense”. No hubo respuesta.
Ante el hecho consumado y la “clara intervención militar, que viola el derecho internacional y pone en riesgo la estabilidad y la paz de Centroamérica y el Caribe”, Costa Rica ha recurrido a la Organización de Estados Americanos (OEA). El organismo ha adoptado una resolución, el 12 de noviembre, a favor del diálogo entre las dos partes y ha pedido el repliegue de las fuerzas de seguridad fuera de la zona en litigio (San José no tiene Ejército desde 1948, pero sí una policía bien pertrechada).
Las recomendaciones de la OEA han desatado la ira de Daniel Ortega, que ha denunciado “una conspiración encabezada por Colombia” y apoyada por los países “tomados por el narcotráfico”, desde México hasta Panamá. ¿Por qué tanta agresividad? En río revuelto, ganancia de agitador profesional. Y nunca mejor dicho en el caso de Ortega, cuya larga carrera política se debe a su talante pendenciero. Esa estrategia de alta tensión parece tener por lo menos dos objetivos: amedrentar a sus adversarios internos y descalificar a la OEA.
El líder sandinista pone en un brete a la oposición, que, por temor a ser acusada de traición, no se ha atrevido hasta ahora a criticar su gesticulación patriotera. Y, en cuanto a la OEA, ya muy desgastada por sus fracasos en otros escenarios, especialmente la crisis hondureña del año pasado, se trata de dar la estocada final a ese “engendro del imperialismo yanqui” que se atreve a fiscalizar los procesos electorales de sus miembros. Ortega echa así una mano a Hugo Chávez, que está empeñado en crear un nuevo organismo interamericano afín a su revolución bolivariana.
La belicosidad de Ortega podría tener una lectura más. Desde 2007 circulan rumores sobre grandes proyectos de inversión en Nicaragua de parte de Irán, en asociación con Caracas. Se habla de la construcción de un puerto en la costa Atlántica y de un muy improbable canal interoceánico que haría competencia a Panamá. El dragado del río San Juan, financiado por Venezuela, sería el primer paso hacía una implantación estratégica muy preocupante para los vecinos”.






















