Colombia/Venezuela: vaivenes de una relación

Infolatam
Bogotá, 10 de agosto de 2010

Las claves

  • Hugo Chávez (abril de 2010): "es el mismo Santos que mandó la invasión a Ecuador (...) el mismo Santos de la famosa computadora, de Raúl Reyes, el que me acusó de que mandé no sé cuántas cosas a la guerrilla... Vaya qué moral la de este señor. Lo que sí adelanto es que (...) con un personaje de esa calaña no nos vamos a abrazar".
  • Hugo Chávez (agosto 2010): "Estaremos trabajando duro para la reunión del martes (...) Vamos a iniciar una nueva relación para el bien de ambos países".

(Especial para Infolatam de Rogelio Núñez).-  Las relaciones entre Colombia y Venezuela se han caracterizado en el último lustro por la inestabilidad: han pasado de sonados conflictos a llamativas reconciliaciones. Hugo Chávez ha roto relaciones con Colombia cuatro veces desde 2005 y en este tiempo, ha aplicado sanciones comerciales a Colombia, ha llegado a anunciar la movilización de tropas hacia la frontera (en 2008) y se ha rearmado (2009) para contrarrestar la alianza de Colombia con Estados Unidos. Por su parte, Álvaro Uribe acabó su mandato acusando a Hugo Chávez de cobijar a las Farc en territorio venezolano.

Como aseguraba en su día María Teresa Romero en un Informe para el Real Instituto Elcano: “las relaciones político-diplomáticas entre Venezuela y Colombia bajo los gobiernos de Hugo Chávez y Álvaro Uribe (2000-2008) se han desarrollado en forma pendular, oscilando entre períodos de entendimiento pragmático y de fuerte tensión”.  ¿Será ahora diferente con Juan Manuel Santos en el Palacio de Nariño?

Raíces de un desencuentro

Esas  tensiones y roces entre Colombia y Venezuela durante los once años de régimen chavista han convertido a la “relación político-diplomática (en) inestable y pendular”. La inestabilidad se inició ya durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) pero fue con la llegada al poder de Álvaro Uribe cuando aumentaron.

Pese a las fuertes tensiones fronterizas entre ambos países en 1989 y 1990, como destaca María Teresa Romero para “1999, la cooperación política-militar y el buen entendimiento colombo-venezolano –si bien no faltaron los roces y divergencias, especialmente en la zona fronteriza, durante la presidencia del venezolano Rafael Caldera– habían alcanzado un nivel sin precedentes”.

La relación entre Uribe y Chávez osciló entre las peleas y las reconciliaciones

La relación entre Uribe y Chávez osciló entre las peleas y las reconciliaciones

Pero con Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores todo cambió, según María Teresa Romero: “desde que se inició el gobierno de Hugo Chávez, comprometido con la puesta en práctica de un proyecto nacional, regional e internacional de izquierda radical –el llamado socialismo del siglo XXI– y divergente con la democracia representativa prevaleciente en Colombia, la relación especial entre los dos países entró en un proceso paulatino de deterioro que fue resquebrajando, a la vez, todos los mecanismos binacionales acordados por los gobiernos que se sucedieron entre 1989 y 1999 a objeto de mantener la agenda común en un nivel óptimo y coherente”.

Durante el gobierno de Andrés Pastrana las relaciones fueron buenas debido al apoyo que Hugo Chávez dio al proceso de diálogo con la guerrilla emprendido por el gobierno colombiano. De todas formas, no dejó de haber serias diferencias sobre todo por “el Plan Colombia, estrategia de lucha contra la narcoguerrilla puesta en marcha por el gobierno colombiano desde septiembre de 2000, que preveía una inversión total de 7.500 millones de dólares aportados por EEUU, fue el principal tema de discordia pero no el único”.

Tres razones explican la escalada de conflictos a partir de 2002:

1-las diferencias ideológicas que separaban a Hugo Chávez (socialista y antiimperialista) y a Álvaro Uribe (liberal y aliado de Estados Unidos) quien llegó a la presidencia en 2002,

2- por la consolidación del régimen chavista a partir de 2003 que le permitió a Hugo Chávez dedicarse más a la política internacional y contar con más recursos gracias al boom del precio del petróleo.

