La alianza en el Estado de México
Infolatam
México, 7 septiembre 2010
Por Rubén Aguilar Valenzuela
La condena a la posible alianza de las fuerzas opositoras se convirtió en uno de los temas centrales del quinto informe, el penúltimo, de Enrique Peña Nieto, el gobernador del Estado de México. En su intervención comparó la amenaza de la inseguridad con la de las alianzas políticas que se oye exagerada.
De manera textual planteó que “la delincuencia no es el único riesgo que enfrenta el país…Hay otra grave amenaza: la lucha del poder por el poder mismo que promueve una democracia sin contenido y que por el sólo fin de obtener el poder se negocian alianzas entre proyectos antagónicos generando con ello confusión y desinformando en la política”.
No es eso lo que piensan los dirigentes del PAN, el PRD y tampoco los electores de Oaxaca, Puebla y Sinaloa que después de más de 80 años de ser gobernados por el PRI se pudieron deshacer de él precisamente como resultado de las alianzas. Eso es lo que Peña Nieto quiere evitar. No se trata de una discusión ideológica, el lugar es otro, sino de un tema, como él lo planeta, de poder.
Él es ahora quien encabeza todas las encuestas presidenciales en un porcentaje de dos a uno sobre sus más cercanos competidores: Santiago Creel (PAN) y Andrés Manuel López Obrador (PRD). Su postura revela que es consciente de la amenaza que representa para su candidatura presidencial una posible derrota de su partido en la elección a gobernador de su estado en julio del 2011.
En las leyes no escritas de la política priista está que para poderse mantener en la contienda Peña Nieto debe hacer ganar a su partido en la elección a gobernador. De otro lado el PAN y el PRD saben muy bien que su única oportunidad, para poder ser competitivos en la elección presidencial del 2012, pasa precisamente por la derrota del candidato de Peña Nieto a la gubernatura de su estado.
Él está en su derecho de hacer todo, en el marco de la ley, para impedir la alianza y los opositores, a su vez, también lo están, para tratar de que esta se haga realidad y resulte vencedora. El nombre del candidato del gobernador todavía no se conocer y tampoco quien iría por la alianza. En el PAN y el PRD gana fuerza la idea de que el candidato aliancista debería ser un ciudadano con reconocimiento social y sin militancia partidaria.
La disputa por el Estado de México, que lo es también por la presidencia de la República, ya inició y se escala todos los días. El PAN y el PRD saben bien que necesitan ir juntos porque en las condiciones de hoy es la única posibilidad que tienen de realmente competir. De no ser así pueden darse por vencidos. De esa importancia es la elección del Estado de México. En diez meses se sabrá si Peña Nieto seguirá siendo candidato a la presidencia o, como resultado de la elección en su estado, el PRI nombrará a otro.

























