Argentina, éxitos y polémicas de la política exterior kirchnerista
(Especial para Infolatam, por Rogelio Núñez).- Argentina está celebrando su Bicentenario en un momento en el que sus relaciones con vecinos y socios no atraviesan por el mejor momento. Los éxitos de su política exterior (la elección de Néstor Kirchner al frente de Unasur o las visitas de Estado recibidas estos días con motivo de la celebración bicentenaria) contrastan con los numerosos problemas que tiene con países como Uruguay, Brasil, Chile, o aliados comerciales como el Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos, y hasta con China.
Mientras que el Brasil de Lula da Silva es el país de moda en el mundo que se codea de igual a igual con las grandes potencias y hasta interviene, con poco acierto por ahora es verdad, en delicados temas internacionales como el de Irán, Argentina acumula tensiones y problemas con vecinos y aliados. Buenos Aires se ha convertido esta semana en la capital de Sudamérica por los actos del Bicentenario: han llegado presidentes como José Mujica, Sebastián Piñera, Hugo Chávez y Lula da Silva.
Las claves
- Brasil dice desconocer por ahora las posibles medidas para restringir la importación de alimentos pero advierte que responderá en la misma forma en caso de que se confirmen
- El gobierno del Reino Unido: "no tenemos dudas acerca de nuestra soberanía sobre las islas Falkland".
- José Mujica: "¿Qué hago? ¿Le declaro la guerra a Argentina? ¿Le escupo un ojo? ¿Qué hago? Hay que luchar todo el día. El comercio internacional es una guerra de intereses".
Pero, Argentina sigue acumulando pleitos con otras naciones:
Pelea con el Reino Unido por las Malvinas
Cristina Kirchner ha profundizado las diferencias con el Reino Unido por el tema de las islas Malvinas. El Gobierno argentino advirtió al de Reino Unido que "tomará todas las medidas que sean necesarias para impedir" las exploraciones petroleras en las islas Malvinas, después de que una firma británica anunciara que puede haber hallado crudo en el archipiélago.

Luego consiguió un claro éxito internacional cuando los 33 presidentes de la Cumbre de América latina y el Caribe (CALC) emitieron una declaración de rechazo a la medida de Gran Bretaña de avanzar en la exploración de hidrocarburos en la zona de las islas Malvinas.
La tensión con Gran Bretaña se hizo evidente hace una semana en la cumbre de Madrid. Allí Cristina Kirchner denunció a Londres por no negociar la soberanía de las Malvinas: "la convocatoria no es de la Argentina, es de Naciones Unidas a ambos países para que se sienten a dialogar sobre la cuestión soberanía (…) negarse al diálogo no habla de alguien que quiera formar parte de una sociedad sujeta al derecho internacional".
Pidió que los países europeos que exigieran a los británicos la reanudación del diálogo entre Argentina y el Reino Unido, "tal como lo establece la resolución de las Naciones Unidas de 1967, aún incumplida….Somos un país de paz. No se puede cargar en nuestra cuenta lo sucedido en la dictadura militar": "Me parece que el Reino Unido, un país muy importante en el concierto de las Naciones Unidas, debería dar el ejemplo y someterse a las resoluciones de las Naciones Unidas…No puede haber doble estándar…Sostener la soberanía a 14.000 kilómetros de distancia, resulta, hasta geográficamente, bastante difícil".
El canciller inglés, William Hague firmó un duro comunicado de respuesta: "no tenemos dudas acerca de nuestra soberanía sobre las islas Falkland. El principio de autodeterminación está establecido en la Carta de la ONU". Además, resaltó que el Tratado de Lisboa que ratificó la conformación de la Unión Europea "claramente reafirma la posición de la UE respecto a las islas Falkland: son un territorio de ultramar del Reino Unido".
Nueva discordia con Uruguay
Una vez que parecía que las relaciones entre Uruguay y Argentina había entrado en una fase de normalidad tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya por el caso de las papeleras, han surgido nuevos roces. Todo a cuenta de la decisión del secretario de Comercio argentino, Guillermo Moreno, de prohibir importar algunos productos lo cual provocó la queja de Brasil, Uruguay y de la Unión Europea.
Además, el gobierno argentino decidió impedir el paso por el Puerto de Montevideo a buques que transportan mercancías desde Argentina a Brasil, El canciller uruguayo, Luis Almagro, considera que "constituye una violación al acuerdo sobre Transportes Marítimos".