3-y por la creciente alianza entre Álvaro Uribe y las administraciones de Estados Unidos (primero com George W. Bush y después con Barack Obama).

Uribe y Chávez alternaron buenas relaciones con rupturas dramáticas

Carlos Malamud analizaba para el Real Instituto Elcano en 2004 la situación de las relaciones entre Venezuela y Colombia y concluía que “la situación se ha agravado por la postura del Gobierno del presidente Hugo Chávez en relación con las FARC y el ELN y de oposición al Plan Colombia. Chávez no sólo se ha negado a reconocer el carácter terrorista de estos grupos sino también intentó, tras su llegada al poder, reconocerles un status beligerante en el conflicto colombiano. La política de “seguridad democrática” del presidente Alvaro Uribe ha ahondado el foso que separa a ambos países”.

Las ruptura de 2005

Hugo Chávez y Álvaro Uribe alternaron en estos años los más agrios enfrentamientos con las reconciliaciones más sonoras. El peor momento fue tras el bombardeo del campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano en 2008, pero fue el único:

En enero de 2005, tras la captura en Venezuela de Rodrigo Granda, el llamado ‘canciller’ de las Farc, Hugo Chávez retiró a su embajador y congeló las relaciones comerciales. Granda fue detenido por agentes colombianos en territorio venezolano sin pedir permiso al gobierno de Chávez, quien anunció que había “ordenado paralizar los acuerdos y todo negocio con Colombia. Se paraliza el gasoducto transcaribeño, lamentablemente, pero hasta que no sea reivindicada la soberanía violada de Venezuela, yo me veo obligado a tomar estas decisiones”.

La primera ruptura de relaciones ocurrió en 2005

La primera ruptura de relaciones ocurrió en 2005

Un mes después (febrero de 2005) Chávez y Uribe se reunían para poner fin a la ruptura de relaciones y firmar la reconciliación. Aunque no hubo disculpas de ninguno de los dos gobiernos –exigencia de Chávez para superar la situación –, el gobierno colombiano dijo que se comprometía a revisar lo sucedido para que, si el gobierno venezolano creía que había habido algún inconveniente, éstos “no se repitan”.

También se anunció la puesta en marcha de una serie de acciones que les permitiera a Colombia y Venezuela “adelantar una estrategia binacional contra el terrorismo, el narcotráfico, el contrabando, el secuestro y otros delitos”, con apego y respeto a la “soberanía de ambos países”. “Es una buena noticia para nuestras patrias”, dijo Álvaro Uribe al conocer la aceptación por parte del ejecutivo venezolano.

Se inició entonces una especie de luna de miel entre ambos (2005-2007) en donde las diferencias ideológicas fueron aparcadas en aras a entendimientos comerciales, energéticos y económicos.  Incluso, Uribe nombró a Chávez en septiembre de 2007 mediador para el Intercambio Humanitario y a Piedad Córdoba facilitadora de ese proceso.

La ruptura de 2008

Pero en noviembre del 2007, el presidente Álvaro Uribe suspendió sin previo aviso la mediación que realizaba Hugo Chávez para la liberación de los secuestrados en manos de las FARC. Uribe se indignó al saber que Chávez había llamado al general Mario Montoya pidiéndole información sobre los secuestrados en poder de las Farc.

Esto provocó un fuerte enfado del presidente venezolano quien lanzó graves insultos contra Uribe, al que calificó entre otras cosas de “cobarde y mentiroso”. Incluso, Chávez lanzó públicamente la propuesta de sacar a la guerrilla colombiana de la lista de grupos terroristas y reconocerle la condición de fuerza beligerante: “las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional no son ningunos cuerpos terroristas; son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia. Hay que darles reconocimiento a las FARC y al ELN”.

