Juan Manuel Santos y su relación inteligente con Venezuela

Infolatam
Madrid, 2 noviembre 2010
Por Sonia Alda

Es interesante comprobar el giro que Juan Manuel Santos pretende dar a las relaciones con Venezuela. Todo indica que la política Exterior y de Seguridad con el país vecino va a evolucionar por derroteros bien distintos, cuando no opuestos, a la liderada por su antecesor Alvaro Uribe. El encuentro del mes de agosto pasado no se ha limitado a una fotografía, difícil de olvidar por la indumentaria de H. Chávez, con aquel deslúmbrate chándal decorado con la bandera nacional. Aquella reunión tuvo lugar para “pasar la página” a las constantes crisis que Caracas tuvo desde 2004, con la administración de Uribe (2002-2010), y trabajar para construir nuevos vínculos.

Como resultado de esta nueva orientación, este mes los presidentes Santos y Chávez mantendrán un nuevo encuentro y después del mismo se reunirán los mandos militares, algo que “no se produce hace muchos años, para que haya una comunicación y un diálogo permanente sobre la lucha contra los grupos armados”, como ha declarado la Ministra colombiana, Holguín de Exteriores. Sin embargo, a estos contactos bilaterales hay que sumar otra importante decisión de Santos, que trasciende las relaciones con Venezuela, pero que también contribuye a restar tensiones con el país vecino.

Aunque no son declaraciones del Presidente colombiano, la vicepresidenta del Senado, Alexandra Moreno, ha declarado que el mandatario no tiene previsto tramitar ante el Congreso el acuerdo militar que permite a soldados de Estados Unidos usar bases en el país suramericano, después de que la Corte Constitucional lo dejara sin vigencia en agosto pasado.

No cabe duda que estos primeros gestos y decisiones no van operar un milagro y recomponer las relaciones bilaterales de estos países casi de forma espontánea, pero no cabe duda que la estrategia es la más acertada. De lo que si hay certeza es de las consecuencias derivadas de la política de confrontación de Alvaro Uribe. Una política que aunque aportara réditos tanto internos como externos a su liderazgo, se ha demostrado, en última instancia perjudicial para los intereses nacionales.

Por supuesto que además de las buenas intenciones de Santos para superar la desconfianza y las tensiones bilaterales, es preciso contar con la predisposición y actitud de H. Chávez. Pues aunque no está en manos de Santos y no depende de él, realmente su política deja sin argumentos a Chávez para la confrontación. Santos muy inteligentemente, con este giro, no va a alimentar el juego establecido entre Uribe y el mandatario venezolano, al que los enfrentamientos y las crisis con Colombia también le reportaban considerables beneficios políticos.

Los compromisos que se adquieran en la lucha contra grupos armados pueden ser particularmente importantes, ya que conforme más se avance en este sentido, más se obligará a Chávez a decantarse en un sentido u otro y acabar con su característica ambigüedad en esta cuestión. De lo contrario, si se negara a aceptar compromisos se interpretaría como complicidad con las FARC, acusación que desde hace años se lleva realizando por Colombia.

Pero igualmente interesante parece la decisión de abandonar el acuerdo con Estados Unidos. Una iniciativa de Uribe que no sólo creó malestar en buena parte de la región, sino que le proporcionó de nuevo a Chávez y al ALBA la oportunidad de acusar a Colombia, de la manera más ruidosa posible, de ser cómplice de la guerra imperialista llevada a cabo por Estados Unidos en América Latina. Si finalmente este acuerdo no entra en vigor, también Santos restará argumentos a Chávez para desplegar un discurso antiimperialista que le proporciona tantos apoyos internos e internacionales.

Nada ocurre cuando solo uno quiere y Santos no puede operar milagros ni respecto a las relaciones con Venezuela, porque no dependen sólo de él; ni en la relación de Colombia con el resto de la región, hasta ahora dominada por el aislamiento. Sin embargo, no cabe duda que ha sentado unas buenas bases para que mejoren todas estas relaciones. La suspensión del acuerdo con Estados Unidos, y por tanto la mirada hacia la región, puede ser un buen intento para lograr la cooperación sudamericana que Colombia tanto necesita para derrotar a la narcoguerrila.

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4 comentarios a “Juan Manuel Santos y su relación inteligente con Venezuela”

  1. Enrique Vega dijo:

    Gracias profesora Alda por su, en mi opinión, acertado y esclarecedor análisis del enfoque regional del nuevo presidente colombiano.

  2. Tweets that mention Juan Manuel Santos y su relación inteligente con Venezuela | Infolatam -- Topsy.com dijo:

    [...] This post was mentioned on Twitter by infolatam, Tomás Andrés Ramírez. Tomás Andrés Ramírez said: Santos dejó sin argumentos a Ch y lo puede obligar a dejar su ambiguedad con la FARC, de paso cobra sus deudas http://bit.ly/bSY854 [...]

  3. Charles Muller dijo:

    Yo pienso que venezolanos y colombianos somos una sola familia de padres que no se entienden bien. De la gran emigración de ambos lados tenemos muchas familias de ambas nacionalidades y es importante el bienestar de los hijos, algo que el presidente Santos destacó. Dios los bendiga.

  4. roca dijo:

    Santos se la sabe todas, la corte solo dijo que el acuerdo tenia que pasar por el congreso, Uribe tiene mayoria, no lo somete pues asi tiene agarrados por el cuello a los dos, EEUU quiere bases apruebe el tratado, a chavez no le devuelve a Makler hasta que no pague y neutralice los campos guerrilleros que denunciö Uribe. Asi que solo rie Santos, pues a pesar de su apellido de Santo no tiene nada. Ademas si corte se tomara todo el tiempo y asi como resolviö no darle la tercera a Uribe, puede no resolver la extradicion y Santos : amigo aqui hay separacion de poderes.

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