Colombia: Santos pondrá fin al “choque de trenes institucional”

Infolatam
Bogotá, 9 de agosto de 2010

Las claves

  • Para construir esa paz, Santos se apoyará en el Ministro de Interior, Germán Vargas Lleras, quien también está en esa misma línea.
  • Álvaro Uribe se enfrentó con las cortes de justicia colombianas: la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura.

(Informe especial para Infolatam de Rogelio Núñez).-El primer ámbito en el que el gobierno de Juan Manuel Santos va a marcar una diferencia sustancial con respecto a su antecesor es en el tema de las relaciones con el poder judicial. Y lo va a hacer de forma inmediata: reuniéndose hoy lunes con los presidentes de las cortes de justicia.

Santos rompe así con lo que fue una de las características del gobierno de Álvaro Uribe: las permanente peleas con el poder judicial lo que desembocó en un peligroso choque de trenes institucional que paralizó muchas importantes decisiones judiciales y políticas.

El segundo periodo presidencial de Álvaro Uribe estuvo marcado por la pugna, entre personal e institucional, con las cortes de justicia colombianas:  la Corte Suprema de Justicia, la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura.

La pelea fue de tal magnitud que el diario El Tiempo en un editorial del año 2008 alertaba sobre que “el enfrentamiento entre el Presidente y la Corte Suprema ha llevado al país al borde de una ruptura constitucional. El enfrentamiento desmedido entre el Presidente de la República y la Corte Suprema de Justicia ha llegado muy lejos y lo que antes se anunciaba como un choque de trenes hoy es una colisión de marca mayor con impredecibles consecuencias para la institucionalidad del país. Aquellos desacuerdos iniciales sobre temas jurídicos -tutelas sobre sentencias, el tratado de límites entre las Cortes Suprema y Constitucional- se transformaron en una peligrosa disputa de carácter personal que ahora tiene todos los elementos de una auténtica crisis institucional”.

Álvaro Uribe, trabajador y de fuerte carácter

Álvaro Uribe, trabajador y de fuerte carácter

La paz que reinó entre la Corte Suprema y el gobierno de Uribe se rompió en 2006, una vez reelegido el anterior presidente. Yesid Ramírez, máximo representante de la Corte Suprema, acusó a Uribe de apoyar a la Corte Constitucional (tradicional rival de la Suprema en temas de competencias jurídicas) como pago a que la Corte Constitucional había dado el visto bueno a la reelección de 2006.

En  2007 el río se desbordó cuando la Corte Suprema de Justicia determinó que los 19 mil paramilitares desmovilizados no serían procesados por el delito de  sedición, sino por concierto para delinquir. Uribe acusó a la Corte de haber “herido de muerte” el proceso de paz  y aseguró que  no aceptaría esa determinación. La Corte denunció una “injerencia indebida del Ejecutivo” y Uribe acusó a la Corte de tener “sesgos ideológicos”: “los Estados signatarios de estos tratados Internacionales no pueden definir como delito político el delito de lesa humanidad, el genocidio etc., entonces aquí lo que hay es un sesgo ideológico en la Corte Suprema y uno no puede hacer que imperen los sesgos ideológicos sobre los intereses superiores del país”.

Cuando la Corte empezó a investigar al primo del presidente, el senador Mario Uribe Escobar, el enfrentamiento fue ya no solo institucional sino personal. Meses después una carta del paramilitar José Orlando Moncada, alias Tasmania, dirigida al Presidente aseguraba que el magistrado auxiliar de la Corte, Iván Velásquez Gómez, le había visitado en la cárcel para ofrecerle beneficios procesales si declaraba en contra de Mario Uribe y del propio Álvaro Uribe. Según Tasmania, Velásquez le pidió que acusara al Presidente como autor intelectual del atentado que sufrió en 2003 un ex comandante de las Auc .

Uribe explotó y dijo a los magistrados que eran unos clientelistas, se quejó de que se creyeran “intocables” y recordó que el magistrado Sigifredo Espinosa, “que ahora sale a quejarse de que yo estoy obstruyendo a la justicia”, fue a visitarle a Palacio para pedirle favores para un pariente suyo: “cuidado, la justicia tampoco puede ser golpista y lo sería en la medida que llegara a violar el Estado de Derecho y a salir a través de procedimientos ilícitos, indecentes, con resultados contrarios a la realidad”.

El magistrado César Julio Valencia abrió un nuevo capítulo en la pelea cuando aseguró que el mismo día en que se llamó a indagatoria a Mario Uribe, Álvaro Uribe le llamó para pedirle explicaciones. El Presidente lo denunció por calumnia e injuria.

Álvaro Uribe acusó de golpistas a la Corte Suprema

En mayo de 2008 el escándalo de la yidispolítica vino a empeorar aún más la situación.  Cuando en 2008 la Corte Suprema emitió la sentencia del caso de Yidis Medina las malas relaciones se convirtieron en una crisis institucional. La Corte Suprema condenó a la congresista a 47 meses de prisión, y advirtió que la compra de su voto por parte de funcionarios del gobierno fue una “clara desviación de poder” que afectaba a la legalidad del acto legislativo que aprobó la reelección.

