¿Una nueva etapa en Cuba?
Nuevo Herald
Miami, 11 de julio de 2010
Por Andres Oppenheimer
No se tolerará a quien se coluda con el crimen: FCH
La espiral de incertidumbre, inseguridad e impunidad que viven algunas regiones es resultado de funcionarios que, por temor o corrupción, faltaron a su deber de proteger a la gente, afirmó el presidente Felipe Calderón. En la reunión nacional de procuradores de justicia, la titular de la PGR, Marisela Morales, llamó a sus homólogos a no lavarse las manos por medio de la indiferencia, ante retos en seguridad
"El anuncio hecho por Cuba de que liberará a 52 prisioneros políticos en los próximos cuatro meses es un acontecimiento para celebrar, pero la afirmación del ministro de relaciones exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, de que la excarcelación “abre una nueva etapa en Cuba'' es un disparate.
Después de su reunión con el dictador cubano, Gen. Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega, en La Habana, Moratinos celebró la noticia de la inminente liberación de los primeros cinco disidentes como un hito de la historia reciente de la isla.
Se abre una nueva etapa en Cuba, dijo Moratinos a los periodistas. Agregó que Ya no hay ninguna razón para mantener la Posición Común'' de Europa con respecto a Cuba, refiriéndose al acuerdo europeo de 1996 que condiciona cualquier mejora en las relaciones con Cuba al avance de la democracia y los derechos humanos en ese país.
Pero la mayoría de los observadores de línea moderada señalan que la aserción de Moratinos es una exageración monumental.
En primer lugar, Cuba tiene una larga historia de usar a sus presos políticos como fichas de negociación. Libera un puñado de presos cada tanto a cambio de concesiones económicas o diplomáticas, para más tarde arrestar la siguiente tanda de disidentes.
El reverendo Jesse Jackson consiguió la liberación de 26 presos políticos en 1984, Bill Richardson logró sacar a tres disidentes de la cárcel en 1996, el ex presidente Jimmy Carter sacó un prisionero tras su viaje a la isla en el 2002, y la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba dio como resultado la liberación de 80 disidentes presos.
En segundo lugar, aún cuando Cuba cumpla su palabra y libere a 52 disidentes en un intento de conseguir la ayuda económica europea que necesita desesperadamente, esa cifra representaría menos de un tercio de los presos políticos que hay en la isla. Según la Comisión de Derechos Humanos de Cuba, hay 167 prisioneros de conciencia en la isla.
Pero los grupos internacionales de derechos humanos creen que hay muchos más, porque Cuba no permite que los inspectores de las Naciones Unidas visiten las cárceles cubanas para ver quiénes están tras las rejas, y por qué motivos.
En tercer lugar, todavía no sabemos si se tratará de una liberación de prisioneros o de una deportación forzosa. En el pasado, Cuba ha tendido a liberar a los presos políticos que aceptan exiliarse. Según la declaración de la Iglesia Católica en la que se anunció la liberación de presos, estos podrán abandonar el país, pero no se especifica qué ocurrirá con los que quieran quedarse.
En cuarto lugar, y lo más importante, el régimen cubano ni siquiera menciona la posibilidad de modificar los artículos 72 y 73 de su código penal, que autoriza a encarcelar personas por “peligrosidad'' antes de que cometan ningun delito, basándose meramente en la sospecha de que podrían cometerlo en el futuro.
El régimen tampoco parece dispuesto a cambiar su ley 88, que le permite encarcelar a las personas por haber publicado algo crítico del gobierno en el exterior, u otras leyes diversas que prohíben la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad de viajar dentro del país o al exterior, los sindicatos independientes y los partidos políticos.
Cuando le pregunté a José Miguel Vivanco, director de la organización no-gubernamental Human Rights Watch, si el reciente anuncio de Cuba significa una nueva etapa en la política de la isla, me dijo: Obviamente, estamos muy felices por los presos y sus familias, pero nunca se me ocurriría felicitar a un gobierno por liberar a gente que jamás debió haber estado presa.
Vivanco, un crítico del régimen cubano que al mismo tiempo se opone al embargo comercial estadounidense a la isla, agregó que si las normas cubanas no cambian, no cambia nada."


