El ataque colombiano al campamento en Ecuador de Raúl Reyes desencadenó la ruptura de 2008

El ataque colombiano al campamento en Ecuador de Raúl Reyes desencadenó la ruptura de 2008

Esta vez la reconciliación no fue tan fácil ya que el presidente de Venezuela manifestó que mientras Álvaro Uribe fuera el presidente de Colombia no tendría ninguna relación, ni con él, ni con su gobierno, y llamó a consultas al embajador Pável Rondón: “estamos en alerta, la Fuerza Armada está en alerta. No sabemos hasta dónde van a llegar, porque lamentablemente en Colombia la oligarquía por instrucciones del imperio (Estados Unidos) ha iniciado una arremetida contra Venezuela”,

Chávez aseguró que desde Bogotá se planeaba una conspiración para asesinarlo y acusó a Uribe de fraguar una provocación bélica, por lo que Colombia envió una nota de protesta a Caracas: ”que no se le ocurra a la oligarquía colombiana (agredir a Venezuela), porque se estaría metiendo con los soldados de (el libertador Simón) Bolívar, con el pueblo de Bolívar…No queremos agredir a nadie, pero que nadie se equivoque con nosotros”.

El 2 de marzo de 2008, tras el ataque al campamento de Raúl Reyes, en Ecuador, Hugo Chávez ordenó el envío de tanques hacia la frontera con Colombia y solicitó el retiro de todo el personal de la embajada venezolana en Bogotá en lo que supuso la segunda ruptura de relaciones. Chávez lo anunció así: ”señor ministro de Defensa (general Gustavo Rangel Briceño), muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia, de inmediato, batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue”, dijo Chávez durante su programa semanal Aló Presidente: “Pongo a Venezuela en alerta y apoyaremos a Ecuador en cualquier circunstancia”.

Leonel Fernández medió en 2008 entre Uribe y Chávez

Leonel Fernández medió en 2008 entre Uribe y Chávez

La cumbre de Río, que se llevó a cabo en República Dominicana días después, fue el escenario de la reconciliación entre los presidentes de Colombia, Venezuela y Ecuador. Allí, Chávez anunció que nombraría nuevo embajador.  En julio Uribe y Chávez se reunieron a solas en el estado venezolano de Falcón y la normalización de las relaciones volvió a ser la tónica.  “A Uribe le dí la mano y le dije que había que recuperar la confianza perdida”, confesó Chávez.

Chávez había anunciado que recibiría como a un “hermano” a Uribe, para superar “para siempre” la crisis diplomática entre los dos países. “estamos esperándolo. Viene a visitarnos el presidente Uribe y será recibido como siempre: como un hermano, un amigo. Nos dijimos cosas muy duras, pero entre hermanos también ocurren esas cosas”.

La ruptura de 2009

La tercera crisis se produjo en julio de 2009. Chávez ordenó la retirada de su embajador en Colombia y congeló las relaciones diplomáticas y comerciales al hacerse público el acuerdo por el que se permitirán la utilización de bases en territorio colombiano por militares estadounidenses.

Chávez aseguró que: “ahora los yanquis quieren montar en Colombia cuatro bases militares. (Ellos dicen) que no son bases yanquis, sino bases colombianas, pero van a estar ahí permanentemente, lo cual nos va a obligar a revisar las relaciones con Colombia, porque ellos le están abriendo las puertas a quienes nos agreden permanentemente… Y a quienes preparan contra nosotros nuevas agresiones. No sólo contra Venezuela sino contra otros países y también a quienes han derrocado gobiernos y están apoyando el golpe de Estado en Honduras”,

Esta ruptura entre Colombia y Venezuela se produjo en un contexto muy especial. La indignación de Hugo Chávez con Estados Unidos había crecido por la pugna que mantenían Obama y Chávez en Honduras, por las acusaciones de que Venezuela era un trampolín del narcotráfico y por la utilización de bases colombianas por parte del ejército estadounidense. Y esa indignación la terminó pagando Colombia: “Dios nos libre de una guerra (…), pero eso no depende de nosotros (…) ¡Estamos listos para morir, pero Venezuela jamás de los jamases volverá a ser colonia yanqui ni colonia de nadie!”,.

En 2009 se conocieron datos alarmantes: la revista británica Jane’s, especializada en temas de inteligencia. y el propio presidente Álvaro Uribe ratificaron que las Farc habrían adquirido lanzacohetes provenientes del mercado internacional de armas. Los lanzacohetes AT-4, de fabricación sueca, fueron comprados por el gobierno de Venezuela a Suecia hace 20 años.

