Colombia: Juan Manuel Santos empieza a construir el santismo
Infolatam
Bogotá, 11 de julio de 2010
Una personalidad arrolladora
Álvaro Uribe es un personaje único, más allá de lo común, tanto en lo bueno como en lo malo. Su carácter hiperactivo, su deseo constante de estar en contacto con la ciudadanía, y su estilo frentero y confrontativo, cuando no autoritario, han marcado su gestión (2002-2010). Cuando Uribe tuvo que recluirse unos días afectado de la gripe A, Rodrigo Guerrero, hombre del oficialismo uribista, aseguró que el presidente "conoce los más diversos problemas mejor que sus propios ministros…está al tanto de lo que ocurre en cada municipio y sabe más de sus problemas que los mismos alcaldes, le presta una atención obsesiva al detalle y tiene una gran pasión por trabajar".

Pero la parte negativa de todo esto ha sido que Uribe nunca rehuyó la pelea con sus rivales o adversarios. Regañaba en público a sus ministros, se enfrentaba con otros poderes del estado, como la Corte Suprema, llamaba a las emisoras para dar su propia versión y entrar en discusiones con periodistas y analistas y atacaba con dureza a figuras políticas con César Gaviria o a otros presidentes de la región como Rafael Correa o Hugo Chávez.
Toda esta forma de gobernar se acabará con la llegada, a partir de agosto, del nuevo presidente, Juan Manuel Santos al Palacio de Nariño, ya que el nuevo inquilino porta la bandera del pragmatismo y el diálogo, sin renunciar a su herencia uribista.
Un nuevo estilo
Por de pronto, Santos encarna un nuevo estilo de ejercer el gobierno, como dijo tantas veces durante la campaña: "yo no soy Uribe. Y si los colombianos están cansados de un determinado estilo de gobernar, en eso pueden quedarse tranquilos, porque yo tengo el mío propio". El próximo presidente ha definido a su gobierno como "de tercera vía": "usted sabe que yo soy partidario de él (de la tercera vía) y creo que en este momento eso sí que es aplicable".
Eso se ha visto en su propuesta de convocar un diálogo nacional y tender puentes con la oposición como ocurrió en las entrevistas que ha mantenido con Rafael Pardo y Gustavo Petro. Asimismo, sus primeros nombramientos de ministros responden no a cuotas políticas, sino a la idoneidad para el cargo, sobre todo en Hacienda (Juan Carlos Echeverry) y Relaciones Exteriores (María Ángela Holguín).
Además, una de sus primeras reuniones ha sido con los presidentes de las cuatro altas cortes (Constitucional, Corte Suprema, Consejo de Estado y Consejo Superior de la Judicatura) con las que Uribe mantuvo serios enfrentamientos provocando crisis institucionales muy graves. El diálogo parece encarrilado, demostrando que ahí estuvo uno de los principales errores de Uribe, el crear un conflicto tan serio con uno de los principales poderes del estado, que además en Colombia tiene mucha influencia, autonomía y legitimidad.
Juan Manuel Santos ha asegurado que pidió a las cortes "trabajar con armonía, de forma coordinada. Les expresé ese símil que yo he usado tanto del arado: la democracia es como un arado, jalonado por tres bueyes, los de los poderes públicos. Los bueyes tienen que ser más o menos del mismo tamaño, caminar más o menos a la misma velocidad y, sobre todo, en la misma dirección. Si no, la democracia no funciona".
El próximo presidente claramente apuesta más por una forma de gobierno apegada a las instituciones y apoyado en ellas y no tan personalista como la que ejerció Uribe: "(las cortes) mostraron también su disposición a limar asperezas con los demás poderes, porque también ha habido asperezas con el Poder Legislativo; la necesidad de trazar unos linderos. La falta de claridad en esos linderos ha sido parte del problema porque como no hay claridad, entonces comienzan las fricciones. La necesidad de tratar de concertar las reformas que tengan que ver con la justicia".
Santos, pragmático por encima de todo, les dijo a las cortes que "concertar no quiere decir que tenemos que llegar a un consenso, porque también podemos ponernos de acuerdo en el desacuerdo. Habrá aspectos en los cuales podamos no estar de acuerdo, pero lo importante es tratar de llegar en forma concertada a todas esas decisiones".