El gobierno uruguayo también envió notas a Argentina quejándose de las restricciones anunciadas para la exportación de productos alimenticios. Las trabas impuestas afectan a unas 70 pequeñas y medianas empresas uruguayas y representarían una pérdida de 10 millones de dólares para el sector alimentario, un 3,5% del total de las exportaciones que realiza Uruguay.
Como aseguraba el diario Últimas Noticias de Uruguay "estas nuevas acciones argentinas se producen luego de que Uruguay allanara el camino para que Néstor Kirchner asumiera como presidente de la Unasur, lo que constituyó un innegable gesto de buena voluntad del presidente Mujica, quien ha expresado su firme intención de recomponer la relación bilateral entre ambas naciones. Lo lamentable sería que en Argentina no se comprendan esas buenas intenciones".
La intervención del propio José Mujica parece haber calmado las posturas y en una reacción muy propia de Mujica, el presidente de Uruguay dijo: "¿Qué hago? ¿Le declaro la guerra a Argentina? ¿Le escupo un ojo? ¿Qué hago? Hay que luchar todo el día. El comercio internacional es una guerra de intereses". Todo queda a la espera de la cita de Cristina Kirchner y José Mujica el próximo 2 de junio.
Roces con Brasil

Los roces comerciales entre Argentina y Brasil también se reavivaron por las medidas restrictivas que impulsa el secretario de Comercio argentino Guillermo Moreno, y que podrían trabar las exportaciones de productos alimenticios brasileños. Moreno se reunió con los supermercados argentinos para indicar que a partir de junio su secretaría empezará a controlar las importaciones de aquellos alimentos que se produzcan en la Argentina.
En Brasilia, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil aseguró que el canciller brasileño, Celso Amorim, recibió con "preocupación" la posibilidad de que Argentina aplique algún tipo de barrera comercial a las importaciones de alimentos de Brasil.
Según la agencia EFE el ministro Amorim pidió a la embajada de Brasil en Buenos Aires a expresar ese sentimiento a las autoridades argentinas, según un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores. Según la fuente, el embajador de Brasil en Argentina, Enio Cordeiro, se entrevistó en Buenos Aires con el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, a quien le transmitió el mensaje de Amorim.
Asimismo, el director de Comercio Exterior de la poderosa e influyente Federación Industrial de San Pablo, Roberto Giannetti da Fonseca, manifestó su "preocupación" ya que "es una medida informal, no hay nada escrito, pero en concreto, ya hay cargas de productos de alimentos brasileros que ya fueron retenidos en la aduana".
Indignación en la UE
Por todas estas medidas de corte proteccionista, Argentina recibió fuertes críticas en la última cumbre de Madrid. La Unión Europea pidió al Gobierno de Argentina qaue no ponga en práctica medidas que restrinjan la importación de alimentos y a las que calificó como "inexplicables".
En un comunicado difundido por la Delegación de la Comisión Europea en Argentina, los Veintisiete informaron de que han interpelado " formalmente a las autoridades argentinas a propósito de las restricciones a la importación de alimentos anunciadas en los últimos días".

La UE solicitó formalmente que "tales restricciones, de concretarse, serían incompatibles con la normativa de la Organización Mundial de Comercio y con los compromisos adquiridos por Argentina en el marco del G-20…La UE llama por tanto a las autoridades argentinas a no implementar las medidas anunciadas".
La UE señaló que "siendo Argentina un exportador neto de alimentos con 22.000 millones dólares estadounidenses de exportaciones por menos de 1.000 millones de dólares de importaciones, dichas medidas resultan además inexplicables a pocos días del posible relanzamiento de negociaciones comerciales entre la UE y el Mercosur".
La presidenta de Argentina negó que existan trabas impuestas a los alimentos: "no tenemos que asustarnos de que haya intereses comerciales de un lado y del otro. Tenemos que ser muy sensatos, realistas, inteligentes, y ver la película entera y no ver la paja en el ojo ajeno".
La venganza china
De incluso mayores consecuencias es el conflicto con China, país que dejó de comprar aceite de soja argentino en represalia por las barreras que sus productos encuentran en el ingreso a la Argentina. China aplica desde abril una nueva regulación sanitaria que frena todos los envíos de ese producto. El mercado asiático, destino del 45% del aceite de soja argentino, es el principal cliente del país en este rubro.

El vicecanciller Li Jinzhang y la subdirectora general de América y Oceanía del Ministerio de Comercio, Xu Yingzhen, dijeron que las medidas argentinas suponen un trato "discriminatorio", "anormal" y "dañino". Pekín denuncia un trato que "constituye un caso claro de discriminación contra China. Hemos planteado nuestra preocupación sobre este tema pero la parte argentina nunca ha rectificado este error".
Debido a las consecuencias del cierre del mercado chino para Argentina esta misma semana está previsto que viajen a Pekín el secretario de Comercio y Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradia, el embajador plenipotenciario para asuntos agrícolas, Carlos Cheppi, y al secretario de Industria, Eduardo Bianchi


























