América Latina: la televisión marca las agendas políticas

Infolatam
Costa Rica, 5 septiembre 2010
Por Francisco Rojas Aravena

Los noticieros de televisión, son la institución que goza de la mayor confianza en la región. Un 61.9% de los encuestados confían mucho o algo y sólo un 9.2% dice no confiar nada en estos noticieros.  Esto se vincula con el hecho que la gente considera que los noticieros de la televisión son la institución que más ayuda a que el gobierno los escuche. Un 18,1% lo considera el mejor camino para que sus demandas sean escuchadas.

Los mecanismos tradicionales comoacudir al parlamento,  la justicia, o contactar autoridades no se consideran tan efectivos como aparecer en la TV. De allí que el segundo mecanismo para ser escuchado son las manifestaciones en la vía pública, con cierre de vías (16.6%). Es casi seguro que estas acciones aparecerán en la TV.

Es una de las conclusiones del estudio de opinión del Proyecto Gobernabilidad y Convivencia Democrática en América Latina, auspiciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), aplicada por IPSOS, y analizada y procesada por FLACSO. La muestra total fue de 9.057 personas, entre 18 y 60 años de edad, 52% de mujeres / 48% de hombres y con un margen de error para este total de más/menos 1,0%.

La importancia adjudicada a los noticieros de TV ha provocado que las denuncias busquen pautear la agenda gubernamental. El noticiero es el que define las urgencias del gobierno. Las demandas a las cuales se enfrenta la administración son por lo general de carácter sectorial; para resolver temas puntuales y de carácter inmediato. Ello hace que se pierdan las miradas de largo plazo. La agenda pasa a ser reactiva. Las demandas una vez satisfechas o que quedan fuera de la parrilla de la TV, al igual que los actores, desaparecen. Esto en un contexto de reducido apoyo y confianza en los políticos y las instituciones políticas, generan una ausencia de proyecto país y dificulta la construcción de políticas de Estado.

La gobernabilidad y la convivencia democrática no se desarrollan sobre la base de una agenda determinada por el people meter.  La gobernabilidad y la convivencia se consolidan políticas públicas que generen bienestar para el mayor número, de carácter inclusivo y plural. Lo anterior significa el desarrollo de una corresponsabilidad de los más diversos actores, incluidos los medios de comunicación, en especial la televisión y quienes desde el Estado deben promover la participación para la construcción de Bienes Públicos.

La gente no está satisfecha con la forma en la cual es gobernada, estima que las cosas no se están haciendo bien.  Un 57% de los consultados, en 28 ciudades y áreas urbanas de 18 países de América Latina, estima que su municipio está estancado o en decadencia. La gente quiere participar, encontrar canales para expresar su malestar, expresar sus preocupaciones y proponer soluciones.

Es necesario re-legitimar la Política y sus instituciones. La figura del Presidente de la República genera una importante confianza en casi la mitad de la población (47,6%). De allí que será fundamental que desde el gobierno se promueva la participación, el debate y recoger propuestas surgidas desde diferentes actores. El liderazgo se expresará en una visión de país y en políticas públicas para alcanzarla. Este pareciera ser un camino adecuado. Los partidos políticos deben renovarse y buscar nuevas formas de vincularse con la sociedad, en especial con los jóvenes.

Pese a la alta desconfianza (un 9,5% indica que se puede confiar “siempre” en las personas de su comunidad) paradójicamente señalan que en el barrio es donde consideran que “siempre” o “casi siempre” hay alguien dispuesto a ayudar (66,7%).

Mejores conocimientos nos permitirán ampliar la amistad cívica, desarrollar la confianza en las instituciones y propiciar las políticas públicas para generar el buen vivir y consolidar la democracias.

Etiquetas:

Comentar esta noticia

 

Cambiar a versión móvil