Las Américas: Caluroso en el Sur, más frío en el Norte

Resumen ejecutivo

La recuperación de la economía mundial continúa, principalmente gracias al dinamismo sostenido de muchas economías emergentes. Como se preveía, la recuperación de las principales economías avanzadas progresa apenas con lentitud, ya que la demanda privada está frenada por la debilidad de los balances de los hogares y del sector financiero. A pesar de las grandes brechas del producto, los gobiernos de las economías avanzadas tienen margen limitado para seguir estimulando más la demanda a través de la política fiscal, dado que —enfrentados a una deuda pública elevada y creciente— en algún momento deberán consolidar las finanzas públicas. De hecho, algunos gobiernos europeos se enfrentan a presiones de los mercados y a la necesidad de poner en marcha una acción fiscal sustancial a la brevedad. En ese contexto, es probable que las grandes economías con monedas de reserva mantengan las tasas de interés de política monetaria muy bajas durante bastante tiempo, impulsando capitales privados hacia las economías emergentes más atractivas e infundiendo nuevo vigor en la dinámica de su demanda interna. De hecho, muchas economías emergentes y en desarrollo, que gozaban de fundamentos económicos más sólidos cuando estalló la crisis, están experimentando un crecimiento vigoroso basado en gran medida en la inversión y el consumo privado nacional. Se espera que ese ímpetu —sobre todo en el caso de las economías emergentes de Asia— bastará para mantener a niveles relativamente elevados los precios mundiales de las materias primas.

La desigualdad de las condiciones mundiales tiene implicaciones claras para los países de la región de América Latina y el Caribe (ALC). Las condiciones mundiales actuales representan una fuente de estímulo para las economías de ALC que mantienen vínculos reales más estrechos con las economías emergentes más dinámicas, y para aquellas que resulten más atractivas para los inversionistas extranjeros. La mayoría de los países sudamericanos exportadores de materias primas se encuentran ante condiciones sumamente favorables, sobre todo los que gozan de fundamentos económicos más sólidos, quienes tienen facilidades de acceso al financiamiento externo y pueden beneficiarse más del bajo nivel de tasas de interés mundial. En contraste, el contexto es menos favorable para los países que tienen vínculos reales fuertes con las economías avanzadas. Esa es la situación en la que se encuentran muchos países de América Central con estrechos vínculos a la economía estadounidense en términos del ingreso de exportación y de las remesas de trabajadores, y aún más las economías del Caribe que dependen del turismo.

Las perspectivas y los retos para los países de ALC están moldeadas por estas variadas influencias externas, pero también por el legado de las políticas pasadas y el marco de la política económica actual:

+ Para muchos países de América del Sur —que recientemente experimentaron un crecimiento superior a lo previsto— los retos de la política económica se centran en evitar un estímulo excesivo de la demanda y del crédito, que podrían llegar a niveles insostenibles. Aunque la fuerte recuperación de la demanda interna ha sido beneficiosa permitiendo a estas economías recuperar el potencial, su expansión rápida y continua podría provocar sobrecalentamiento, inflación y aumento de los déficits en cuenta corriente. En el caso de estas economías, es esencial retirar a tiempo las políticas de estímulo, asegurando al mismo tiempo que la combinación de políticas monetarias y fiscales no exacerbe la entrada de capital. En la mayoría de los casos, la política fiscal debería ser la primera línea de acción inmediata, con el énfasis puesto en desacelerar el crecimiento del gasto público (y en algunos casos limitar las actividades cuasifiscales de los bancos públicos), y luego entraría en juego la política monetaria (obviamente, las tasas de interés de política monetaria deberán regresar en su momento a niveles neutrales, pero se las puede incrementar de manera más paulatina si se normaliza primero la política fiscal). Los países exportadores de materias primas con una historia de políticas de gasto procíclicas, y los que gozan de poca confianza en el mercado con sus finanzas, deberían aprovechar la oportunidad que ofrecen los elevados precios de las materias primas en la actualidad para acumular recursos fiscales y reducir la deuda pública neta.

+ En México, la recuperación también ha sido recientemente más rápida de lo previsto, sobre todo gracias al auge de la exportación a Estados Unidos, aunque en adelante se espera cierta moderación. Como la inflación está disminuyendo y las expectativas están bien ancladas, la política monetaria tiene cierto margen de maniobra; la política fiscal, por su parte, está debidamente centrada en la consolidación, en vista de los riesgos a mediano plazo para los recursos fiscales derivados por la incertidumbre en torno a la producción petrolera futura. En ese sentido, los planes de consolidación fiscal de las autoridades para 2011 son apropiados.

+ El crecimiento de los países de América Central probablemente sea moderado. Como las condiciones externas han limitado el producto potencial y las brechas del producto son modestas, la aplicación de nuevos estímulos ofrecería una utilidad limitada. Convendría que los países ahorraran recursos fiscales para asegurarse espacio fiscal en el futuro. Algunos deben continuar fortaleciendo los marcos de política económica para incrementar la eficacia de la política monetaria como herramienta anticíclica. Más que las políticas sobre demanda, los cambios estructurales serán críticos para estimular el crecimiento y la competitividad.

+ Para muchos países del Caribe, la recuperación no comenzó sino hasta hace poco, y el crecimiento estará limitado por un repunte apenas gradual de la demanda externa, especialmente en el caso de los países más dependientes de la actividad turística. Los altos niveles de la deuda pública no dejan espacio para estímulo fiscal. En lugar de poner en marcha nuevos estímulos, sería más beneficioso emprender una consolidación fiscal firme; de hecho, uno de los capítulos de esta edición de Perspectivas económicas: Las Américas muestra que el alto nivel de deuda es de por sí un obstáculo importante para el crecimiento de muchos de estos países.

La necesidad de políticas cautelosas se hace más imperiosa en vista de que las condiciones financieras mundiales son en este momento excepcionalmente “favorables” —y podrían ser una importante fuente de estímulo— para muchos países de la región. Los gobiernos de países emergentes con fundamentos económicos más sólidos ahora pueden captar crédito a un costo cercano a los mínimos históricos. Estas condiciones favorables crean importantes oportunidades para las operaciones de gestión de deuda, pero la experiencia muestra que también pueden estimular booms de la demanda y del crédito, así como la acumulación de riesgos. Como las grandes economías avanzadas tendrán capacidad ociosa y políticas monetarias relajadas durante algún tiempo, persistirán los riesgos afines para otras economías. Probablemente se obtengan mejores resultados con una combinación de políticas: por ejemplo, flexibilidad cambiaria para evitar atraer más capitales y endurecimiento de la política fiscal para desalentar directamente una demanda interna excesiva, complementados con una regulación y supervisión cuidadosas de la evolución del sector financiero nacional y con atención a los vínculos transfronterizos.

(Extracto de Resumen Ejecutivo, FMI)

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