Como afirmaba en el diario El Tiempo, Eduardo Pizarro Leongomez, "los logros de la administración de Álvaro Uribe serán, sin duda, preservados por el nuevo gobernante. Pero el estilo y las modalidades de gobierno van a sufrir una profunda renovación. En Colombia no va a haber, como en Rusia, un presidente de fachada. Santos no va a ser una especie de Dimitri Medvédev, quien ejerce a la sombra del verdadero jefe de Estado, Vladimir Putin. No habrá una presidente en cuerpo ajeno. Ni Uribe quiere ser Putin, ni Santos lo permitiría. Quienes ven en el nuevo gobierno una simple continuidad del gobierno anterior se equivocan. Pero quienes quisieran enfrentar a Santos con Uribe también se equivocan. Los logros de la administración de Uribe van a ser conservados, pero los cambios de estilo gubernamentales van a ser también profundos".
Acercamientos a Chávez y Correa
Juan Manuel Santos aspira a dar un giro a las relaciones externas para mantener buenas relaciones con la Venezuela de Hugo Chávez y el Ecuador de Rafael Correa: "no reconozco enemigos en la política nacional y en ningún gobierno extranjero".
Y eso que tiene varios handicaps, entre otros ser un furibundo antichavista y ser el hombre que ejercía como ministro de Defensa en 2008 durante el ataque al campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano. Además, ahora la prensa ecuatoriana ha denunciado un presunto caso de espionaje al gobierno de Correa cometido por los servicios de inteligencia colombianos.

De todas formas, ya ha habido gestos de acercamiento: "hablé con el presidente Correa. Él me llamó, fue muy amable. Dialogamos por varios minutos y quedamos en buscar mecanismos para mejorar aún más las relaciones bilaterales". Santos asimismo no se opondría a entregar a Ecuador la información del ordenador que el Ejército obtuvo del campamento de ‘Raúl Reyes'. Acceder a esa información ha sido siempre una de las condiciones que Rafael Correa pide para la reestablecer las relaciones diplomáticas.
Con respecto a Hugo Chávez ha sido muy significativo que haya nombrado en el Ministerio de Relaciones Exteriores a María Ángela Holguín, ex embajadora de Colombia en Venezuela entre 2002 y 2004 con buena llegada a Chávez. El venezolano ha asegurado que "si con el nuevo presidente de Colombia tengo que reunirme y darle la mano, no tengo problemas. Si con el mismo diablo tendría que reunirme, lo haría…No tengo problemas en dársela (la mano), sólo pido que respete a mi país, que nos permita ser libre y construir libertad, para liberarnos del yugo de la dictadura de la burguesía".
Santos ha invitado a Chávez a su toma de posesión, a la que asistirá Rafael Correa, en lo que será una nueva señal de distensión: "sería para nosotros una gran noticia y por eso estamos muy contentos de haber iniciado este proceso de relaciones exteriores con el pie derecho".
Pero Chávez también ha puesto condiciones a la reconciliación con Santos que no se antoja fácil: "por sus frutos los conoceréis (…) Ojalá el nuevo Gobierno de Colombia retire las bases 'yanquis' de territorio sagrado de la hermana patria colombiana. Eso sería un fruto para evaluar el deseo de cambio…(Espero) que no reivindique aquello que llaman allá en el Palacio de Nariño: la doctrina del ataque preventivo".
Holguín ya ha anunciado que hay que "pasar a una instancia nueva, hay que pensar en la gente, el desarrollo y mejorar la calidad de vida y todo eso se logra si se tiene un grado de cooperación importante con la región, con los vecinos. La verdad, conozco mucho Venezuela, quiero mucho a Venezuela y a los venezolanos; aprendí a conocerlos, son personas muy especiales y muy queridas, como decimos nosotros…Lo de Ecuador y Venezuela es abrir la puerta para iniciar una nueva etapa de las relaciones''.
Un política mexterior ambiciosa
Juan Manuel Santos aspira asimismo a romper el aislamiento regional que padece y ampliar sus relaciones más allá de su alianza, con Santos ratificada, conm Estados Unidos. Su reciente vieja a Europa confirmaría esto ya que la Colombia santista aspira a que el Congreso de Estados Unidos ratifique el TLC paralizado en el legislativo, a ser el tercer país latinoamericano que entre en la OCDE junto a México y Chile y a impulsar el recientemente firmado tratado comercial con la UE.
