A segunda vuelta


Por El Espectador (Colombia)

“… El juego de las alianzas comienza. Aún quedan tres semanas de contienda y si bien la aplastante victoria de Juan Manuel Santos lo deja con el camino claro hacia la Presidencia, el juego democrático está abierto. Esperamos que la contundencia de su votación no le haga olvidar su propuesta de unidad naciona”. (Editorial El Espectador. Colombia)

Aunque la diferencia que le sacó Santos a su inmediato rival, Antanas Mockus, es de más del doble, no le fue suficiente para impedir una segunda vuelta. Tampoco llegó a concretarse el empate con el candidato de los verdes, del que tanto se habló en las últimas semanas de la emocionante campaña electoral. En cifras, cuando faltaba menos del 1 por ciento de las mesas, Santos tenía 6’758.417 votos y Mockus llegaba a los 3’120.467. Una diferencia de 25 puntos porcentuales.

Además de la altísima votación obtenida por Santos, que ya muchos analistas le atribuyen al uribismo, hubo varias sorpresas durante la celebración de las elecciones. Destacable, de entrada, el papel de la Registraduría Nacional en la entrega de los resultados de manera oportuna. La presión sobre el organismo, tras su pobre actuación durante las elecciones para Congreso, era absoluta de parte de la ciudadanía y los candidatos. Como se recordará, las elecciones de marzo estuvieron salpicadas por todo tipo de denuncias y anomalías. Se supo, incluso, de un ataque informático a la plataforma de divulgación, según lo denunciado por el registrador Carlos Ariel Sánchez. En esta oportunidad, en cambio, con inusitada rapidez fueron despejadas incluso las denuncias de posible fraude. Boletín tras boletín, en no más de tres horas prácticamente todas las mesas habían sido reseñadas sin contratiempos.

Como era de preverse, no faltaron los hostigamientos de las Farc, que obligaron al cierre de la vía que comunica a Tumaco con la ciudad de Pasto. Pero en general, y más allá de que esta insufrible interrupción sea parte de la tradición democrática, las autoridades garantizaron la normalidad a lo largo del territorio.

En materia de resultados electorales, es de destacar que tampoco se cumplieron las premoniciones que planteaban una votación histórica, acaso capaz de modificar los índices de abstención. Se dio una votación cercana a los 15 millones,  superior en números a las de las elecciones presidenciales de 2002 y 2006, pero ciertamente no destacable como histórica. Las expectativas frente al voto de la población más joven, que se pensó apoyaría en masa al candidato verde —como ha venido haciéndolo en las redes sociales—, se frustraron en las urnas, como algunos lo anticipaban.

Ahora todas las miradas se centran en los preparativos para la segunda vuelta. El desempeño de Germán Vargas, candidato de Cambio Radical, y de Gustavo Petro, del Polo Democrático, quizá sea un reflejo de la buena impresión que causaron en los diversos debates televisivos en que participaron, que fueron muchos y tuvieron su efecto. Las encuestas los daban por perdedores. Sus votaciones contrastan con los exiguos resultados de Noemí Sanín y Rafael Pardo, máximos representantes de los dos partidos tradicionales. A Pardo, quien también brilló con elocuencia en los debates, quizás le han cobrado las posiciones de su partido opositoras al Gobierno.

Ahora, el juego de las alianzas comienza. Aún quedan tres semanas de contienda y si bien la aplastante victoria de Juan Manuel Santos lo deja con el camino claro hacia la Presidencia, el juego democrático está abierto. Esperamos que la contundencia de su votación no le haga olvidar su propuesta de unidad nacional que le permita al país, con él o con su contendor, superar la profunda polarización que se vive en la sociedad.

