Lula y Dilma
Folha de Sa Paulo
Sao Paulo, 7 de noviembre de 2010
Por Kennedy Alencar
“Principal personaje de la última campaña presidencial, Luiz Inácio Lula da Silva deberá tener un peso político todavía mayor fuera del poder. Tradicionalmente subestimado por adversarios y analistas, Lula huirá de la tentación de la tutela sobre Dilma Rousseff. El respeto mutuo y la lealtad recíproca no autorizan la idea de que la criatura venga a volverse contra el creador. Erran los que apuestan por una ruptura.
…Lula seguirá siendo más poderoso que Dilma. Detalle: ellos gustan mucho el uno del otro. Tienen un eslabón afectivo que, hoy, se muestra resistente a la intrigas y diferencias de opinión…. las relaciones personales intensas pesan más del que lo imaginado.
Lula será el ancla política de Dilma. Como en la primera aparición pública lado al lado tras la victoria, él quedará libre para comprar peleas que no le convengan a ella. Por ejemplo, lanzar dardos contra la oposición.
En los asuntos domésticos, el líder petista ya anunció que su prioridad será la reforma política. El Congreso que salió de las urnas es mucho más gubernamental que oposicionista, comparado con los elegidos en 2002 y 2006. Eso facilita la lucha por la reforma política, tema que resultará en más discordias que consensos cuando se baja a los detalles. “Reforma política no es asunto del gobierno, sino de los partidos”, dice Lula. Además de correcto, ese concepto es bueno para Dilma, que quedará más protegida de ataques por un cambio que contrariará a sectores de su base de apoyo parlamentario.
La recreación de un impuesto para financiar la salud está en la agenda personal y política de Lula, que nunca engulló la caída del CPMF, el antiguo impuesto del cheque. El nuevo tributo interesa a quien está en el poder, pero Dilma no deberá sustentar sola tal batalla. La entrada de Lula en asuntos delicados tiende a ayudar Dilma, obligado a cierta dosificación para no eclipsar la autoridad de la sucesora. Ese ajuste fino se dará a lo largo de los próximos meses, con sus ruidos inevitables.
En el frente internacional, no es prudente tratar con desdén la capacidad de articulación de Lula. Las banderas de reparación de injusticias históricas con África y el papel de portavoz de emergentes con fuerte peso económico serán activos internacionales de respeto. El sueño tranquilizado y no admitido es la secretaria-general de la ONU (Organización de Naciones Unidas). Pero se trata de un proyecto repleto de complicadores…”.


























