El relanzamiento de las negociaciones Europa – MERCOSUR


Por Julio Burdman

(Especial para Infolatam).- “… Para Barroso y otros funcionarios de Bruselas, Europa tiene que abrir mercados para enfrentar la parálisis que se viene. En los cálculos que manejan, un acuerdo con el MERCOSUR dejaría un saldo comercial equilibrado o favorable a Europa. Pero en el actual clima de crisis y tensión socio-política, las voces sectoriales contrarias, lideradas por el agro francés, se hacen sentir con fuerza política. Aunque las condiciones estructurales para avanzar sean mejores que nunca antes, el ánimo de la coyuntura opera para mantener estancado un acuerdo que sería mutuamente beneficioso”.

Doble triunfo

El análisis
Teodoro Petkoff

Teodoro Petkoff

La culminación del proceso de primarias arrojó dos espléndidos resultados, de un lado le dio al país el candidato, Henrique Capriles Radonski, que tendrá la enorme responsabilidad de conducir la campaña electoral contra Hugo Chávez y derrotarlo y, del otro lado, la descomunal participación popular en el proceso de primarias, que no tiene ningún precedente en Venezuela. (Tal Cual. Venezuela)

Comenzó en Madrid la serie de cumbres de alto nivel entre líderes políticos de la Unión Europea y América Latina y el Caribe bajo el cobijo de la Cumbre marco (la UE-LAC). Simultáneamente, tienen lugar  otras cuatro cumbres sub-regionales (con el Cariforum, el MERCOSUR, la Comunidad Andina y Centroamérica) y dos con países particulares (Chile y México), en las que los representantes europeos analizan agendas específicas con sus pares de nuestra región.

En esta sexta cumbre UE-LAC –la primera fue en 1999- se tratarán diversos temas de cooperación económica y política, que refleja la muy buena relación birregional, se destaca el anuncio realizado hoy sobre la reanudación de las negociaciones entre la Unión y el MERCOSUR para lograr un acuerdo de comercio preferencial (mal llamado de "libre comercio") entre bloques. Pero en el actual contexto de crisis económica que viven Grecia, España y otros países, ¿los europeos estarán dispuestos a avanzar?

La importancia del MERCOSUR entre las subregiones económicas latinoamericanas está dada por su volumen medido en producción, territorios y mercados. De lograrse una asociación, se trataría de la zona comercial más grande del mundo. Las negociaciones arrastran una historia que ya, en 2010, podemos calificar como larga, con antecedentes que se remontan a 1995. Pero el proceso se encuentra trabado desde hace unos seis años. La última oferta realizada por los delegados europeos fue en 2004, y fue rechazada por los mercosurianos liderados por Brasil, quienes la consideraron insuficiente por la exclusión de los productos agrícolas y por el requisito de flexibilización en las barreras brasileñas a la industria.

Desde entonces circula la idea de que el acuerdo es imposible por las incompatibilidades entre los proteccionismos de ambos bloques. Sin embargo, algunas cosas cambiaron en estos años y reabrieron una ventana de oportunidad: hay una mayor flexibilidad de ambas partes, movida por consideraciones tanto políticas como económicas.

En el MERCOSUR, hay una nueva actitud de parte de los socios brasileños hacia la inserción internacional del bloque. No casualmente, desde su fundación el MERCOSUR nunca había firmado ningún acuerdo de comercio extrarregional hasta que la semana pasada se consumó el primero de ellos, con el Estado de Israel. La doctrina de Itamaraty sostuvo durante décadas que Brasil tenía una estrategia de integración horizontal en Sudamérica, y otra hacia de inserción global como estado nacional, lo que pudo resultar en un cierto “alambrado” del espacio regional; hoy, la política brasileña es más sofisticada y decidida a promover la internacionalización de su espacio regional consolidado.

En Europa, mientras tanto, se viene produciendo en los últimos años una tendencia de cambio en el área más sensible, la proteccionista Política Agrícola Común. Por momentos, Europa no produce todos los alimentos que necesita, como se vio durante la crisis alimentaria de 2007, durante la cual las barreras europeas a la importación de maíz se derrumbaron. Al mismo tiempo, desde hace años se viene gestando en el viejo continente un fuerte cuestionamiento a los alimentos transgénicos, que tarde o temprano –dicen los que saben- repercutirá en el modelo de producción agrícola. Es decir que a pesar del fuerte proteccionismo de este sector, las élites políticas van aceptando que la PAC deberá ser revisada en algún momento y ahí es donde el proyecto comercial con el MERCOSUR vuelve a cobrar significado.

La actual presidencia de la Comisión Europea está a favor de avanzar, por ésta y otras razones. Para Barroso y otros funcionarios de Bruselas, Europa tiene que abrir mercados para enfrentar la parálisis que se viene. En los cálculos que manejan, un acuerdo con el MERCOSUR dejaría un saldo comercial equilibrado o favorable a Europa. Pero en el actual clima de crisis y tensión socio-política, las voces sectoriales contrarias, lideradas por el agro francés, se hacen sentir con fuerza política. Aunque las condiciones estructurales para avanzar sean mejores que nunca antes, el ánimo de la coyuntura opera para mantener estancado un acuerdo que sería mutuamente beneficioso.

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