Sin Jojoy, la desbandada
Semana
Bogotá, 26 de septiembre de 2010
Por Alfredo Rangel
“Después de ‘Tirofijo’, el ‘Mono Jojoy’ fue, de lejos, el más importante líder y estratega militar de las Farc. Su muerte deja a esta guerrilla en un estado de total orfandad en su conducción militar, pues no hay en su interior un relevo con sus capacidades, tradición y prestigio. Por ello, así como la muerte de ‘Raúl Reyes’ dejó a las Farc irremediablemente debilitadas en? lo político y diplomático, la desaparición de Jojoy las deja sin posibilidades de recuperación en lo militar. Este es el fondo de tan excelente noticia.
La respuesta del Estado al pataleo terrorista de las Farc en las semanas recientes no habría podido ser más contundente….Semejante golpe reitera que en el territorio nacional no hay un solo lugar seguro para ningún miembro de las Farc, por importante que sea su rango o por alto que sea su nivel de protección. La guerrilla tendrá que volver a colocarse a la defensiva después de sus inútiles intentos por hacer demostraciones de fuerza, que más bien resultaron ser evidencias de su debilidad.
Con la muerte del Mono Jojoy, el más importante líder militar de las Farc, y de varios líderes del Bloque Oriental, el más fuerte de ese grupo guerrillero, queda afectada irreversiblemente la viabilidad militar de esa organización, en el corto y en el mediano plazo. Adiós a los cuentos de su reorganización y adecuación a las nuevas condiciones de la guerra, mucho menos de su fortalecimiento….Muy seguramente, en consecuencia, vamos a presenciar una avalancha de deserciones, no solo de centenares de combatientes rasos, sino de mandos medios e, incluso, de comandantes y jefes de frentes. Con la desaparición de Jojoy, la sensación de no futuro, que ya abunda entre las Farc, se acentuará aún más, produciendo un cataclismo en la voluntad de lucha de esa organización.
…la muerte de Jojoy, paradójicamente, no fortalece a Cano, sino que lo debilita. Cano hereda un Bloque Oriental resquebrajado, cuyos sobrevivientes, que veían a Jojoy como su único líder natural, no aceptarán con gusto la dirección militar de Cano, a quien, dentro de las filas guerrilleras, algunos siguen considerando como un advenedizo. La unidad y el liderazgo en el interior de las Farc se van a ver muy deteriorados, lo cual, a su vez, ahondará aún más la desmoralización y el desaliento.
…Con tan clara ventaja militar y política como la que hoy tiene el Estado sobre la guerrilla, al que está en capacidad de poner las condiciones para dialogar es el Estado y no la guerrilla. En consecuencia, si las Farc no aceptan entregar a los secuestrados, abandonar el secuestro y suspender unilateralmente todas sus acciones violentas contra el Estado y la sociedad como condición para adelantar diálogos de paz, al gobierno no le quedará más alternativa que seguir golpeándolas con la contundencia suficiente hasta convencerlas de que su elección es entre su debilitamiento progresivo y su irrelevancia política y militar o diálogos de paz bajo las condiciones del Estado…”.


























