¿Cómo lo arreglamos?

Infolatam
Coquimbo, 6 abril, 2010
Por Consuelo Ysart

(Especial para Infolatam).- “… Dar dinero para la reconstrucción a instituciones de caridad y ONGs es reconfortante, todos quieren aparecer, sale en la vida social de los diarios, pero pagar más impuestos para el mismo fin es repulsivo. ¿Es desconfianza hacia el Estado? Con el mismo orgullo que se donan millones en la Teletón, se deberían pagar los impuestos que hoy en día son más necesarios que nunca”.

Chile sin terremoto habría crecido cerca 6 puntos en 2010, dice Banco Central

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El Banco Central de Chile recortó en 0,25 puntos su proyección de crecimiento para la economía del país este año, a causa de los efectos del terremoto y maremoto del pasado 27 de febrero. Si el país no hubiera sufrido los efectos del cataclismo, Chile habría crecido cerca del 6 por ciento este año, dijo el martes el presidente del Central, José De Gregorio. El ministro de Hacienda, Felipe Larraín, confirmó que habrá un “componente tributario” en el paquete  para financiar la reconstrucción. 

Pasado ya un mes del devastador terremoto, Chile empieza a salir del estado de shock que produjo el cataclismo natural unido al cataclismo político de la salida de la Concertación del poder en un verano inolvidable. La reentrada de este año 2010 ha sido más dura de lo que nadie podía imaginar.

El nuevo gobierno ni siquiera pudo sacar de sus carpetas sus planes flamantes para sacar al país del subdesarrollo como había prometido Piñera. Pasamos de soñar con mejoras a soñar simplemente con lo necesario.

El ministro de educación pasó de hacer planes para mejorar la educación a buscar soluciones para que los colegios puedan abrir; el de salud, de pensar cuales serían las próximas mejoras a cómo entregar servicios básicos; el de vivienda, de la erradicación de los campamentos a cómo lograr construir más campamentos que nunca.

La oposición, que perdió la costumbre de serlo de tanto gobernar, tampoco se encontró con la libertad mental necesaria para ejercer su nuevo rol. Cuando el país está por el suelo hay que trabajar en conjunto.

Los grandes empresarios se lucieron en un primer momento haciendo gala de generosidad, unos en privado, muchos mediáticamente, en la Teletón o con rebajas muy publicitadas en televisión y periódicos, algunas rayando en el aprovechamiento más obvio de la catástrofe.

Mucha gente sigue sin casa y sin posibilidad alguna de conseguirla por sí misma, muchas escuelas desaparecieron y hay que construirlas, muchas fuentes laborales se perdieron. Pescadores, operarios, agricultores, vendedores, comerciantes quedaron sin nada. El daño que ha sufrido el país en términos económicos es tanto como para pasar de una expectativa de crecimiento de 6 a otra de entre 4,25 y 5,25. El daño en términos humanos, de tan grande, no se puede medir.

En la búsqueda de fórmulas para financiar la reconstrucción el Gobierno ha confirmado que habrá un "componente tributario" y se ha desatado un gran debate. En principio esta medida es toda una contradicción para un gobierno de centroderecha. Líderes de la coalición oficialista, empresarios y analistas se declaran contrarios. "Los impuestos atentan contra el necesario crecimiento", "Chile tiene suficientes ahorros", y es que, como dice el chiste, los "impuestos" se llaman así porque no gustan a nadie, si no se llamarían "voluntarios".

Dar dinero para la reconstrucción a instituciones de caridad y ONGs es reconfortante, todos quieren aparecer, sale en la vida social de los diarios, pero pagar más impuestos para el mismo fin es repulsivo. ¿Es desconfianza hacia el Estado? Con el mismo orgullo que se donan millones en la Teletón, se deberían pagar los impuestos que hoy en día son más necesarios que nunca.

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