Chávez, la Constitución y la perdiz

Infolatam
Madrid, 29 septiembre 2010
Por Federico Ysart

Al lado del caudillo bolivariano, el cómico mexicano Mario Moreno, el añorado “Cantinflas”, resuena en la memoria como un riguroso cartesiano, un interlocutor directo de los que van al grano sin perder un segundo; la verdad por delante cueste lo que cueste.

Los lectores de www.infolatam.com pudieron ver ayer el vídeo en que Chávez, humillado por la pírrica victoria sufrida el domingo, daba vueltas y revueltas para no responder a la periodista venezolana Andreína Flores, de Radio Francia Internacional, a la que deseamos mejor suerte en el futuro. Su pregunta en la conferencia de prensa no pudo ser más directa y clara: explique usted a mis radioescuchas cómo habiendo obtenido su partido sólo ochenta mil votos más, menos del 1%, tiene un 19% más de escaños que la oposición.

¿Algún mensaje oculto o curiosidad fuera de tono; qué pecado cometió la periodista para ser tachada de ignorante por su presidente?

Increpada, objeto de mofa cuartelera, poco menos que amenazada fue Andreina Flores por el coronel de la revolución por no saberse la Constitución bolivariana. Y de ese laberinto no salió el bravo militar, tratando de marear la perdiz para ocultar que tamaña anomalía es producto de la ley electoral que él mismo dictó hace un año. Con la anterior del 2002 y los votos ahora cosechados, poder y oposición habrían empatado a 80 escaños. La Constitución nada tiene que ver, pues.

Pero el caudillo del país más violento del continente, con más cortes de energía eléctrica que petróleo atesora en sus entrañas, agitaba el librito azul de su Constitución con el mismo propósito mendaz que un ilusionista muestra sus manos vacías antes de soltar la paloma oculta en su faltriquera.

El artista mezclaba risas y lamentos, buscaba el aplauso del coro sentado a su mesa, perdonaba la vida a la presa humillada en el centro de la pista…, de todo hacía menos responder a la simple cuestión que Andreína le había planteado. Quizá la razón haya que buscarla en otra pregunta que el propio caudillo debe de estar aún haciéndose desde la noche del domingo último: ¿por qué no alcancé los dos tercios requeridos para seguir dictando leyes sin tener en dar explicaciones, como hice con la electoral?

Hace tres años se puso escatológico al perder el referéndum, y del triunfo opositor dijo: “Es una victoria de mierda”. Del suyo, ahora, quizá esté pensando lo mismo.

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