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A segunda vuelta

El Tiempo (Colombia)
Bogotá, 31 mayo 2010
Por

“… Aunque es muy probable que el Partido de la U logre establecer acuerdos y hacer coaliciones, se equivocan quienes creen que las ideas se pueden supeditar a los arreglos políticos. Son las propuestas, y no la maquinaria, las que ganan las elecciones y en las semanas que vienen Juan Manuel Santos y Antanas Mockus tendrán una nueva oportunidad para exponerlas”. (Editorial de El Tiempo. Colombia)

Una jornada admirable fue la de ayer en Colombia, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En todo el país los ciudadanos refrendaron su compromiso con la democracia, soportando en ocasiones las largas filas, las dificultades de transporte y, en un puñado de casos, el acoso de los violentos. Pero tal como lo pudieron constatar los observadores internacionales, los comicios transcurrieron en un ejemplar ambiente de libertad y concordia.

Ese contexto sirvió de marco a un escrutinio lleno de sorpresas que se conocieron antes de que cayera la noche. Ello fue posible gracias a la celeridad en el conteo de la Registraduría, que superó con creces las metas que se había fijado, pues a la hora y media del cierre de las mesas de votación se sabía el 95 por ciento del total sufragado. De tal manera, los candidatos pudieron hacer sus pronunciamientos temprano y el país se fue a dormir tranquilo, sin que quedaran dudas en el ambiente.

Dentro de las incógnitas resueltas, estuvo la de un posible cabeza a cabeza con miras a la segunda vuelta. En forma contundente, el candidato del Partido de la U, Juan Manuel Santos, mostró que tiene la primera opción para triunfar el 20 de junio, al obtener casi el 47 por ciento de los votos. Su liderazgo no solo dejó mal paradas a las encuestas, que hablaban de un margen estrecho, sino que le sirvió para establecer una cómoda diferencia frente a su inmediato seguidor y ahora único rival, Antanas Mockus.

En el triunfo de Santos jugaron varios factores. Además de encarnar la continuidad de las políticas de un gobierno que es muy popular, el aspirante corrigió el rumbo cuando empezó a flaquear en los sondeos y tomó un segundo aire. Sin duda, está muy cerca de llegar a la Casa de Nariño, pero en los días que vienen tiene que mantener el ritmo y el mensaje de unidad expresado.

Por su parte, a pesar de la distancia, el representante del Partido Verde logró dar un salto enorme y obtener un segundo lugar que parecía imposible hace un par de meses. Su discurso renovador, centrado en la legalidad y la educación, atrajo a más de tres millones de personas que lo vieron como un factor de cambio. Ahora, Mockus tiene ante sí un desafío formidable, consistente en cerrar la brecha que le separa de Santos, algo que no es fácil, así sea matemáticamente factible.

Pasando a los demás nombres, es imposible ignorar el imprevisto tercer lugar de Germán Vargas Lleras, quien, a punta de tenacidad y buenas propuestas, pudo superar a Gustavo Petro, de interesante desempeño. La victoria del ex senador sobre el Polo Democrático muestra no solo una recomposición del mapa político, pues el péndulo vuelve hacia el centroderecha, sino pone al líder de Cambio Radical a la vanguardia de los aspirantes, con miras al 2014.

Lánguido, en cambio, fue el resultado de los partidos tradicionales, relegados a la retaguardia, en lo que constituye un descalabro mayúsculo. Aparte de sus cualidades humanas y profesionales, Noemí Sanín ni Rafael Pardo pudieron entusiasmar a los electores, un motivo de reflexión para dos colectividades que cuentan con una fuerza importante en el Congreso.

Fuerza que, por cierto, entrará a jugar en la definición de posibles alianzas con miras a la segunda vuelta. Y aunque es muy probable que el Partido de la U logre establecer acuerdos y hacer coaliciones, se equivocan quienes creen que las ideas se pueden supeditar a los arreglos políticos. Son las propuestas, y no la maquinaria, las que ganan las elecciones y en las semanas que vienen Juan Manuel Santos y Antanas Mockus tendrán una nueva oportunidad para exponerlas. De ese cruce de ideas depende no solo el nombre del nuevo inquilino de la Casa de Nariño, sino la fortaleza de la democracia colombiana.

editorial@eltiempo.com.co

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