Oposición en busca de flancos débiles

El Mercurio

Por El Mercurio (Chile)

“La Concertación no ha logrado fijar una sola línea central de crítica a la gestión del Gobierno. Mientras los sondeos de opinión le demandan una actitud constructiva, su necesidad política de perfilarse como opción renovada la lleva paradójicamente a lo contrario, incluso a la obstaculización legislativa en algunos temas. Y en esto enfrenta la dificultad de que el gobierno de Piñera, como blanco movedizo, se desmarca continuamente de las posiciones que serían más fáciles y atractivas de criticar.

Se ha visto una vez más esta semana: la decisión opositora de jugarse a fondo en una fiscalización de la lentitud de la reconstrucción dio paso rápidamente a un involucramiento casi total en la polémica por la elección de la mesa directiva de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional, en lo que se imputa intervención al Gobierno, lo que éste ha desmentido, aunque sin una inmediata categoricidad.

Este asunto, por comprensibles apasionamientos que despierte hoy en vastos sectores, podría agotarse en breve y no es materia de sustancial incidencia en el curso del país. Sin embargo, tal episodio es indicativo de dónde está el flanco más débil del Gobierno: no en ninguno de los centros de su gestión, sino en una proclividad a incurrir en errores, inadvertencias o desprolijidades que, en su mayoría, serían evitables con una razonable dosis de prudencia antes de caer en precipitaciones que mueven a confusión y luego deben corregirse. Tras ocho meses en el mando, la incesante suma de esos detalles fallidos debería ciertamente alertar a La Moneda.

En el caso de la ANFP, pese a los desmentidos oficiales, la oposición efectivamente logró dibujar una presunta intervención del Gobierno. Dado que -como lo mostró ayer una encuesta de “El Mercurio”-Opina- más del 90 por ciento de la opinión pública valora altamente la gestión del candidato perdedor, Harold Mayne-Nicholls, y del renunciado entrenador de la selección nacional, Marcelo Bielsa, apoyarlos representa para la Concertación un inesperado regalo: puede hacer surf político sobre la ola de popularidad de aquéllos.

¿Qué habría podido evitar el Gobierno en este caso? Obviamente, el anuncio presidencial de la construcción de dos estadios en la inminencia de dicha elección gremial, lo que en ese ambiente alimentó las acusaciones de intervencionismo. Y, yendo más allá, se evidencia como incomprensible que el Presidente de la República, quien con un enorme costo económico personal -y una celeridad que contrasta, por ejemplo, con el caso del Premier italiano Berlusconi- ha despejado todos los motivos de conflictos de intereses entre su patrimonio e investidura, inexplicablemente no se haya desprendido también de su participación accionaria en el club Colo Colo, que nada significa, pero sazona las versiones de injerencia en una coyuntura de un organismo particular como el del fútbol profesional.

Reconstrucción: realidades versus percepciones

La reconstrucción tras el terremoto ha vuelto al primer plano de atención, porque el rescate de los mineros ya dejó atrás su clímax y el Gobierno recuperó la sensibilidad política de la percepción del siniestro. Si esa labor no fuere cuidadosamente abordada no sólo en lo sustancial, sino también en su comunicación a la ciudadanía, podría constituirse en un cuantioso capital para la oposición. De allí que voces encabezadas por el diputado Latorre (DC) propusieran interpelar a la ministra de Vivienda, Magdalena Matte, para poner en evidencia posibles deficiencias de su gestión. Aunque se aprobó apelar a esta fórmula, hubo en la Concertación discusión interna sobre su pertinencia, pues no había claridad respecto de los resultados que ella pudiera arrojar: la ministra bien podría exhibir antecedentes que prueben la robustez de su gestión, en vez de debilitarla.

Los problemas derivados del sismo han tenido una tramitación razonable en cuanto a caminos, escuelas, hospitales y agua potable rural: mil 544 kilómetros de caminos reparados hasta este fin de año; nueve hospitales en reconstrucción listos para marzo de 2011; 602 escuelas en reparación listas en ese mismo mes, y otras 351 en julio de ese año; 88 por ciento del agua potable rural en condiciones operativas, con mejores estándares que antes. Respecto de los caminos concesionados, y especialmente de los tramos de la Ruta 5 Sur, habría de atenderse a que los usuarios observen un ambiente de emergencia en la recuperación, en vez de un ritmo de faenas como si no hubiera ocurrido una emergencia tan grave.

La discusión, sin embargo, se ha centrado en las viviendas, a cuyo respecto una parte importante de los problemas se origina en lo extenso de los plazos entre la asignación de los subsidios y la construcción de las soluciones habitacionales. Las casas aisladas no permiten las economías de escala para las empresas constructoras, lo que obligó al ministerio a ofrecer más de 50 opciones de soluciones prefabricadas de diversas calidades, tamaños y precios. Fue un acierto, empero, su opción por las aldeas en vez de los campamentos, pues las condiciones de habitabilidad son muy superiores en las primeras. En otros casos, hay problemas legales o administrativos para efectuar las demoliciones previas a la construcción.

El Gobierno ha sido renuente a proceder a aquellas cuyo financiamiento es de responsabilidad privada, por la dificultad de recuperar luego esos fondos, pero desde esta semana ese aspecto parece en vías de flexibilización. Hay un natural rezago entre la entrega del subsidio y la finalización de la construcción. Pero de los más de 200 mil subsidios contemplados, ya se han entregado más de 70 mil, que llegarían a 100 mil a fin de año y a 120 mil en febrero, para completar 220 mil a fines de 2011. Esto equivale a unos 20 mil subsidios mensuales, y a 500 viviendas terminadas por día en los próximos dos años. Si eso se cumple, la ministra Matte tendrá mucho de qué enorgullecerse, y las objeciones de la oposición podrían tornarse en su propia contra.

Lo sustancial marcha, en general, bien. Los ministerios, semiolvidados ante el rescate de los mineros, siguieron operando y cumpliendo sus metas de reconstrucción. No obstante, falta una figura oficial, una suerte de “ministro en campaña”, que no asuma la conducción global del proceso, como se hizo en 1960, sino que esté en interlocución directa con las comunidades y sus problemas. El Presidente y los ministros no pueden multiplicarse más, y la figura del intendente no basta para responder a las naturales sensibilidades en un proceso tan complejo. No se ha acumulado lentitud en la reconstrucción, sino cierta ausencia de respuestas y presencias oportunas”.

Editorial del diario El Mercurio

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