El Presidente sintió que la Corte Suprema cuestionaba su reelección y amenazó con organizar un referendo y repetir los comicios de 2006. Uribe fue muy duro: “la trampa del poder del terrorismo agónico, para la cual se han prestado magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, no parece tener solución judicial”.

Tras una especie de alto el fuego volvieron los choques. El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Javier Ricaurte, denunció que un sector del Gobierno que estaba haciendo montajes contra el alto tribunal y “que está aliado con los jefes paramilitares para enlodarlo”. Álvaro Uribe calificó de injustas” las denuncias de la Corte: “¿Van a hablar de alianzas del Gobierno que ha derrotado a los paramilitares? ¿Qué tal que el Presidente saliera a decir que los obstáculos de la extradición demuestran una alianza de la Corte con los ‘paras’?…Una cosa es acatar los fallos y otra estar de acuerdo con ellos….muy grave que el magistrado Iván Velásquez se emborrachara con testigos…Yo les recuerdo que Salvatore Mancuso dijo que había infiltrado a la Corte Suprema. ¿Por qué no investigan eso?”.

En 2009 y 2010 siguieron las tensiones aunque no alcanzaron esos picos. Desde 2009 la Corte se ha resistido a elegir al Fiscal General de la Nación de la terna presentada por Uribe: “yo respeto mucho a los jueces de Colombia, pero ellos van a tener que sacar unas ovejas negras que han servido para que penetren los bandidos, lo mismo los fiscales”.

Santos con Vargas Lleras (izq.) -Ministro Interior- y Rodrigo Rivera -Ministro de Defensa

Santos con Vargas Lleras (izq.) -Ministro Interior- y Rodrigo Rivera -Ministro de Defensa

2010 estuvo marcado por la negativa de la Corte Suprema de Justicia a recibir al presidente Uribe, en dos oportunidades y acabó con otro duro cruce. A  escasos dos días de finalizar su mandato una investigación en contra de Tomás Uribe, hijo del Presidente por su presunta injerencia en la reelección de su padre, desató la cólera de Uribe: “yo les pido a algunos magistrados, como el doctor Yesid Ramírez, que no sigan acabando la justicia, suplantándola por el odio. Cuando el juez falla por el odio, prevarica. Qué mal ejemplo da la Corte Suprema de Justicia a través de un magistrado como Yesid Ramírez, que tanto mal le ha hecho a Colombia”.

En búsqueda de la paz institucional

Juan Manuel Santos está convencido de que hay que cambiar este estado de cosas. Nada más ganar las elecciones declaró que “no puede haber un divorcio entre el Ejecutivo y la Rama Judicial. Eso no es sano para el país”, Y rápidamente el Presidente electo se reunió con los presidentes de la Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Superior de la Judicatura y el Consejo de Estado “para expresarles primero que todo mi respeto. Como Presidente electo, decirles que tendrán un Jefe de estado dispuesto a un diálogo…respetando la autonomía e independencia de la rama judicial”.

En el diario El Espectador , Santos explicó muy gráficamente cuál era su idea de las relaciones entre ejecutivo y judicial: “la democracia es como un arado, jalonado por tres bueyes, los de los poderes públicos. Los bueyes tienen que ser más o menos del mismo tamaño, caminar más o menos a la misma velocidad y, sobre todo, en la misma dirección. Si no, la democracia no funciona (…) Eso lo entienden perfectamente y por eso mostraron también su disposición a limar asperezas con los demás poderes…La necesidad de tratar de concertar las reformas que tengan que ver con la justicia. Les dije en forma muy clara: concertar no quiere decir que tenemos que llegar a un consenso, porque también podemos ponernos de acuerdo en el desacuerdo. Habrá aspectos en los cuales podamos no estar de acuerdo, pero lo importante es tratar de llegar en forma concertada a todas esas decisiones”.

En su discurso de toma de posesión del sábado dedicó dos párrafos a la relación con las cortes, dato que indica lo prioritario que es para el nuevo presidente: “como demócrata integral, creo y defenderé siempre la independencia de la justicia en Colombia, condición esencial de la separación de poderes, que es el alma de la democracia moderna. Por eso hoy reitero mi invitación a las altas cortes para que trabajemos en completa armonía, buscando una justicia pronta y eficaz para todos los colombianos, y combatiendo la impunidad, que es uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Concertaremos con las Cortes, y luego impulsaremos en el Congreso una reforma a la justicia que afirme la fe de los colombianos en su sistema judicial, que nos brinde seguridad jurídica y que complemente el acento que puso la Carta del 91 en la justicia y los derechos”.