Angela Merkel y José Luiis Rodríguez Zapatero respaldaron el deseo colombiano de entrar en la OCDE y de Nicolas Sarkozy recibió apoyo para recibir asesoramiento en el tema agrario, sector deprimido en Colombia: "una de nuestras prioridades económicas, tiene que ver con el desarrollo agrícola y cómo queremos que sea una locomotora de nuestro crecimiento. Francia tiene allí una gran experiencia y podemos trabajar juntos".

Como asegura el domingo el diario El Tiempo, "Juan Manuel Santos logró el voto de confianza de los principales líderes europeos para su agenda de gobierno.En menos de cinco días, Santos fue recibido por el primer ministro inglés, David Cameron; la canciller alemana, Angela Merkel; el presidente francés, Nicolas Sarkozy; el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; y el rey de España, Juan Carlos de Borbón. No fueron simples visitas protocolarias. Se trata de una clara estrategia del nuevo mandatario colombiano que delata el interés de su gobierno por la política exterior, y en esa dirección, la importancia que para ella reviste el continente europeo".
Díficiles equilibrios de un gobierno de coalición
Muchos analistas han asegurado que el gobierno de Santos tendría un amplio apoyo legislativo dado que cuenta con el respaldo de su partido, el de la U, de los conservadores, los liberales y de Cambio Radical. Todo ello representaba en torno al 85% de la cámara. Pero una tan amplia coalición va a exigir de Santos una gran mano izquierda y mucho pragmatismo.
Por de pronto liberales, conservadores y Cambio Radical ya se están peleando por cuotas de poder y aún no ha comenzado el gobierno de Santos. La actual pelea por la presidencia de la Cámara quizá no sea más que una anécdota pero refleja que Santos va a verse constantemente presionado por peticiones y quizá hasta "chantajes" de sus propios aliados.
Liberales y conservadores luchan por la presidencia de la Cámara de Diputados una pelea en la que hasta el momento la mediación del Partido de la U ha sido infructuosa. y ahora por si fuera poco los congresistas del partido de Germán Vargas Lleras piden una presidencia en el Senado y una en la Cámara en los próximos cuatro años.
La sombra de Uribe
Pero, ¿qué será de Álvaro Uribe en estos cuatro años? Especulaciones no faltan. Se sabe lo primero que hará: "entre las cosas que primero quiero hacer es ir a una iglesia donde están los restos de mis padres, a elevar desde allí una oración, a dar gracias al Señor por todos estos años que me han permitido trabajar por Colombia".
Oficialmente sus objetivos son estar alejado de la política: "Quisiera dormir al lado del río Vaupés, quisiera dormir en todos los climas de la Sierra Nevada, quisiera irme sin afán a bañarme allí en el río Claro". Ha pedido además a sus hijos, Tomás y Jerónimo (29 años y 26 años), que le gustaría ser abuelo a la mayor brevedad: "Les he dicho a los muchachos: «Dénme la chance de ser abuelo estando todavía duro, con energía, con arrestos, que no me condenen a ser un abuelo de bastón»", declaró el mandatario, que también afirmó que utilizará su tiempo libre, cuando vuelva "al bello oficio de ser ciudadano colombiano", para aprender idiomas extranjeros y perfeccionar sus conocimientos de computación.

Además de en la familia, Uribe piensa en otros proyectos personales (aprender francés), fundar una universidad e incluso seguir teniendo influencia política a través de un medio periodístico digital: "Yo aspiro a poder trabajar por la patria, ayudando a crear una universidad masiva, popular, virtual y que tenga un periódico de Internet, y ejercer sin tarjeta profesional el periodismo, y ojalá un espacio radial".
La última especulación situaría a Uribe con una clara ambición política, muy emblemática: la alcaldía de Bogotá. Uribe aseguró la semana pasada en una entrevista de radio que quiere "ayudar en lo local a que las cosas salgan bien…Me gusta una buena alcaldía de Bogotá, me gusta ver la prosperidad de esta ciudad, me gusta que la administren bien. Una ciudad que me ha albergado con cariño, yo sí que agradezco esas votaciones de Bogotá".
Por de pronto, Álvaro Uribe ya ha opinado sobre la presencia de Hugo Chávez en la toma de posesión de Juan Manuel Santos: "ese tema no es de cosmética, ni de relaciones de apariencia, es un tema de fondo. Aquí lo que se necesita es un compromiso para que en ninguna parte se pueda ubicar el terrorismo. ¿Para qué soluciones de cosmética?".


























