Un éxito de la democracia
Infolatam
Panamá, 0ctubre 2010
Por Flavia Freidenberg
Durante el mes de marzo de 2010 descubrí que la Asamblea Nacional de Panamá era la peor representada de toda América Latina. En un país donde la mitad de la población es femenina, solo seis de los 71 diputados son mujeres. Aún cuando el motivo de mi viaje a Panamá era impulsar junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la democratización interna de los partidos políticos, rápidamente me convencí de la necesidad de llamar la atención sobre los obstáculos que viven las mujeres panameñas cuando quieren participar en política.
Hoy esa situación puede cambiar si es que la Asamblea Nacional acepta finalmente las reformas que sugirió la Comisión Nacional de Reformas Electorales (CNRE) al artículo 239 del Código Electoral el pasado jueves, 23 de septiembre. En una sesión histórica un amplio grupo de ciudadanas y ciudadanos, preocupados por mejorar la calidad de la democracia panameña, explicaron y convencieron de la necesidad de ampliar los márgenes de inclusión de una sociedad excluyente, a través de una serie de reformas que, de aprobarse, podrían generar un incremento notable en el número de legisladoras a partir de la próxima elección de 2014.
Las recomendaciones de reformas incluyen: la exigencia de paridad en el sexo de los candidatos en los circuitos plurinominales (por ejemplo, en un circuito con cuatro diputados, dos de los candidatos deben ser mujeres); listas cerradas y bloqueadas, con puestos para mujeres intercalados a los de los hombres en los circuitos plurinominales (está prohibido que dos puestos seguidos sean del mismo sexo), y en los circuitos uninominales, donde se elige un único diputado, que la mitad de los candidatos presentados por un partido o alianza sean mujeres.
La inclusión de estas reformas ha sido posible gracias a que muchos ciudadanos y ciudadanas rechazaron el discurso predominante de que las mujeres panameñas no están capacitadas o tienen escasa formación para participar en política. Este argumento fue utilizado durante mucho tiempo para minimizar la necesidad de participación femenina y para evitar la inclusión de cuotas en las candidaturas a los puestos de elección popular. Por ello, la incorporación de estas reformas maximalistas, que habían integrado las propuestas presentadas por el PNUD durante los primeros meses de 2009, debe hacernos sentir a todos muy orgullosos.
Este es el éxito de mujeres comprometidas con la democracia. Es el resultado del esfuerzo de quienes buscan ampliar los límites estrechos de una democracia que aún necesita mejorar sus niveles de inclusión. Y este paso dado por esas valientes mujeres es una etapa crucial de un camino mucho más extenso, que requiere esfuerzos. Queda pendiente aún que los diputados entiendan la relevancia de estas reformas, que las aprueben y que luego los ciudadanos y ciudadanas voten a candidatas mujeres. Es la única manera de conseguir ampliar la democracia panameña.


