Además, un informe del Congreso de Estados Unidos advertía sobre la penetración del narcotráfico en Venezuela, con un aumento muy significativo del volumen de exportaciones de drogas y de la complicidad en el negocio de miembros de las Guardia Nacional venezolana que colaboran y protegen a la guerrilla de las Farc.

El último encuentro entre presidnetes de Colombia y Venezuela fue en 2009

El último encuentro entre presidnetes de Colombia y Venezuela fue en 2009

Incluso, un informe de inteligencia publicado por el diario colombiano El Tiempo, ya advertía de que Luciano Marín (Iván Márquez), del secretariado de las FARC, reside en Venezuela, país en el que también han sido detectados otros líderes guerrilleros como Rodrigo Londoño (Timoleán Jiménez), Germán Briceño (Grannobles), Ricardo González (Rodrigo Granda) y Emiro Ropero (Rubén Zamora).

La consecuencia más negativa de esta tercera ruptura fue el golpe que sufrieron las exportaciones colombianas: las ventas de Colombia al mercado vecino alcanzaban los 6.000 millones de dólares en 2009 y en 2010 cayeron a 1.000 millones.

Durante la cumbre del Grupo de Río en México (enero 2010) se intentó al mediación entre ambos pero todo acabó con un cruce de insultos. Uribe le dijo a Chávez: ”sea varón y quédese a discutir de frente…¡a veces usted insulta en la distancia, pero cuando está cara a cara no hablamos!”. “Vete al carajo” le contestó el venezolano.

La ruptura de 2010

Entonces comenzaron otros intentos de mediación por parte del presidente dominicano Leonel Fernández que se entremezclaron con declaraciones de Hugo Chávez en contra del candidato uribista a las elecciones colombianas. De Juan Manuel Santos, dijo cosas como ”cualquiera que se ponga a estudiar los antecedentes de estos conflictos podría concluir con relativa facilidad que con el señor Santos -que no es un santo- seria muy difícil que nosotros lográramos eso porque ha sido un constante agresor de Venezuela y a mi en lo personal”.

Chávez calificó a Santos como una “amenaza” para Venezuela: “es el mismo Santos que mandó la invasión a Ecuador (…) el mismo Santos de la famosa computadora, de Raúl Reyes, el que me acusó de que mandé no sé cuántas cosas a la guerrilla… Vaya qué moral la de este señor. Lo que sí adelanto es que (…) con un personaje de esa calaña no nos vamos a abrazar”.

Juan Manuel Santos

Santos confía en poder restablecer las relaciones con Venezuela.

Y así se llegó a la actual situación. La cuarta crisis diplomática (la de julio de 2010) se desencadenó por la acusación lanzada por el gobierno de Álvaro Uribe sobre la presencia permanente y consentida de fuerzas de la guerrilla en territorio venezolano. El Gobierno colombiano denunció ante el Consejo Permanente de la OEA la presencia de “1 500 guerrilleros y decenas de campamentos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en Venezuela”.

Chávez llamó a consultas a su embajador en Bogotá y regresó a sus habituales diatribas contra Uribe: “hago un llamado a la inteligencia colombiana, es un mafioso, lleno de odio, estamos alerta y no vamos a permitir que ese presidente lleno de odio vaya a irrespetar la soberanía de Venezuela”.

Ahora parece que de nuevo puede reconducirse la relación con el encuentro entre Juan Manuel Santos y Hugo Chávez: “estaremos trabajando duro para la reunión del martes (…) Vamos a iniciar una nueva relación para el bien de ambos países”, dijo Chávez. Santos ha asegurado que “la palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus vecinos…(con un diálogo) franco y directo en un marco de respeto mutuo para recomponer las relaciones con Venezuela”.

Ante esta nueva situación, la pregunta es ¿será una reconciliación duradera o efímera como todas las anteriores?

Como afirma Roberto Giusti en el diario venezuelano El Universal “el tono conciliador de Chávez, sus críticas a las FARC y sus llamados a que dejen las armas, si bien forzados por las circunstancias (Kirchner y Lula lo deben haber convencido de la locura que significa persistir en una alianza tan problemática y dañina) tienen la sinceridad del hombre que se devuelve y se desdice sin la menor vergüenza, así como el descaro de quien vende lo que más querido para conservar lo único que realmente le importa: el poder”.

Comentar esta noticia

 

Cambiar a versión móvil