Santos ha prometido diálogo con el poder judicial

Si su primera decisión tras ser elegido fue entrevistarse con los presidentes de las cortes, tras ser investido, Santos va a hacer lo mismo en una claro mensaje a las cortes. Hoy se entrevista en la Casa de Nariño con Mauricio González, presidente de la Corte Constitucional; Jaime Arrubla, presidente (e.) de la Corte Suprema de Justicia; Francisco Escobar, presidente del Consejo Superior de la Judicatura; y Luis Fernando Álvarez, presidente del Consejo de Estado.

“Es muy sintomático que el primer acto de gobierno, en el primer día laboral, sea esta reunión con todos los magistrados”, destacó el propio Germán Vargas Lleras, el nuevo ministro del Interior y Justicia.

Para construir esa paz, Santos se apoyará en Vargas Lleras, quien ha segurado que mantenderá “las mejores relaciones y se restablecerá plenamente la armonía entre las ramas del poder público. Mi primera gestión luego de ser designado ministro del Interior y de Justicia fue visitar, de manera formal, la Corte Suprema”.

La reforma judicial

Santos y Vargas Lleras ya trabajan en un proyecto de reforma judicial, como anunció el propio ministro del Interior “he iniciado las consultas con la rama judicial a nivel de los altos magistrados, pero también de los jueces y fiscales, de todos los operadores judiciales, sobre el alcance de la reforma que pretendemos emprender a partir del 7 de agosto…el presidente Santos ha dicho que esa reforma será totalmente consensuada con la rama judicial y tenemos ya un proyecto inicial que pondremos a su consideración para buscar sus contribuciones. También lo presentaremos a las bancadas del Congreso”.

Se trata de un tema pendiente, como la reforma política. Debido al ambiente de crisis y polarización el gobierno de Álvaro Uribe no pudo impulsar una profunda reforma de la justicia, pese a que su ministro de Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossío aseguraba en 2008 que su “primer mensaje fue manifestar que la justicia necesita una reforma profunda, pero mi primer vehículo para lograrla fue sugerir o proponer un consenso”.

Valencia Cossio entregó a mediados de 2008 un proyecto de reforma del poder judicial en la Comisión Primera del Senado. Pero fue tal el revuelo y las críticas desde ámbitos polítios y judiciales que finalmente Álvaro Uribe tuvo que renunciar a su proyecto de reforma judicial: “el Gobierno y la bancada de senadores de Primero Colombia han tomado la siguiente decisión: desistir del proyecto de acto legislativo de reforma a la Justicia”.

Germán Vargas Lleras, ministro del Interior

Germán Vargas Lleras, ministro del Interior

Ahora, Santos retoma el objetivo de reformar la justicia y lo pone en manos de Vargas Lleras que contempla la creación de un ministerio de justicia. Además pretende ” buscar un procedimiento para que las cortes no se tutelen unas a otras. Las sentencias de cierre emitidas por una alta corte deberían queda en firme, solo sometidas al recurso extraordinario de revisión. Un Consejo Superior que lo integren los tres presidentes de las altas cortes (Constitucional, Suprema y Consejo de Estado). Ellos designarían un gerente de la rama que se centraría en su administración. Las funciones disciplinarias bien pueden ser asumidas por las altas cortes y por los tribunales. Y en lo que concierne a la función disciplinaria para los abogados, estimular los colegios de profesionales”.

Como asegura la revista Semana “Vargas Lleras buscará mejorar las relaciones con la Corte Suprema de Justicia, generar confianza para hacer viable la cooperación armónica que exige la Constitución y desbloquear la elección del Fiscal General de la Nación. Hay un clima de optimismo, y en ambas partes -la Corte y el nuevo Ejecutivo- ha habido expresiones constructivas sobre la necesidad de pasar la página del ‘choque de trenes’ de la era Uribe. Aún hay asuntos pendientes -si se modifica la terna presentada por el anterior gobierno, por ejemplo-, y la desaparición de tensiones no se garantiza con el cambio de gobierno. Pero soplan buenos vientos. También hay temas de fondo que tienen que ver con la estructura de la Justicia. Cambios que seguramente requerirán más tiempo y que dependerán de la aprobación de proyectos legislativos. El nuevo gobierno restablecerá el Ministerio de Justicia, que hace ocho años fue fusionado con el del Interior. En conjunto, este panorama significa que la nueva administración buscará darle un revolcón al andamiaje estructural del poder judicial”.

Un comentario a “Colombia: Santos pondrá fin al “choque de trenes institucional””

  1. Claudio Enrique Ahumada dijo:

    La Republica de Colombia tiene un excelente Presidente,y un hidalgo Ministro del Interior en cabeza de un connotado Jurista:Aquella frase para inculcarnos un odorifero recelo por parte del Exvice; claro esta, por lo intimo y radical cambiariamos el sentido por uno pintoresco en algunos de sus santos,¡Si Santos supiera lo que Vargas LLeras dice”!hala si supiera Francisco lo que de vos oyo´le en las bocalles de la 7ªy la Zona Rosa.

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